Provenza

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El punto de partida es Niza; el recorrido, la seca y pedregosa región de Provenza: Les Baux, Saint-Remy y Glanum, Entremont, Fontaine de Vaucluse. Una película nos motiva: “El hombre que amó” con Annie Girardot y Jean Paul Belmondo.La influencia del cine en el conocimiento de lugares
Desde el aeropuerto de Niza hacia el lago de Annecy, a través de las estrellas (1ra. Parte)

Por Jorge y Guadalupe Miller

Quien arriba al aeropuerto de Niza es portador de una íntima emoción: conocer esa famosa ciudad de la costa azul de Francia, tan mencionada, tan elogiada y quizás analizada a través de la literatura turística o bien diapositivas, videos o láminas que muestran un cielo claro, avenidas con palmeras y las tres famosas cornisas con rutas que permiten vislumbrarlas magníficas mansiones que pueden admirarse en los países del primer mundo.

Quien parte del aeropuerto de Niza llevará un recuerdo ligeramente ensombrecido por las pequeñas playas pedregosas que caracterizan a la ciudad y alrededores, pero compensado por plazas, pinos mediterráneos, arquitectura notable como la del tradicional Hotel Negresco y fundamentalmente por las maravillosas cornisas que ofrecen panoramas únicos de montaña, vegetación y mar azul.
Una de esas cornisas fue transitada por Napoleón Bonaparte, después de permanecer diez meses en la Isla de Elba, camino hacia París. Se la llama Cornisa de Napoleón.

Quien abandona el aeropuerto de Niza llevará el positivo recuerdo de la vieja Niza, con la plaza Garibaldi, la colina del Castillo, la iglesia St Jacque-le Majeur que alberga Massena bordeada por edificios de color ocre.
No olvidará jamás la Riviera entre Niza y Menton, ciudad a través de la cual se puede iniciar el recorrido de la Riviera Italiana.
No es nuestro objetivo describir Niza en profundidad sino detenernos cinco minutos en su aeropuerto. Sólo los cinco minutos que permaneció en pantalla, el rostro de una excelente actriz: Annie Girardot.
Fueron los cinco últimos minutos de una película de finales de la década del sesenta. Se llamó: El hombre que amó (Un homme qui me plaît, 1969).
Durante esos cinco minutos en que la actriz observaba el aterrizaje del avión y el descenso de los pasajeros se pusieron de manifiesto en su rostro de manera insuperable distintos estados de ánimo: emoción, ansiedad, ,observación de cada pasajero que descendía del avión, temor desesperanza, despecho… fracaso.
Esos cinco minutos durante los cuales la “estrella” aguardaba el descenso de Jean Paul Belmondo, constituyeron una memorable lección de cine ofrecida por una gran actriz.
Al final de este trabajo relataremos una emocionante anécdota vivida en Buenos Aires, por quienes escriben estas páginas y Annie Girardot, vinculada estrechamente con los cinco minutos finales de aquella película.
Ahora partiremos nosotros del aeropuerto de Niza pero no en avión sino en automóvil, para ingresar en primer lugar en la seca y pedregosa parte de la región de Provenza. Esta fracción de la Provenza fue muy bien lograda en otras dos importantes películas: Jean de Florette y Manon de Manantial, (Manon des Sources) ambos del director Claude Berri y de 1986, magníficamente interpretadas por Ives Montand. Y la Provenza se encuentra muy cerca de Arlés…

