Trochita

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Como un fantasma que regresa del viejo pasado, La Trochita, una pequeña formación encabezada por una locomotora Baldwin, dos vagones, un tender y un furgón, comenzó a moverse hacia el futuro. Su primer viaje en ocho años por territorio rionegrino, acaso el trayecto que signifique su recuperación definitiva. ?La Trochita? retorna por sus fueros

Por Martín Zubieta

El 22 de junio del 2003, cuando la vieja formación de ?La Trochita? se disponía a partir nuevamente de Ingeniero Jacobacci, los testigos de la maniobra pueden haber pensado que se trataba de una alucinación, de una jugada extraña de la memoria. Sin embargo, la única verdad suele ser la realidad, como decía un viejo general sudamericano. ?La Trochita?, entre lágrimas y asombros, se preparaba para iniciar su primer viaje en ocho años por territorio rionegrino, acaso el trayecto que signifique su recuperación definitiva. Como un fantasma que regresa del viejo pasado, la pequeña formación encabezada por una locomotora Baldwin, dos vagones, un tender y un furgón, comenzó a moverse hacia el futuro. La paradoja es que las Baldwin fueron fabricadas en los Estados Unidos en la década del ´20 del pasado siglo. No obstante, la histórica máquina, todo un símbolo de la particular biografía ferroviaria argentina, siempre apuntó ?hacia adelante?. Ahora y ayer. Cuando el foguista Nelson Sepúlveda hizo sonar el silbato, el reloj volvió a funcionar. Hacía un frío indescriptible cuando la pequeña formación llegó a Ojos de Agua. Nadie reparó en él. Las miradas estaban clavadas en la añeja mole de hierro.

La intención es reactivar el servicio en su totalidad y en su recorrido original de 402 kilómetros entre Jacobacci y Esquel, para lo cual las provincias de Río Negro, Chubut y la Subsecretaría de Transporte Ferroviario de la Nación, firmaron en mayo de este año un convenio para la puesta en funcionamiento de un servicio semanal, que debería comenzar a operar en septiembre, fecha en la que está planeado otro viaje similar al de junio. Actualmente Chubut, con la denominación de Viejo Expreso Patagónico, continúa explotando el ramal con fines turísticos, con tres frecuencias semanales (martes, jueves y sábado) que recorren el trayecto Esquel-Nahuel Pan (20 kilómetros) en poco más de tres horas ida y vuelta. Como parte del plan de reactivación de La Trochita, para el próximo 15 de agosto está prevista la realización de un viaje más extenso entre Esquel y El Maitén.
Ese nuevo y lento viaje, más allá de lo simbólico, significa un volver a vivir, un retorno a lo esencial. Si bien no se trata, todavía, de un retorno completo, ?La Trochita? va por más. El recorrido del pasado junio llevó a la formación hasta Ojo de Agua, localidad ubicada a unos 40 kilómetros de Jacobacci. Ojo de Agua no es el definitivo punto de llegada; el histórico queda mucho más allá, a 402 kilómetros, en la chubutense Esquel. Pero se transformó en el primer movimiento rumbo a la recuperación total del ramal, que comenzó a funcionar en 1922 y que arribó, finalmente, a Esquel, una ya olvidada jornada de 1945. El trazado, construido con una trocha angosta de 0,75 mts. , se transformó en un mito viviente por varias razones. Una incompleta enumeración permite recordar que se trataba (y se trata) del ramal de este tipo más grande del mundo y que sus vías todavía recortan el perfil de la Patagonia, territorio mítico por excelencia desde el mismísimo día en que Antonio Pigafetta en 1520, a bordo de una de las naves de Fernando de Magallanes y mientras contemplaba la desembocadura del Río Negro, anotara en su diario: ?Nuestro capitán llamó a este pueblo Patagones?. Desde aquellos días y a pesar de los tiempos modernos, la sola mención de la palabra Patagonia implicaba atracción y misterio, sustantivos que lentamente los hombres se atrevieron a desafiar, sustantivos de los cuales también es heredera ?La Trochita?, extraordinaria y única formación ferroviaria que encontró la manera de transformarse en deliberadamente anacrónica y, al mismo tiempo, en presente perfecto. La historia sugiere que una de las características del mito es la muerte en plena juventud. La Trochita ha sido capaz de modificar este concepto y se transformó en un mito porque derrotó, con sólo permanecer, los avances muchas veces irrespetuosos de la modernidad. Su encanto reside precisamente en que nadie quiere que cambie. Simplemente es suficiente con que funcione, con que pase de tanto en tanto.
La Trochita y el territorio patagónico siempre han estado mucho más allá de las certezas: mientras que el tren avanza a través del infinito, la Patagonia es el mismísimo infinito. Cuenta Jorge Luis Borges que William Hudson murió en Londres extrañando irremediablemente la Patagonia. ?Allá no se encuentra nada ?decía Borges-. En la Patagonia no hay nada. Por eso le gustaba a Hudson. Como puede observarse, en sus libros no hay gente?. Hudson, apasionado hasta el final, sostenía además que no había que ir a la Patagonia a buscar algo específico. Decía, simplemente, que había que ir. Acaso y como una gran metáfora, es lícito imaginar que la proeza más memorable de La Trochita sea y haya sido recorrer esa ?nada? y otorgarle más sentido y más belleza al vacío que las extensas soledades suelen generar. El tren, quizá, posee su territorio perfecto. No podría existir en otra parte. Uno y otra son parte de una simetría perfecta.
El viejo tren, envuelto en sus propias brumas, recorría tranquilamente las 620 curvas de su dibujo vial, atravesaba con sobriedad los puentes sobre los ríos Ñorquinco, Chubut y Esquel, alcanzaba velocidades extraordinarias de 45 kilómetros por hora y se transformaba en cauto y cuidadoso en las subidas, en las que no superaba los 5 kilómetros por hora y avanzaba, casi, ?a paso de hombre?. Su importancia económica, social y luego turística, siempre fue inversamente proporcional a su velocidad. Todos saben de memoria el viejo dicho: ?Puede que tarde toda una vida en llegar, pero la Trochita siempre llega?.

Las viejas locomotoras Baldwin y las alemanas Henschell todavía funcionan y esperan. Están a la orden. Las autoridades de Río Negro y Chubut planean rescatar del olvido al trayecto completo. La década del ´90 fue implacable, también, con el destino de ?La Trochita? y la provincia de Río Negro mantuvo en funcionamiento el servicio hasta 1995. Para los pobladores de lugares como Ñorquinco, Río Chico, Ojos de Agua y Manuel Choique era, nada más y nada menos, que el único medio de transporte posible. Chubut continuó operando el servicio dentro de los límites de su territorio. Después de ocho años, ?La Trochita? parece que vuelve por sus fueros. En todos los recodos del camino entre Ingeniero Jacobacci y Esquel, están esperando su paso.

Te recomendamos especialmente el sitio oficial de La Trochita

Publicado el 27-4-2004

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