Tierra de Sueños

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Opuesta a las grandes superproducciones del establishment hollywoodense, la película de Jim Sheridan no ostenta otra cosa que buen cine. Lo suntuoso de la humildad

por Sebastián Montagna

Tierra de sueños ya está en DVD en Leedor.com

Volver al ruedo con la pesada carga de llevar en la mochila dos grandes películas como En el nombre del padre (Irlanda/R.U., 1993) y Mi pie izquierdo (Irlanda/R.U., 1989), no es tarea fácil. Esta situación crea expectativas y preconceptualiza a cualquier espectado. Jim Sheridan se atrevió al desafío y después de ver el filme, se puede opinar sin temor a equivocarse que la prueba fue… ampliamente superada.

A simple vista, Tierra de Sueños , puede ser observada como una película pequeña, de poco presupuesto, con un bajo índice de efectos visuales y con un presupuesto acotado. Sin embargo sería pecar de soberbia desmerecer la producción por el solo hecho de presentar estos sucesos: la magnificencia de la obra se resalta en cada una de las situaciones, en cada parlamento, en cada mirada, en cada participación de la voz en off. En pocas palabras, se está en presencia de una �película de autor�.

Apostar a la interpretación de roles cargados de hondo dramatismo y compromiso, puede ser muy arriesgado, pero cuando se acepta y se gana, es como acertar el quini 6 vacante después de un mes. Samantha Morton, la �precog� de Sentencia Previa (Steven Spielberg, EE.UU., 2002) y Djimon Hounson, el forzudo luchador de Gladiador (Ridley Scott, EE.UU., 2000), supieron aceptar el reto y consiguieron, por sus desempeños, los meritorias nominaciones a los premios Oscar, como actriz principal y actor secundario respectivamente.

Aunque por fuera pueda pensarse que la trama sólo toca la historia de una familia irlandesa que decide exiliarse con el objetivo de cumplir �su sueño americano�, el devenir de los hechos demostrará que el exilio interior es algo a lo que no se puede escapar y el único modo de pacificar esos demonios internos es aceptar que la vida fue hecha para vivirse. Para poder desarrollar estos complejos juegos relacionales, la obra en general muestra una sensibilidad sorprendente y no alude a golpes bajos al momento de tocar los temas de hondo calado dentro de la problemática de la pareja y su forma de relacionarse con su entorno, especialmente con sus hijas.

Inmersos en un universo que desprende drogadictos, prostitución, travestidos y cubanos que no pasaron por migraciones, la golpeada familia trae a cuestas la pérdida de uno de sus integrantes, la precoz madurez de sus dos hijas Christie y Ariel (las hermanas Bolger) y lograrán encontrar su lugar en el mundo, al aprender que el único peligro que tiene la vida es vivir.

Opuesta a las grandes superproducciones del stablishment hollywoodense, Tierra de sueños no ostenta por la exposición de obscenidades forzadas por el dinero o la búsqueda de una retribución monetaria. La fortaleza del filme está en empalagar las retinas, hacer trabajar a las neuronas y contraer los diafragmas de aquellos que gustan del buen cine.