Exodos

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Durante los últimos veinticinco años Sebastian Salgado ha venido fotografiando los diferentes aspectos de una realidad de permanentes migraciones. Desde Vietnan hasta Sierra Pelada, ha pasado por cada uno de los centros de conflicto, capturando imágenes elocuentes, dramáticas, paradigmáticas, que por su fuerte contenido humano son hoy reconocidas en el mundo entero como un grito sostenido que apela a la reflexión y a la solidaridad.

por Pablo Garber

Durante las últimas décadas millones de personas de todo el mundo han sido erradicadas de sus tierras a causa de guerras, represión o crisis económicas. Algunas huyen para salvar sus vidas, otras arriesgan su pellejo por un ideal, o para escapar a la pobreza. La mayoría acaba hacinada en campos de refugiados o en barrios de lata en países del Tercer Mundo. Unos pocos afortunados logran un buen pasar lejos de sus familias. Todos ellos, de una manera u otra, son víctimas de poderes políticos y económicos a los cuales no pueden enfrentar.

Nunca como en la actualidad, las convulsiones poblacionales han ocurrido de manera tan simultánea y extendida; básicamente originadas en idénticas razones. Desde el final de la Guerra Fría, numerosos conflictos nacionalistas, religiosos y tribales comenzaron a estallar en todos los continentes, generando grandes olas de inmigrantes refugiados.

Al mismo tiempo, la globalización de la economía ha profundizado la crisis de las economías rurales, lo que ha dado por resultado la migración masiva del campo a las ciudades, megalópolis que se han convertido en gigantes ingobernables.

Durante los últimos veinticinco años Sebastian Salgado ha venido fotografiando los diferentes aspectos de esta realidad. Desde Vietnan hasta Sierra Pelada, ha pasado por cada uno de los centros de conflicto, capturando imágenes elocuentes, dramáticas, paradigmáticas, que por su fuerte contenido humano son hoy reconocidas en el mundo entero como un grito sostenido que apela a la reflexión y a la solidaridad.

Actualmente, casi todo lo que sucede en la Tierra está de algún modo relacionado. Todos estamos afectados por la profundización de la brecha entre pobres y ricos, por el crecimiento poblacional, por la mecanización del trabajo agrícola, por la robotización de la industria, por la desocupación creciente, por la destrucción del medio ambiente, por los fanatismos religiosos. Los “Exodos” que muestra Salgado, son sólo una parte visible de la convulsión mundial que estamos viviendo. Son momentos trágicos o heróicos de seres individuales; pero, vistos en conjunto, cuentan la historia de nuestro tiempo. Aunque no ofrecen respuestas, plantean al menos esta cuestión: ¿cómo hacer para entrar en el futuro sin dejar atrás a una parte tan grande de la humanidad?

Sebastián Salgado nació en Minas Gerais (Brasil) en 1944. Cursó la Licenciatura en Economía en los Estados Unidos, y se desempeñó en el Ministerio de Hacienda de ese país. En los primeros años de la década del setenta, trabajando para la Organización Internacional de Café, en Inglaterra, decidió tomar fotografías para enriquecer los informes de una investigación que desarrollaba. El resultado fue tan descollante que desde ese momento abandonó el trabajo teórico para adentrarse en el mundo de la imagen, iniciando una carrera vertiginosa que lo posicionó como uno de los reporteros más prestigiosos de mundo.
Miembro de la agencia Magnum desde 1979, Salgado desarrolló un ensayo fotográfico mostrando las condiciones de esclavitud en las que son explotados los trabajadores de las minas de oro de Sierra Pelada, Brasil. Estas imágenes recorrieron el mundo entero y con certeza formarán parte de la historia de la fotografía universal. Este ensayo le abrió las puertas para continuar un trabajo que, sin abandonar los códigos del fotorreportaje, le ha permitido construir un atlas de su propia concepción del mundo actual, abordando temas intrinsecamente relacionados, como las guerras, el hambre, la modificación de los sistemas de producción, la contaminación y la utilización de las religiones como formas de control y de poder.
En 1994 crea su propia agencia: “Amazonas Images”, con sede en París, gerenciada por su mujer Leila, y cuyo fin es la comercialización y distribución de su trabajo, exclusivamente.

En su vasta trayectoria, Salgado editó una decena de ensayos, entre los que se han destacado “Otras Américas” (1986 ), “O trabalho” (1993), y “Terra” (1997). Para completar “Exodos”, su última obra, ha debido recorrer más de cuarenta países, internándose y conviviendo con las más diversas comunidades. Ganador de medio centenar de premios internacionales, Sebastián Salgado es el segundo fotógrafo, luego de Henri Cartier-Bresson, adoptado por la Academia de Artes y Ciencias de los Estados Unidos.

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