Les Baux

Entre el cielo y la tierra, un lugar mágico que encuentra sus raíces en un lejano pasado. Fue habitado en el período neolítico, plaza fuerte en la Edad de hierro. Se trata de un rincón de la Provenza que se destacará fundamentalmente en la época medieval.
Una poderosa familia fundó un castillo que fue inexpugnable
hasta la utilización de las armas de fuego.
Ciudad independiente, en el siglo XVII el castillo fue destruido por órdenes de Richelieu, debido a la adhesión de sus habitantes a la Reforma.
Durante 1991 se puso en marcha un plan de rehabilitación de la fortaleza y sus alrededores.
Les Baux se encuentra en las alturas de un peñasco calcáreo desde donde se divisa la hermosura del paisaje que la rodea. El interés desesperado por su arquitectura de piedras la ha convertido en un centro de atracción turística tanto en verano como en invierno. Sus monumentos más importantes son el Ayuntamiento del siglo XVII en cuyo interior se destacan recintos con bóvedas ojivales.
También la Plaza e Iglesia de San Vicente donde se celebra la tradicional fiesta de Nochebuena y la Puerta de Eyguières, única puerta de entrada a la ciudad en sus orígenes. Existen construcciones renacentistas y medievales donde se ofrecen a la venta las famosas hierbas de Provenza para sazonar las típicas comidas provenzales así como también artesanías, alfarerías, manteles, jabones perfumados con aromas provenientes de la flora local.
Es importante destacar que la iglesia católica de San Vicente con su campanario, conocida como “la linterna de los muertos” es testigo en Nochebuena de la fiesta de los pastores, quienes asisten a las misas cubiertos por viejas y grandes capas y ofrecen un cordero recién nacido a Dios. El pequeño animal llega al templo en un carro seguido por fieles del lugar y otras regiones vecinas.
En la actualidad Les Baux es un marquesado de la casa de los Grimaldi, príncipes de Mónaco y también en Provenza…

Saint-Remy y Glanum

A un kilómetro al sur de la pequeña y bella ciudad de Saint Remy se encuentra un conjunto arqueológico que perteneció a una antigua localidad romana llamada Glanum
Existe una torre de 18 m de altura, quizás el monumento mejor conservado de la época

romana. Se erigió en memoria de los nietos de Augusto.
De los primeros años de la época de Augusto es el llamado Arco Municipal, en el que puede observarse la influencia de los griegos en la región de Provenza. Las excavaciones hechas en Glanum lograron que se reconstruyera la historia de esta muy antigua ciudad fundada por los celtas, cerca de un manantial.
Con el paso de los siglos, distintos aluviones fueron sepultando calles y canales y, en la actualidad, sólo restan los monumentos que hemos detallado.

Entremont: muy cerca de Glanum se encuentran también restos arqueológicos de una antigua ciudad llamada Entremont. Los primeros restos fueron descubiertos a comienzos del siglo XX, por un grupo de seminaristas. Se ignoró la importancia de esos hallazgos y muchos años después se reconoció la trascendencia del hecho.

Un pequeño museo de la Provenza: la pequeña Provenza de Paradou

En este pequeño museo podemos encontrar más de 300 imágenes de una ciudad en miniatura. Fueron necesarias más de ocho mil horas de trabajo para realizar con autenticidad increíble treinta y dos viejas construcciones con personajes de la Provenza representando escenas cotidianas. Pueden admirarse granjas escuelas con aulas en las cuales profesores dictan sus clases, escribanías, mercados frente las plazas.
Es algo así como una explosión de color y sol, en la vieja Provenza. Se encuentra este Museo muy cerca de las ciudades que hemos mencionado. Para comodidad de los visitantes, plátanos y olivos centenarios brindan sombra en un amplio estacionamiento para automóviles.
Recorrer la región provenzal ofrece la satisfacción de reencontrarnos con viejas tradiciones, perfumes de lavanda y especias, manantiales, rocas, agujas que aprietan arroyos y ríos, así como también importantes y modernas ciudades que encierran las antiguas villas y castillos, como Aix en Provence, Arles, Avignon, Orange, y la curiosa presencia geográfica de Fontaine de Vaucluse. Es uno de los mayores manantiales del mundo ya mencionado en una geografía del griego Strabon, hace dos mil años.

El manantial es la salida al exterior de un largo y profundo sistema hidrológico subterráneo alimentado por la infiltración de las aguas de lluvia procedente de la meseta de Vaucluse. El agua se almacena en una caverna, aún inexplorada y sale a presión por un pozo. Desde hace más de un siglo se ha intentado llegar al fondo del pozo, cuya base se encuentra por debajo del nivel del mar. Hacia el final del invierno el caudal de la fuente alcanza 100 metros cúbicos por segundo y las aguas del río Sorgue golpean y salpican las rocas. Es encantadora la población que recuesta en este imponente fenómeno de la naturaleza.

No nos hemos olvidado de la anécdota prometida. Será relatada al final de la segunda parte de este trabajo.

Nota relacionada: La influencia del cine en el conocimiento de lugares. Desde el aeropuerto de Niza hacia el lago de Annecy, a través de las estrellas (2da.parte)

Publicada el 23 de mayo del 2003