Cienfuegos y Pez

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El sábado 27 de marzo se presentaron en Niceto dos bandas cuyos cantantes formaron parte de Los Fabulosos Cadillacs: Cienfuegos y Pez. Ambas aportan sensibilidades distintas (de hecho, los aportes de Rotman y de Minimal en los Cadillacs fueron muy diferentes) pero las dos cuentan con una larga historia: Pez se formó hace cosa de una década, y Cienfuegos -con una trayectoria mucho más accidentada- surgió en los ’80.Por Salvador Biedma

Abrió el juego Pez.
La banda, que hace ya un tiempo se ha volcado al rock sinfónico, tocó con clase. Se nota el profesionalismo de los músicos: hacer rock sinfónico y que suene ajustado y bien no es nada fácil.

Pero la cosa no se queda ahí: en el rock sinfónico lo más difícil es ser novedoso, porque ya existieron bandas como King Crimson o Yes que dejaron pocas zonas sin explorar dentro de lo suyo. Esa novedad es lo que debe aportar hoy una banda de rock sinfónico. Y Pez no la aporta (resulta curioso que, en una música que surgió apuntando a algo novedoso y móvil, las cosas se repitan y todo se haya estancado; al menos hasta cierto punto, porque discos como The Joy of Molybdenum, de The Trey Gunn Band, muestran que se puede seguir explorando).

Aunque los músicos son muy buenos y la banda sonó bien, parecía que le faltaba corazón a la cosa. Así, lo que se escuchó (salvo algún pequeño hallazgo) resultaba previsible al oído. Pez sonó bien siempre, en todas sus (varias, diversas) etapas; pero en otros momentos tocaba, además, cosas con un sabor propio que no aparece en su mirada del rock sinfónico.
Afortunadamente, también tocaron algún blues. Blues del denso, del caldoso. Y ahí parece haber algo interesante. En esa zona la banda se muestra mucho más distendida y Minimal, como cantante, se mueve mucho mejor.

Algo llamativo, que no sólo sucedió en este show sino también en varios festivales (en el de Cosquín, por ejemplo), es que cada banda colgó, atrás del escenario, su propia bandera. No se habla de escenografías que sumen algo al concierto, sino de simples banderas, cada una con el nombre de la banda que está tocando. Es un acto mínimo, que ni siquiera modifica el tiempo muerto entre una actuación y otra, pero pareciera ser un gesto egocéntrico.
El hecho de que cada banda colgara su bandera en Cosquín, por ejemplo, no hablaba para nada de la hermandad entre músicos de la que muchos hablan, que sin duda debería existir y que incluso a veces (hasta cierto punto) existe.

Antes de que Cienfuegos arrancara, cuando ya todos estaban en el escenario, Rotman dijo: “Ésta es una banda que está separada. Esto que está pasando es todo mentira”. Entonces la cosa explotó con “Intro”, “Llega el dolor” y “Te fuiste”, los tres primeros temas del primer disco. Y esto, obviamente, no fue casual: la banda suele (¿o solía?) armar su lista de temas siguiendo al orden de sus tres discos.
Cienfuegos es, sin lugar a dudas, potente. La combustión está asegurada. El bajo de Martín Aloé es de lo mejor. Las letras valen; los riffs pegan; las partes instrumentales vuelan, por momentos, bien arriba… ¿Qué más se puede esperar de una banda punk? Pero… ¿esto es punk? No parece corresponderse con aquello de tocar con recursos mínimos, con acordes bien simples, como pueden haberlo hecho los Ramones o los Sex Pistols. Lo que quizá esté más cerca del punk sea la estructura de las composiciones: temas cortitos, duros, cortantes y fuertes. Esto amplifica la potencia de Cienfuegos; termina un tema y empieza otro; palo y palo.

La versión de “La colina” se destacó. Fue, justamente, uno de los temas más largos; atravesó diferentes climas, voló hacia otras zonas, mostró que el costado instrumental de Cienfuegos es sólido.

Para el final, para los bises (aunque es un tanto odioso que, cada vez más, las bandas pergeñen sus presentaciones sabiendo que van a hacer bises), quedaron tres covers. Claro, la banda tiene un cover en cada disco.
Primero fue el “Moonage day dream” de Bowie. Después vino “Love will tear us apart”, de Joy Division. Y, por último, uno inédito y salvaje: “Reuters”, de S.T.U.N.
Lo que había dicho Rotman al principio -que están separados, que lo que iba a suceder no era cierto- tenía, obviamente, mucho de ironía. Pero también mucho de verdad. Porque parte del conjunto está a pleno con Mimi Maura (que acaba de editar Frenesí). Porque desde los ’80 la banda va y viene. Porque Cienfuegos efectivamente se separó…

Pero Niceto estaba casi lleno y esto pareció emocionarlos. Terminaron agradeciendo el apoyo y prometieron que tocarán cada seis meses. Una promesa extraña, por cierto.

La web oficial de:Pez
La web oficial de Cienfuegos

Publicado en Leedor el 6-4-2004