La luz de la linterna

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En el marco de la Â?Primera muestra de cine rioplatenseÂ? que entre el 2 y el 5 de octubre de 2003 se llevó a cabo en Colonia Uruguay, se presentó La luz de la linterna, libro de Alvaro Samjurjo Toucón. Además del autor del libro estuvieron presentes en el acontecimiento Jorge Jellinek periodista de “Tiempos del Mundo” y Raúl Gadea asesor del autor.
LANZAMIENTO DEL LIBRO �LA LUZ DE LA LINTERNA� de ÁLVARO SANJURJO TOUC�N
Por Armando D´Angelo

Â?Tomemos conciencia que a nuestro lado también puede existir alguien que en cuanto a los afectos y proyectos de vida está muy cerca nuestro y nosotros sin saberlo…Â?

En el marco de la Â?Primera muestra de cine rioplatenseÂ? que entre el 2 y el 5 de octubre de 2003 se llevó a cabo en Colonia Uruguay, se presentó La luz de la linterna, libro de Alvaro Samjurjo Toucón. Además del autor del libro estuvieron presentes en el acontecimiento Jorge Jellinek periodista de “Tiempos del Mundo” y Raúl Gadea asesor del autor.
Jellenik fue el orador encargado de abrir la charla y referirse a la obra y de situarla en el tiempo y las circunstancias de la sociedad a que se refiere, algo así como su puesta en escena.

JJ: Lo que estamos haciendo en esta 1º Muestra de Cine Rioplatense es presentar el libro de un periodista, crítico e investigador uruguayo: Alvaro Samjurjo Toucón. Un hombre que tiene una larga trayectoria en la prensa cinematográfica de Uruguay.
Y nos convoca ahora con este libro: “La luz de la linterna“… Se trata de un libro de ficción de once relatos, de once cuentos…
Debo reconocer que no soy un crítico literario y que tengo dudas cómo puedo aportar algo a este libro, pero luego de leerlo me di cuenta que no es simplemente un libro de ficción sino también un libro sobre cine y en varios aspectos.
En cada relato el cine juega un rol importante, es un escenario físico y un lugar de encuentro de algunos personajes tanto en sus vidas cotidianas como en su destino y el cambio que se pueda sugerir… Hay en sus relatos una interacción muy rica en lo que hace a la relación entre el cine y la vida…
…. Este es un primer aspecto más que interesante para rescatar de su obra… Pero también su libro contribuye a la recuperación de la memoria de una época; desde el amor, el drama y la ironía y sus tonos particulares fantásticos por momentos, nos hablan de cómo el cine nos ha marcado en nuestras vidas aunque sea en forma totalmente inadvertida.
Porque fue el espacio posible donde una joven pareja se puede haber conocido, comenzado una relación y concluir en matrimonio o en una relación frustrada o el sitio de encuentro de dos amantes furtivos o el lugar de reencuentro de gente que había tenido una relación interrumpida y se dio la oportunidad de retomar una asignatura pendiente, como bien se alude en uno de los cuentos. Es también mostrar como el cine rescató una parte importante de nuestra cultura y hay alusiones muy concretas de lo que fue el fenómeno de los Cine Clubes en los años cincuenta y comienzos de los sesenta; quizás para el lector desprevenido hay detalles que se le escapen pero que son tomados de la realidad, uno de los episodios es una alusión a un crítico de cine que todos conocimos: José Carlos Alvarez y hay alusiones a una geografía fundamentalmente montievideana con bares y sales de cine que hoy han desaparecido y con películas que en ese momento se exhibían y aparecen en el relato.
Yo no voy a hablar sobre el relato en sí sino sobre lo que ese relato me provoca, primero un placer por recordar esas películas que uno pudo haber visto en su estreno o pudo haber leído y esos lugares, las salas. Y luego un retrato que es más profundo en ese friso de esos cuentos que se relacionan con algunos personajes, cuando nos hablan sobre esa sociedad uruguaya de la posguerra que vivió un período de esplendor y que está muy marcado en el famoso triunfo en el Maracaná y luego todo ese período de crisis y decadencia.
Creo que en ello radica uno de los mayores atractivos de este libro, que es de ficción pero nos habla del cine.
En segundo lugar que el autor sea un periodista, un crítico de cine; al menos en Uruguay y lamentablemente no es un echo habitual. Por más que exista una larga tradición en la crítica, no es común la publicación , tanto en ficción como en los libros de cine más tradicionales.
Por lo tanto creo que debemos valorar la idea de Arca de publicar este libro y además como dije es un libre de ficción que entretiene; es muy ágil, atrapa y tiene giros sorprendentes. Por lo tanto es un libro recomendable en sí como lectura y como retrato de lo que fue y hoy ya no lo es un elemento esencial para la vida de los uruguayos: el cine como entretenimiento o acontecimiento cultural.

