Una sala de cine rescatada

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Â?El HelvéticoÂ?, como se lo nombra y evoca hoy, es la única sala cinematográfica de Nueva Helvecia, una ciudad situada a unos 70 km al este de Colonia de Sacramento en Uruguay. Su proyectorista nos cuenta cómo la sala pasó de casi ser demolida a sede de una muestra de Cine rioplatense.Entrevista a Chorly, “Carlos Fernández”, el proyectorista del cine El Helvético

Por Armando D´Angelo

AD: Chorly, descríbeme por favor tu íntima sensación como ciudadano al enterarte que el cine del pueblo se iba a rematar.

CH: Como habitante de este pueblo estaba triste de ver rematar este cine, patrimonio de todos nosotros primero porque era la única diversión de 11 mil
habitantes y le rogaba al rematador Edgardo Pignataro que aguantara. Además sirvió aunque te parezca mentira para construir un jardín de infantes público. Después se juntaron varias personas y fueron capaces de comprarlo. Ellos fueron: Odriozola, Renkel y Ravazani y fueron los garantes y el pueblo estalló de alegría.
Una de las pioneras Nélida Beltrán, actual presidenta de la comisión vecinal logró mucho. . .Como gurí del pueblo para mí resultó algo así como un sueño hecho realidad. Un día lloré, ví Cinema Paradisoy temí que lo mismo también sucediera con nuestro cine y en nuestro pueblo; por suerte no fue así.

AD: Todavía no sé si ya por aquella época estabas ligado a la Sala. Por las declaraciones que quedaron registradas en el film queda claro tu tiempo y aventuras de tiempos adolescentes.

CH: Estaba ligado al cine porque el viejo operador Don Ricardo Bauman socialista de alma era amigo de mis abuelos. Mi abuela fue fundadora de la UTU. rofesora y directora de la escuela 40 y tenia sus vínculos.
Cuando menciono a la U.T.U . me refiero a la Universidad de Trabajo del Uruguay. Viene a ser una escuela donde te enseñan electrónica, carpintería y mecánica, además del ciclo básico. Y es del Estado y yo aprendí radio, TV y electrónica ; por eso te nombro al profesor con el cual hicimos la máquina para que esto siguiera y por eso me gusta mencionarlo.
Este operador además reparaba las máquinas y era radioaficionado y yo subía a la cabina y esperaba que terminara la función y nos íbamos a tomar sopa en una taza esmaltada y a hablar por radio a Cuba y otros países y por la tarde iba a ver reparar las máquinas.
Era un tipazo, lamentablemente hoy fallecido y por él hoy sigo como radioaficionado y secretario del Radio Club Colonia y lo recuerdo con su mameluco reparando la vieja Phillips. Sentí mucho su desaparición.

AD: Actualmente, ¿sos el proyectorista de la sala?

CH: Sí, soy el proyectorista y además me ocupa y me preocupa la parte técnica .Ten en cuenta que las máquinas son Philips del 55´ y aunque están en perfectas condiciones me falta seguir…todo está hecho a pulmón y cuesta…
Tu país nos ayudó un montón.

AD: Relátame un poco sobre las tecnologías que inventaron desde los recursos escasos.

CH: Las máquinas funcionaban con arco de carbones por lo cual teníamos que ir a Buenos Aires a buscarlos y el costo era elevado; además se gastaban enseguida y la luz no era buena y la gente exige… Por eso nos juntamos con mi profesor de electrónica, José Barrientos (Pepe) y estudiamos cómo re hacer un sistema ya que el original costaba 40 mil dólares y no había plata y de ahí surge la idea de fabricar esta máquina. La ventaja es que puedes pegar varios rollos y queda continuado mientras que a carbones eran dos máquinas y era bravo para que combine el rollo 1 y el 2.

Pudimos ver las máquinas del Cine Flores, esa sí es original; pero nosotros la hicimos bien sencilla y un técnico de Buenos Aires nos ayudó pero este profesor que te nombré tiene una capacidad increíble; es como un padre para mí y por eso me gustaría que se nombrase y de ahí salió todo. Siempre con bajos recursos, no había plata entonces y no la hay hoy. Pero la buena voluntad lo hace posible todo y el pueblo no puede bajar los brazos; al menos así pienso yo.

AD: ¿Qué sintió el pueblo ante la perspectiva que su sala fuera sede del Festival?

CH: A la gente la vi contenta, atraída. Además en lo personal me gustó mucho conocer críticos, actores, directores y periodistas y lo único que me dio pena fue que “Abre El Helvético” no abrió aquí la muestra pero el tiempo lo dirá . . .

. . . Por eso te quiero agradecer Armando a vos y a tu página la oportunidad de dar a conocer el Cine Helvético en el mundo y ver cómo esto estampado en un papel recorre el mundo con algo que no es ficción y que fue cierto y que el pueblo lo hizo suyo .aunque nos tilden de fríos o de indiferentes a la hora de apretar las manos de los gringos.

Cada vez que se abra el telón del cine recordaremos el festival con mucho cariño.

Nota relacionada: Abre el Helvético, documental de Juan Carlos Arch

Publicado en Leedor el 18-11-2003

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