Guillermo Casanova

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A propósito de su exhibicion en el Festival de Cine Rioplatense de Colonia entrevistamos al direcotr del El viaje hacia el mar, un film que brilla en la construcción de personajesUn viaje que vale la pena realizar:

Entrevista de Armando D´Angelo

Creo que es un viaje que vale la pena realizar. Desde una mirada aparentemente naif que no es tal, es posible que descubran, si están atentos desde las imágenes de este entrañable road movie sudamericano, el cuento de espejitos y cuentas de colores que muy bien supieron utilizar los conquistadores de estas tierras desde siempre.

Pero sepan que la excursión por el tiempo del mundo de las fantasías no es tan abarcativa. Nos ubica en la década del 60´, en un punto de la historia contemporánea en el que parece que aún era posible soñar y que la dignidad de nuestra pobreza se vivía de otra forma.

El film brilla en la construcción de personajes, en la guía de los actores para desarrollar su papel y en lo ameno para desarrollar las secuencias del relato. No le queden dudas, su director supo además manejar los tiempos e incluir alguna sorpresa que descubrirán en el reportaje.


Reportaje a Guillermo Casanova

” . . . UNA HISTORIA SIMPLE QUE LA GENTE NECESITA . . .”

AD: Guillermo, tu película es encantadora; les adelanto a los lectores que El viaje hacia el mar es un road movie muy entrañable.

GC: Bueno, muchas gracias. Sí, es un road movie criolla ambientada en la década del 60´. Lla idea fue contar una historia arriba del camión y el viaje hacia el mar fue más que nada una excusa.

AD: Por lo que leí, te inspiraste en un cuento de Juan José Morosoli.

GC: Más que inspiración te diría que fue una adaptación que realicé junto a Julio César Castro, recientemente fallecido; él actuó también en la película.

AD: ¿Cuál era su personaje?

GC: El viejo con bigotes.

AD: El más pícaro de todos.

GC: Exactamente, el más pícaro. En la Argentina lo conocieron por el personaje que creó : “Don Verídico” que por muchos años interpretó Landriscina.
Y sí, fue una adaptación de Morosoli, primero me enamoré de ese cuento y luego leí toda su obra y recién allí comencé a trabajar en el guión. Es un literato uruguayo increíble y lo bueno que tiene el film es que de alguna manera contribuye a hacer resurgir su nombre.

AD: Los personajes son muy pintorescos, hay uno que adopta una posición escéptica frente a la vida, lo ve todo negro y vaya con el trabajo que tiene, es enterrador. Después está el recolector de basura, un tipo muy ingenuo. Luego el personaje interpretado por Castro, un pícaro total. También la presencia de ese amigo solidario con un gran corazón que interpreta Hugo Arana, es el que conduce el camión y dice: ” . . .bueno vamos a ver el mar . . .”. También el vasco, con una personalidad absolutamente chata y lento en sus movimientos y que no está dispuesto a realizar esfuerzo alguno y que se siente con derecho a gozar de una posición de poder más allá de sus merecimientos.

GC: Tal cual, es un grupo de amigos, es una barra de amigos en la década del 60´ en dónde está el mala onda, está el chistoso, el buen tipo, el galán y que se aceptan mutuamente. Vos no entendés por qué en esa barra de amigos está ese mala onda tan malhumorado todo el tiempo y es aceptado.

AD: Le hacen el aguante.

GC:
Claro, y eso es la barra de amigos, ser aceptado nada más por ser del grupo.

AD: Y ocurre circunstancialmente que se une al grupo un personaje desconocido que llega al pueblo, ¿quién es el actor?

GC: Es César Troncoso, uno de los mejores actores uruguayos.

AD: Tiene una presencia muy fuerte, un rostro antiguo.

GC: Sí, sí, tal cual. Vendría a representar “el nosotros”, el observador. Viene de la Capital y cuando se entera que van a realizar ese viaje al mar no se lo quiere perder. Y ese personaje somos todos nosotros, el público que observa.

AD: Es un personaje misterioso. Se carga a sí mismo de una imagen pesada para ver como reaccionan, empieza a jugar literariamente en el imaginario del personaje bonachón que interpreta Arana y realmente lo inquieta.

GC: Tal cual, tal cual; nosotros le dimos vida por fuera de la película. Y decidimos que fuera un viajante, un vendedor. Y en la película no se ve. Pero para personificar a ese actor dijimos: ” . . . este señor es un viajante . . .” y cuando los demás le empiezan a dar un poder determinado . . . es como cuando vos viajas afuera de tu lugar, de tu ámbito, eres una persona nueva y puedes interpretar cualquier personaje pues nadie te conoce.
Y en este caso intentamos que reflejara ese deseo de cualquiera de nosotros al llegar a un lugar; ser el galán, ser respetado o ser aceptado por el grupo desde el primer momento.