Continúa en el uso de la palabra Raúl Gadea; adscribe en todo a las palabras de Jellinek pero sorprende al auditorio y al autor con un reclamo y para peor o mejor Jellenik se le suma con otra referencia sobre las carencias en lo que respecta a los contenidos del libro.
Quizás fue por una necesidad de originalidad frente a qué decir o una incontenible explosión de vanidad o una estructura de discurso solidario alejado de la espontaneidad que buscaba anticipar una segunda edición más completa frente a la prensa.
Lo cierto es que ambos irrumpieron luego de las palabras finales del autor. Resultó interesante lo que dijeron pero creo que fue innecesario y que marcaron un quiebre con el espíritu de humildad y la atmósfera que Sanjurjo intentó trasmitir desde sus palabras finales en cuanto a la necesidad de toma de conciencia que cada uno de nosotros deberíamos asumir frente a la construcción de la identidad de una sociedad.

RG:
Quisiera también referirme a la época que el libro rescata. Me parece que lo que recuperamos desde los cuentos de Sanjurjo es un vivir de aquella época, una época en la cual el Uruguay parecía estar entero; un país que se había modernizado y desarrollado y tenía una política social y cultural muy avanzadas, un sistema educativo y también una vida cultural general. Y la gente no se sentía amenazada por esta lenta decadencia como la que nos trajo hasta la situación actual. Y sin embargo algo se presentía y todas estas cosas un poco sutiles están y yo las encontré en el libro.

En los cuentos que relatan episodios de la pequeña clase media, que era la clase característica de Uruguay en ese momento, y que a veces se mezcla con sectores más modestos como los inmigrantes italianos y gallegos que llevaban una vida sacrificada. A veces se encontraban con otros tipos de estímulos que le daba la sociedad uruguaya que no estaba hecha para matarse trabajando al pie de la caja registradora o cosa por el estilo. Está muy bien percibido el hecho de que eso puede ser un momento de ruptura para la mentalidad del inmigrante que venía de zonas campesinas primitivas.

Me impresionó sobremanera el caso de los judíos provenientes de Europa Central que habían venido en el período inmediato a la guerra mundial; también gente humilde, sacrificada y sufrida y con una intensa vida interior y que incorporaba a la sociedad rioplatense odios, sufrimientos y tragedias. Esa situación de convivencia entre culturas tan distintas en algunos relatos se da y, espero que desde lo fantasioso y no demasiado desde lo documental. Un clima que el libro rescata y que me gusta mucho es el de la tolerancia, de la libertad, de la capacidad para desarrollar la vida que uno quisiera en la medida que no se ofendiera a los otros. En un grado de libertad tan poco amenazado por el consumismo.

El hecho de tener en la sala de estar un invitado no invitado como la televisión que perturba y que no permite el tipo de intimidad y de vida recoleta que era normal en distintos ambientes de la escala social, desde el pequeño empleado de un almacén hasta el profesional universitario. Creo que Sanjurjo capta muy bien eso y en relación con eso el papel que tenía el cine.
No había televisión y como no había televisión la gente buscaba distraerse fundamentalmente con el cine. Y él capta con humor el choque que, muchas veces, producía entrar al cine, por parte de estos inmigrantes muy modestos que no estaban acostumbrados a los temas románticos y a la fuerza con que podía llegarles esas experiencias que después se podían reflejar en episodios de sus propias vidas.

Pero además para los que éramos espectadores de clase media, jóvenes estudiantes como fuimos él y yo en esa época, el cine especialmente el de los cine clubes o la Cinemateca, se transformaba en una zona de la experiencia juvenil que a veces tenía que ver con aspectos puramente sentimentales o intelectuales o políticos, pero que siempre estaban presentes en nuestras vidas.

