Puente Bir-Hakeim en París

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Una escena de la película Ultimo tango en París y una visita al puente Bir-Hakeim en París, inspira a nuestros viajeros para escribir sobre este rincón privilegiado de París.Marlon Brando caminó bajo el puente Bir-Hakeim

París: línea nº 6 del subterráneo que uno las estaciones Charles de Gaulle y Nation. Entre las estaciones Passy y Bir-Hakeim, el subte sale a la superficie, se eleva sobre las características fachadas parisinas y atraviesa el Río Sena por la parte superior del antiguo y artístico puente Bir-Hakeim, ubicado entre los vecinos Puente d´ Iena, que enfrenta a la tour Eiffel y Puente de Grenelle, que enfrenta el edificio de Radio France.

Imagínese Usted durante la década del ´70 (más de veinte años atrás) descendiendo de ese subte en la estación Bir-Hakeim. No importa que usted haya nacido después de esa época. La estación y alrededores se encuentran hoy casi exactamente igual que en aquel entonces, pues los países importantes tratan de conservar intactas las obras bellas.

En el andén de la estación, representante innegable de la Revolución industrial, usted podrá admirar los antiguos techos de vidrio a dos aguas y detalles característicos en los sostenes de hierro. Luego buscará la salida y podrá llegar a ella descendiendo muchos metros por escalera mecánica o fija según su preferencia. Una vez en la acera podrá ver a ambos lados los dos sentidos de circulación del boulevard de Grenelle.

A su frente quedará asombrado al ver desde “abajo” el largo puente que atraviesa el Sena, sostenido por columnas de hierro y adornado con hermosos faroles en ambos costados y a lo largo de todo su trazado.
Este es el momento de imaginar a un hombre cubierto por grueso impermeable caminando lentamente como no queriendo llegar a destino a lo largo del puente. Hacia arriba, el techo que sostienen los rieles por donde circulan los coches del subte con ruedas de goma.
Por debajo, el Río Sena.
El hombre llega al final del puente cruza la avenida Presidente Kennedy y en la esquina a la izquierda del puente se encuentra el edificio de varios pisos, auténticamente parisino con techos de pizarra, que es precisamente el destino del extraño caminante que quisimos que usted imaginara.
Ese es el edificio en el cual, en uno de sus departamentos se filmó buena parte del film Ultimo tango en París.
Habrá comprendido entonces que el hombre del impermeable no es otro que Marlon Brando en el comienzo de esa famosa película dirigida por Bernardo Bertolucci y con música del argentino Gato Barbieri.

Iniciaremos juntos un paseo comenzando el recorrido por donde suponemos lo recorrió el actor es decir, desde la salida de la estación de subte que da nombre al puente. Caminaremos bajo el puente Bir-Hakeim pero nos detendremos aproximadamente en el punto medio de la distancia total. A la derecha vemos con toda claridad la tour Eiffel, y nos llama la atención una escultura sobre una pequeña plataforma que sobresale del puente en forma de semicírculo. La escultura representa a la Francia Renaciente. En la acera opuesta del puente una escalera nos permite descender hacia un dique artificial creado en la época de la Restauración. Este dique es hoy un hermoso paseo de pocos metros de ancho y que se extiende en medio del Sena hasta el puente de Grenelle. Su longitud es de 600 metros aproximadamente, que se recorren entre frondosos árboles y numerosos “bancos de plaza” que permiten descansar y admirar las dos orillas del Sena: la derecha con la Maison Radio France y la izquierda con modernos edificios de muchos pisos que brindan el aspecto no tradicional de la ciudad de París. También a la izquierda un monumento a los caídos en defensa de Francia.

Este hermosos paseo se conoce como “paseo de los cisnes” (Allée des cygnes) y en el extremo correspondiente al puente de Grenelle, una estatua de la Libertad, copia en tamaño reducido de la famosa construida para New York. Subimos por el puente de Grenelle y nos dirigimos hacia la orilla derecha del Sena para recorrer el importante barrio de Passy un monasterio desaparecido durante la Revolución.

En 1859 este pueblo fue incorporado a la ciudad de París. Su cementerio guarda restos de personajes célebres como Girardoux, Manet, Debussy y Gabriel Faure.

Bordeamos Radio France y en la calle Raynouard precisamente en el nº 66 Benjamín Franklin instaló el primer pararrayos que se construyó en Francia. Siguiendo hacia el centro de París por esta calle, se abre a pocos metros, la Rue Berton con muros cubiertos por hiedra y con antiguos faroles de gas. En ella advertimos los jardines de la casa de Honorato de Balzac en la cual pueden consultarse manuscritos y grabados que permiten descubrir aspectos de su vida, de su obra y también de su época.

Muy cerca, la embajada de Turquía construida en el parque del Castillo de la princesa de Lamballe, amiga de María Antonieta.
Una estrechísima callecita nos permite desembocar en el frente de un curioso museo: el Museo del Vino.-
En este lugar estuvieron los monjes des Echansons que se dedicaban antes de la Revolución en la colina de Passy a la fabricación del vino.
El interior del Museo es una cueva, dentro podemos encontrar un restaurante donde puede degustarse la comida típicamente francesa. Existe un mural en el que se registra de manera admirable la colina de Passy con personajes en cera que evocan todas las etapas de la vida del vino (cultivo de la vid y vendimia). También se conservan botellas de distintos tipos de vinos y hay una pequeña exposición y venta de artículos vinculados con esta especialidad, así como información detallada de las diferentes etapas de la vida en Passy.
Las cuevas del siglo XIV donde funciona el Museo del vino fueron admirablemente conservadas. El museo permite descubrir las bodegas calcáreas que se encuentran entre las más antiguas de París. Se observan numerosos objetos y útiles de otra edad, utilizados para el “arte” de la elaboración del vino.
A la izquierda del frente del museo una angosta y altísima escalera (Rue des Eaux) nos permite encontrarnos nuevamente en la calle Reynouard que nos conduce, hacia la derecha a la Plaza Costa Rica. Seguimos luego por la calle Franklin donde se encuentra la vivienda de Clemenceau, que se conserva como en 1929, año de su muerte.

Nos alejamos de Passy hacia los jardines del Trocadero, abrazados por el Palacio Chaillot. Sus admirables juegos de agua nos distraen de la visión de la bella Plaza de Varsovia. Estamos nuevamente a orillas del Sena. Si cruzamos el puente d´Iena entramos otra vez en el mundo del hierro. Estamos frente al símbolo de París, la tour Eiffel que serenamente espera las primeras horas de la noche para verse iluminada de manera tal que su amarillo resplandor pueda advertirse desde toda la ciudad.

Hemos finalizado nuestro paseo por Passy inspirados por Marlon Brando y Ultimo tango en París.

No obstante, otros actores y actrices se han mostrado en sus películas en distintos lugares de la ciudad luz y el cine nos motiva a descubrir esos lugares que forman parte de nuestro mundo interior, por su belleza, su historia o porque están esperando nuestra visita.

Nota: Como hemos llegado al Palacio Chaillot, puede Usted entrar al Museo del Cine que allí se encuentra, y quizás pueda tener la sorpresa de encontrar el cuerpo en cera de Marlon Brando caminando bajo el puente Bir-Hakeim.

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