AD: ¿Es cierto que te inspiraste en la película de David Lynch Una historia sencilla y en la de Carlos Sorín Historias mínimas?.

GC: No, eso no lo comparto en absoluto. Sí es cierto que existe un inconsciente colectivo que te conduce a realizar películas sencillas y simples y arrancar desde el vamos.

AD: Sí, pero eso no le pertenece a la propiedad intelectual de nadie. Pertenece a la historia de cualquier creador y a cualquier tipo de discurso que esté manejando.

GC: Nosotros con El viaje hacia el mar ganamos el primer premio en el año 99 y la película de Lynch se estrenó a fines de ese año o a comienzos del 2000. Cuando vi su película me asombré de que hubiera otra igual o similar.

AD: Sin conocerse existen proyectos creativos o historias o tensiones que confluyen. En el arte o la investigación científica se da y es una cosa habitual pero en el espíritu del artista también surge esa paranoia que lo lleva a pensar: “. . . alguien me ha robado . . .”.

GC: Obviamente que no quiero comparar el nivel de estas dos grandes películas con mi film, pero Historias mínimas recién la vi cuando yo estaba en el proceso de montaje y finalizándose.
Con esto quiero reafirmar que existe una idea latente por realizar estas historias simples que la gente necesita.

AD: Me parece que vino bien que aclaráramos esta situación.

GC: Y aparte, esto es absolutamente sincero y es la realidad y además no me preocupa; eso corre por cuenta por cuenta de los demás.

AD: ¿No sabes si la película va a Buenos Aires?

GC: Sí, creo que en el mes de marzo o abril 2004 estará por allí.

AD: Querría adelantarles a los lectores que se van a sorprender con un paisaje poco conocido turísticamente de la geografía uruguaya, un horizonte precioso de sierras correspondiente al departamento de Minas.

GC: Bueno, Lavalleja se caracteriza por eso y está llena de vascos esa región, allí se estableció la colonia vasca a comienzos del siglo XX quizás por la similitud de esos cerros con su terruño. Y es una zona muy bella que aún se mantiene virgen. Y es muy cerca, está a una hora de Punta del Este y a una hora y media de Montevideo, hacia el norte.

AD: Y lo notable es que los personajes que embarcan en este viaje hacia el mar, jamás habían salido de esos campos y cuando llegan a la costa y a los balnearios se sorprenden con la imagen de otros uruguayos que gozan de un status de vida propio de una clase media adscriptos casi a una estética y hábitos de consumo pop norteamericana. Se les aparecen ante sus ojos casi como los personajes de una pintura irreal o de ensueños.

GC: Sí, pero eso no pertenece al cuento, lo agregamos nosotros. Esa era un poco la imagen de chico cuando mi abuelo tenía una casa en la Barra de Maldonado y yo como cualquier chico de barrio del interior o como un veraneante porteño se enfrenta a una cultura distinta o mía y cruzaba por un lugar increíble hasta llegar al mar. Ver a esa gente con esos autos y esa fuerza…

AD: El lugar o el set que elegiste ¿fue Atlántida?

GC: Sí. Y más que nada lo que trata la película es sobre cómo se vivía antes en la pobreza. Era una pobreza digna. Era una historia de no consumo, no como la miseria que estamos viviendo ahora. Una miseria que no es sólo económica sino humana y que no nos permite salir de nosotros mismos para poder sacar las cosas adelante.

AD: ¿Viste Aparte, el film de Mario Handler? ¿Nos estamos refiriendo a eso?

GC: Sí lo vi; sí, sí; totalmente; pero más que nada se trata hacia dónde queremos ir.Y viendo de afuera la experiencia argentina creo que la fuerza que tiene su pueblo hoy es por todo lo que ha pasado. No queremos volver a esa gran mentira en la que se vivió. Y entonces lo que está haciendo el gobierno de Kichner y que la gente acepta es algo así como: “. . . Empecemos de cero y a ver por dónde arrancamos. . .”. y no volvamos a encandilarnos con una gran mentira que también se instaló en Uruguay y que nunca fue nuestra forma de vivir.

AD: Guillermo, te pido que agregues lo que se te ocurra y pienses en algo que hubiéramos pasado por alto en nuestra charla.

GC: Yo asumo la historia y pienso que el cine también es un espectáculo y un momento para pasar un buen rato; nos llevó cuatro años llegar hasta el estreno y deseamos que al fin de la proyección los espectadores salgan con una sonrisa en la cara por más que existan muchas más cosas por atrás y que la gente salga oxigenada de tantas cosas que nos oprimen. Y quizás logren saltar por unos minutos la realidad y vivir en un mundo de fantasía, esa es un poco la base del cine.

AD: Y por último te digo que la luz que está presente en la película de principio al fin es la luz del día. Sol a pleno.

GC: Nuestra intención fue que nuca existiera luz artificial.

AD: Muchas gracias Guillermo.

GC: Gracias a vos.

Publicado en Leedor el 18-11-2003