Abrazos, tango en Buenos Aires

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Contra lo que podría pensarse, Abrazos no es el documento oficial(ista) de un festival organizado por el Gobierno de la Ciudad. Sí es un testimonio de diferentes protagonistas de la música de esa ciudad.Cuando la vida es una milonga

Por Raúl Manrupe

Debe ser por el rescate de lo argentino que resurgió a partir de fines del 2001, que en los últimos tiempos se han visto varios documentales sobre el tango. Pocos han podido estrenarse comercialmente. Abrazos/Tango en Buenos Aires se presenta como un documental basado en el registro del V Festival Buenos Aires Tango.
Cuando se aborda una tarea de este tipo, se corre el riesgo de caer en un largo desfile de canciones y temas que termina abrumando o bien, priorizar los testimonios dejando la música en un segundo plano. El camino elegido por Daniel Rivas, fotógrafo premiado en los años ´70 y habitual realizador publicitario, ha sido el de un claro equilibrio entre los números musicales y la captura de determinados momentos con magia (no se propone un registro exhaustivo o cronológico de los nueve días de conciertos y baile que comprendieron el Festival) que dan ritmo y humor, respiro y energía al frecuentemente riesgoso material en vivo, con sus riesgos de mal sonido e imagen. Rivas elige el detalle y allí saca el mejor partido a su material: Pepe Libertella que le pide tiempo al público. Raúl Lavié que es alcanzado por un rayo láser. Mora Godoy que parece escaparse de un musical de Bob Fosse. La boca de Liliana Herrero que cubre toda la pantalla. Momentos en primer plano que muestran una búsqueda por salir de lo común, del fatigado esquema de reportaje en una mesa de café y canción.

Dentro de este compacto empaque de imágenes y vivencias, se destaca la pequeña epopeya de los participantes del Campeonato Mundial de Baile de Tango. En un hábil manejo del suspenso y el montaje, se sigue con interés y devela para el gran público un mundo escondido, en el que una participante japonesa puede olvidarse el documento en el hotel, el disco puede no sonar en el momento de la verdad y la pareja ganadora puede terminar en París, lógicamente bailando.
Como registro, el ensayo del Sexteto Mayor al comienzo de la película es de un valor documental poco frecuente en cuanto nos muestra el profesionalismo y el arte, en su mayor autoexigencia y pasión.
Es precisamente la pasión el sentimiento que domina todo el metraje, en el baile, y en las interpretaciones o las palabras de Rubén Juárez, María Graña, el Negro Lavié �en una versión emocionante de Che, Bandoneón-, Adrián Iaies, Luis Borda, El Arranque o Adriana Varela cantando Como dos extraños junto a miles en la calle Corrientes.

Contra lo que podría pensarse, Abrazos no es el documento oficial(ista) de un festival organizado por el Gobierno de la Ciudad. Sí es un testimonio de diferentes protagonistas de la música de esa ciudad, algunos más notorios (las figuras citadas), otros menos (músicos), y otros más o menos anónimos (los bailarines del concurso)en relación más al tango que al mismo festival. Tal vez haya faltado en el metraje una mayor presencia del público seguidor. Pero para este le queda el placer de disfrutar del espectáculo de esta película.

Nota relacionada: Entrevista a Daniel Rivas, director de Abrazos… por Armando D´Angelo.

Publicado en Leedor el 20-11-03