Todo eso para mí está registrado y trasmitido con un poder muy delicado y al mismo tiempo muy inmediato, con el lenguaje propio de un periodista que ayuda a socorrer al literato; en el sentido que uno nunca encuentra resistencia al leer estos cuentos. Pero al mismo tiempo se detiene para saborear mejor la atmósfera de la escena o para recordar lugares de la ciudad que corresponden a la memoria de cada uno y que aquí encuentra evocados al pasar.
Todo esto es suficientemente atractivo de por sí para aquel que conoció la época, no sé que pasará con los más jóvenes; con mis hijos por ejemplo, que crecieron en el ambiente de la televisión y de una situación distinta a la de aquella época. De todas formas aún para ellos es muy bueno tener a su disposición algo que reproduce ese sentir la posibilidad de vivir como propio unas décadas pasadas, más o menos medio siglo. Y en las que para nosotros no era una cosa antigua sino una cosa moderna.
Y además encontré especialmente interesante la voluntad de Sanjurjo de representar no sólo el cine sino también la literatura que nosotros recogíamos cuando estábamos en preparatoria.
Es así como algunas episodios de obras clásicas que estudiábamos comienzan a aparecer en la realidad montivedeana. Y empieza como un juego de relaciones diversas entre el cine y la literatura y crónicas de las diversas vidas en ese momento. Resultan especialmente estimulantes para la imaginación.
Así que yo al igual que Jellinek recomiendo calurosamente la lectura del libro de Sanjurjo y lo felicito por habernos permitido recuperar algo de nuestra memoria y de nuestra vida de entonces.

Y por fin las palabras de Álvaro Sanjurjo Toucón:

Quiero agradecer a Jorge Jellinek y a Raúl Gadea por haber aceptado esta invitación, puede ser por vanidad pero me siento orgulloso de lo que acaban de decir pues a través de sus palabras comprobé que pude trasmitirles a ellos y espero a ustedes también todo aquello que yo quise exponer en estos relatos.
Simplemente voy a agregar que los personajes que están aquí son reales, no porque cada uno haya existido, del mismo modo que las circunstancias son reales; sino que tomé elementos del mismo modo que el pintor toma la pintura y la va combinando hasta crear nuevos colores aunque exista algo preexistente que es la pintura original; yo tomé pequeñas anécdotas recogidas a lo largo de las décadas pasadas de familiares y amigos, vivencias propias y ajenas y todo eso traté de insertarlo en lo que fueron cincuenta años de asistencia al cine.
Yo soy un espectador cinematográfico prenatal de ahí que el cine aparezca como un hecho tan importante en esta colección de cuentos. Y les quiero decir también que otra cosa que quise introducir acá, no sé si lo habré logrado o no, fue mostrar cómo somos un país chico, cómo somos de ciudades chicas y donde todos nos conocemos o creemos no conocernos y estamos vinculados.
A veces nos cruzamos con alguien, intercambiamos un par de palabras y no sabemos que entre los dos tenemos un conocido en común y que por vía indirecta uno sabemos mucho del otro. Yo les aseguro que traigo a un uruguayo cualquiera, nos sentamos en una mesa a tomar un café y descubrimos que tenemos un amigo o un pariente en común.
Bueno este libro muestra un poco eso. Cómo la gente se va cruzando en su diario vivir, no saben quiénes son pero están mucho más próximos de lo que creen y cada uno sabe del otro mucho más de lo que imagina.

Recuerdo una vez, el director Samuel Füller estaba presentando su película y dijo: Â?Esta película es de tal año, trata de tal cosa y si no lo dije en la película no se los voy a explicar ahora…Â?

Con este libro quiero hacer lo mismo, lo escribí en pocos meses, de un tirón, prácticamente no retoqué los cuentos. Quizás no sean grandes creaciones literarias pero sí la explosión de una imaginación, de un sentimiento y de un deseo de rescatar todo eso que han señalado Jorge y Raúl recientemente.
El libro queda para que lo juzguen ustedes que son los espectadores, que fueron al cine y que se van a ver en estas páginas; estoy seguro que todo individuo que en alguna época de su vida fue al cine en algún momento dice: ese soy yo. Un colega al que hace poco le di los cuentos para que los leyera me dijo: Â?Ah!, este lo escribiste inspirándote en mí…Â?
Â?No, ni me acordaba de vos.Â?
” . . . Solamente un tipo como yo puede ser así . . .”.
No, muchos pueden ser así.
Así que todos ustedes se van a reencontrar aquí, les agradezco su presencia y a Jorge y a Raúl que presentaron este libro.

Publicado en Leedor el 18-11-2003