Cueva de las Manos

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Ubicada en plena Patagonia en un paraje que recibe la designación de “Estancia Alto Río Pinturas” dentro del profundo cañadón que constituye su cauce, la Cueva de las manos esta constituída por la cueva propiamente dicha, por los paredones laterales de la entrada y por dos extensos aleros.Patagonia: la cueva de las manos

por Javier Ostrovsky

La historia de la humanidad constituye un conjunto de conquistas sobre la naturaleza y sobre su propia esencia. Se necesitaron millones de años de esfuerzos incesantes para que el hombre pudiera liberarse ,de su condición animal mediante la diferenciación progresiva de la mano con relación al pie y su especialización, que convierte a aquélla en un utensilio y trae consigo la producción, la apropiación de la naturaleza y su transformación, a través de cierta forma social. Cuanto más se liberaba, diferenciaba y perfeccionaba la mano, más se desarrollaba el hombre, mejor triunfaba sobre las dificultades y con más facilidad se adueñaba del medio físico en que vivía. Gracias a ella y a su acción modificadora, el hombre consolida su poder sobre las cosas, y cuanto más domina el mundo, mayor es la conciencia que adquiere sobre sí mismo. Así, de la facultad de pensar y razonar ha nacido la manifestación artística.
El arte es una experiencia fundamental. Surge en los albores de la necesidad de expresión del hombre.

La cueva de las manos se encuentra ubicada en un paraje que recibe la designación de “Estancia Alto Río Pinturas” dentro del profundo cañadón que constituye su cauce. Debe destacarse que en el área existe gran cantidad de pequeños abrigos con pinturas, casi exclusivamente con negativos de manos.
El arte rupestre estudiado en el Río Pinturas se localiza en tres tipos de abrigos naturales: cuevas, aleros y paredones.

El yacimiento denominado Cueva de las Manos esta constituído por la cueva propiamente dicha, por los paredones laterales de la entrada y por dos extensos aleros, todos ellos con superficies más o menos lisas que han sido utilizadas para la ejecución de las pinturas. Los espacios pintados abarcan, aproximadamente, 60 metros, distribuídos en unos 200 metros de frente. La Cueva de las Manos tiene una profundidad de 20 metros, con una entrada de alrededor de 15 metros de alto y ancho.
En general, las pinturas están distribuídas en el espacio comprendido entre el nivel del piso y los tres metros de altura, pero en la cueva se han aprovechado también algunas zonas bajas del techo, en especial hacia el fondo donde su altura es relativamente escasa.
La Cueva de las Manos se halla en el faldeo del cañadón a 88 metros sobre el nivel del Río Pinturas. Fue declarada Monumento Histórico Nacional por su magnificencia artística y por ser uno de los más importantes testimonios de los cazadores prehistóricos que habitaron desde hace más de diez mil años las estepas patagónicas pobladas por grandes manadas de guanacos.
Los cazadores de guanacos llegaron al área hace por lo menos 9300 años. Ejecutaron excelentes escenas de caza donde intervienen guanacos y figuras humanas diseñados en forma natural y con gran dinamismo. Estas expresiones han sido agrupadas en un estilo al cual se le asocia una industria lítica que revela que se trataba de cazadores a distancia. El principal producto de su caza, el guanaco, constituyó el sustento principal de estos grupos, proveyéndolos de carne, piel, huesos y tendones. Sobresalen las escenas de alto valor anecdótico donde los animales se representan perseguidos, rodeados, atrapados y muertos por los cazadores con ayuda de sus armas arrojadizas (bolas). Existen escenas de persecución aislada de la presa por un cazador y cercos conformados por 10 o 12 personajes que atacan a un conjunto de 20 guanacos. Las manos en negativo comienzan a ser una constante como expresión artística en Cueva de las Manos desde estos primeros momentos.

Poco antes del 7000 antes del presente, el dinamismo de las escenas colectivas de caza comenzó a ser reemplazado por conjuntos aislados de figuras de guanacos en actitud estática y de vientre abultado, perdiéndose el vinculo tan estrecho que existía anteriormente entre el hombre y la presa. Las grandes concentraciones de manos siguen siendo una constante.

La técnica del negativo utilizada para la representación de manos, se extiende al plasmar la pata del ñandú.

Un momento mas tardío, caracterizado por presentar una expresión artística cada vez más esquemática, incluye dentro de su repertorio motivos biomorfos, negativos de manos, siluetas humanas estilizadas y guanacos ejecutados muy estilizadamente, además de rosetas, tridigitos y alineaciones de puntos. Se supone que este grupo de pinturas fue realizado durante un largo período.
El más tardío y menos representado de los grupos estilísticos se caracteriza por la acentuada esquematización de sus figuras, por la preponderancia de las formas geométricas y por el uso del rojo intenso. La figura humana, por ejemplo, se realiza con simples trazos lineales. Incluye también dibujos de manos esquemáticas y negativos de manos. Con la ejecución de las pinturas del último grupo estilístico mencionado, finaliza la larga frecuencia pictórica de Cueva de las Manos, alrededor de unos 700 años después de Cristo.

Dentro del conjunto de pinturas rupestres de los diferentes períodos de ejecución se destaca la presencia de manos en negativo y la figura del guanaco. De este último ya se recalcó su importancia como principal sustento del cazador patagónico lo que se refleja es su imagen que se repite, con diferente morfología a lo largo de los siglos, prevaleciendo siempre sobre otros motivos biomorfos. En cuanto a la representación de manos, un estudio detallado revela interesantes conclusiones sobre esta tradición que tiene nueve milenios de continuidad y un amplio contenido simbólico en el arte rupestre patagónico. En la mayor parte de los casos se trata de la representación de la mano izquierda de niños, jóvenes y adultos, femeninas y masculinas. En pocas ocasiones la mano esta acompañada por el antebrazo. Se ha tratado de teorizar sobre la significación de las manos en arte rupestre de Cueva de las Manos. La teoría más aceptada dice que forman parte de ritos de iniciación, por cuanto los iniciados dejan en este ritual el negativo de sus manos. En cuanto a la técnica de ejecución, es ampliamente mayoritaria la del negativo pero existen también numerosos casos de manos en positivo, es decir que la impronta queda plasmada al apoyar la mano con pintura sobre la pared.

Publicado el 11-5-2004