Pyme

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Como una suerte de “Recursos humanos” (el notable film del francés Laurent Cantet) más modesto y latinoamericano, Pyme busca la corrección política con sencillez. La película de Alejandro MalowickiPyme se estrenó en Rosario el lunes 26 pasado y Fernando Varea nos envía su comentario PYME

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Pocas veces, en los últimos años, el submundo que conforma el grupo de trabajadores de una fábrica interesó al cine argentino de ficción (“Después de la tormenta“, “Otra esperanza“). Alejandro Malowicki se interna en ese tema en su segundo largometraje, procurando retratar la crisis sufrida por obreros y pequeños empresarios en los últimos años. Su film comienza con imágenes documentales (pertinentes pero demasiado breves) de José Martínez de Hoz, Carlos Menem, María Julia Alsogaray y otros responsables de esta decadencia, para pasar después a contar la historia de una fábrica asediada por las deudas.

El propósito de Malowicki ha sido recrear un cuadro de situaciones lo más representativo posible, con un criterio casi didáctico. De hecho, cada personaje tiene en algún momento la oportunidad de decir en voz alta cómo la afecta la situación, desde el empresario hasta algún obrero cercano a la jubilación o la telefonista. Es evidente la honestidad con la que fue dibujada la personalidad de los personajes, sin caer en estereotipos, permitiendo que las discusiones entre los mismos terminen siendo denuncias hacia un sistema económico que empuja a la exclusión, yendo de lo particular a lo general. Esto lleva a que los diálogos sean abundantes, y, si a eso se suman una cámara bastante pasiva y el hecho de que la acción se desarrolla en un único ambiente, la consecuencia es una inevitable monotonía.

El problema, de todas maneras, es atenuado por el desempeño de los actores, casi siempre espontáneos y creíbles, sobrellevando con mucha dignidad parlamentos a veces forzados. Si bien nadie desentona en el elenco (deliberadamente compuesto por figuras desconocidas por el público), vale destacar la convicción de Gabriel Molinelli. También merecen destacarse las charlas del joven (Duilio Orso) con su padre (Molinelli) y con un obrero ya mayor, experimentado y afectuoso (Hugo Alvarez), trabajadas con sobriedad y sensibilidad. Alejandro Canuch (el joven obrero entusiasmado ante su inminente paternidad) y Gonzalo Jordán (un empleado que estalla frente al inspector de la DGI) sobresalen también, por la sinceridad puesta en sus personajes episódicos.

Por su parte, la música compuesta especialmente por León Gieco ayuda a distender y humanizar las situaciones. Como una suerte de “Recursos humanos” (el notable film del francés Laurent Cantet) más modesto y latinoamericano, “Pyme” busca la corrección política con sencillez. Es cierto que su exceso de planos cercanos y las limitaciones de su puesta en escena lo acercan demasiado a la estética de un programa de TV, aunque, a decir verdad, hace rato que la TV no aborda este tipo de temas con la seriedad con la que Malowicki lo hace.

Publicado en Leedor el 2-5-2004