Almagro y Boedo

0
12

Muchos barrios de Buenos Aires merecen ser redescubiertos, en la zona Oeste de la ciudad Almagro y Boedo tienen sus iglesias, sus avenidas, sus músicos y poetas.Por Héctor Mario Portela

En 1839, cuando la ciudad se redujo a su centro histórico, y los alrededores eran quintas, Don Julián de Almagro compra una extensión de tierra en la zona Oeste que abarcaba los actuales Almagro y Boedo.

Una leve franja forma, en el mapa de la ciudad, estos barrios limitados por las Avenidas Córdoba y Estado de Israel al Norte y la avenida Caseros al Sur, fragmentada por las vías del ferrocarril Sarmiento y la Autopista 25 de mayo. Los tres sectores en que queda caprichosamente dividida se hallan sutilmente unidos por tradición y sentimientos.

Muchos barrios son espacios que esperan ser descubiertos e imaginados. El de la zona Norte está limitado por las calles Gallo, Córdoba, Estado de Israel, Río de Janeiro y Vías del Ferrocarril. De intenso movimiento, la Avenida Corrientes es su principal arteria por donde antiguamente circulaba el tranvía Lacroze y actualmente corre la línea B de Subterráneos cuyas estaciones Medrano y Ángel Gallardo tienen interesantes murales en cerámica de artistas locales y temas modernos. El templo católico Jesús Sacramentado es de armoniosa arquitectura neogótica y se halla sobre la misma avenida.

En las proximidades se encuentra la hermosa Plaza Almagro, única de los dos barrios que tiene ejemplares de árboles autóctonos como Jacarandaes y Palos Borrachos que le dan cromático colorido.

En las cercanías de la plaza funciona el Hospital Italiano construcción de principios del siglo XX de arquitectura renacentista con fachada coronada por grupo escultórico. No muy lejos están la Iglesia de la Virgen de Itati, advocación muy venerada en la Provincia de Corrientes; el Mercado Mayorista de Flores y la Fabrica IMPA que en los atardeceres y noche se transforma en talleres de distintas expresiones artísticas realizando exhibiciones y representaciones teatrales.

El tramo central que abarca partes de los dos barrios con las vías del ferrocarril al Norte; autopista 25 de Mayo al Sur, Avenida La Plata al Oeste y calle Loria al Este es el más desarrollado urbanísticamente. La Avenida Rivadavia es su calle principal por donde corre la Línea A de subterráneos que es la más antigua de la ciudad y fue declarada Área de Protección Histórica (APH) conservando muchos detalles de su construcción original, funcionando desde el año 1913.

Desde las inmediaciones de la Confitería Las Violetas, que data de fines del siglo XIX y sigue siendo reducto tradicional de los vecinos de la zona, la Avenida Rivadavia mejora su aspecto edilicio hacia el Oeste que se extiende con centro de influencia en la Iglesia San Carlos. Sobre este templo del siglo XIX se construye la nueva parroquia que se inaugura en el año 1910 y eleva la Basílica de Almagro en el año 1942. De arquitectura exterior e interior ecléctica es una transición del románico y gótico. De tres plantas, con gran cúpula en el ábside de bóveda con vitraux cubriendo el camarín de la virgen, columnas en haz rematada por arcos románicos con bandas rojas y grises, arañas de cristal veneciano, púlpitos tallados entallados en madera y cielo raso decorado en azul y oro hace de este templo una joya de la arquitectura eclesiástica.

Prolongando el recorrido del tramo central en dirección al sur llegamos a la histórica esquina de San Juan y Boedo donde los caminos se bifurcan buscando la placidez de las calles con casas bajas o el calor de los poetas, literatos, músicos y cantores del Grupo de Boedo, mientras Jorge Luis Borges cumplía tareas en la biblioteca municipal de Carlos Calvo y avenida La Plata y hacía de embajador del rival e intelectualizado Grupo de Florida.

La estación Boedo de la línea E de subterráneo posee murales cerámicos de calidad artística como el de Primaldo Mónaco ubicado al final del andén en lugar oscuro y degradado, también hay una obra de carácter urbano del pintor Alfredo Guido con buen colorido de temas del barrio de Boedo. Escuchemos en un paseo imaginario las notas del tango Sur de Homero Manzi y Aníbal Troilo cantado por Edmundo Rivero para internarnos en la más auténtica y melancólica historia del barrio.

Carlos Gardel mito e ídolo tanguístico de Buenos Aries, integró a principios del Siglo XX el coro de niños cantores del Colegio San Carlos de Almagro. A lo largo de este siglo habitaron los barrios de Almagro y Boedo personajes ilustres del universo artístico como Antonio Berni (pintor) Osvaldo Pugliese (músico y compositor de tangos) Alfonsina Storni (poeta y escritora) Azucena Maizani (cantante) Alberto Vacarezza (autor teatral).

Imperceptiblemente se instalan en los barrios, la música, el color y la poesía. Inventan lugares en sus esquinas, zaguanes, calles y cortadas nutriendo la letra de los tangos.

“Almagro” y “Sur” son los títulos de dos tangos emblemáticos que fueron cantados por Carlos Gardel y Edmundo Rivero. El primero de un sentimentalismo costumbrista aborda vivencias testimoniales de cotidianeidad del arrabal, mientras que el segundo tiene letra poética que describe el paisaje urbano y las vicisitudes del barrio de Boedo en su declive hacia el Riachuelo.
Muchos barrios de Buenos Aires son ámbitos olvidados, sólo visible por obra de artistas músico y poetas.

Notas relacionadas:

Buenos Aires capital
Los hombrecitos
Las iglesias de la ciudad de Buenos Aires
Cafés porteños
Buenos Aires al infinito
Tranvías de Buenos Aires. Sombras del viejo pasado
Balvanera
Constitución-Barracas
Recoleta
La Boca
Nueva Pompeya
En Buenos Aires florecen los jacarandaes

Publicado el 4-7-2002

Compartir
Artículo anteriorArqueología
Artículo siguienteDogville