Casafuerte

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Casafuerte es una película argentina, no hablada, de un solo actor en escena, y siempre presente. Filmada en video, con largos planos secuencias por un lado, e hiperquinéticos movimientos de cámara por otro. Se transforma
casi en una performance, un ejercicio teatral. A la vez que en una alegoría de la difícil, pero trágica, por lo insalvable, relación del sujeto con su contexto.Experimentaciones hogareñas

Por Sebastián Russo

Una frase de Ingmar Bergman inicia el film, lo preanuncia, lo resume. Se refiere al miedo a la libertad, al terror de dejar algún tipo de prisión. Y de eso tratará Casafuerte (película argentina realizada por La Mary Producciones): de la relación entre encierro y libertad, entre un afuera riesgoso y un adentro (riesgosamente) confortable, de la necesidad inescapable de elegir, y en ese elegir constituirse, ser.

Eric, luego de atravesar un desértico y ventoso paisaje, arriba a una (su) casa. Es una especie de refugio/fortaleza de un solo ambiente, en el que Eric tiene todas las comodidades que aparentemente podría anhelar, todos los elementos que en su vida austera podrían ser necesarios para sobrevivir (cama, comida, libros, y planetas colgando) Pero esa confortabilidad pronto se volverá insoportable. Sus propios pensamientos comenzarán a retumbar desquiciadamente. Golpes que provienen de afuera (un afuera extraño, amenazante) lo trasladarán a los límites de la razón. Llegando al cenit de su paranoia, Eric, piensa en suicidarse. Proyecto que resulta (en buena hora para el atormentado Eric) un fracaso, pero que lo ayuda inesperadamente a elevarse a otra dimensión subjetiva, y volar (literalmente) saltando de planeta en planeta, en un viaje entre psicodélico y catártico (o ambas cosas juntas)

Casafuerte se constituye en una especie de metáfora de la puja interna del personaje (y con él, todo sujeto al que la libertad se le presenta como una contradicción, o sea, todos), y sus miedos, desde un encierro ensimismado, desligado de un afuera asumido como despiadado. Alegoría de la difícil, pero trágica, por lo insalvable, relación del sujeto con su contexto (el afuera), el que resulta indispensable a la vez que destructivo. De cómo el individuo y su entorno (o la sociedad en la que aquel está inmerso) se relacionan de manera mutuamente dependiente, aunque, en algunos casos, fatalmente corrosiva.

Película no hablada, de un solo actor en escena, y siempre presente. Filmada en video, con largos planos secuencias por un lado, e hiperquinéticos movimientos de cámara por otro. Se transforma casi en una performance, un ejercicio teatral. Película conceptual, de un vanguardismo algo anacrónico, resulta (luego de una primera parte de cierta expectativa) tediosa y monótona, además de carecer de consistencia tanto estilística como narrativa. Una Casa demasiado infranqueable para un goce estético medio, y un también medio sentido del hastío.

Publicada en Leedor el 12-5-2004