Ernesto Ardito

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Armando D´Angelo entrevistó a uno de los directores de la magnífica Raymundo de un documental que va más allá de la persona del personaje y que aprovecha la oportunidad para contarnos una etapa de la historia político social casi desconocida para las nuevas generaciones de la Argentina.Todos somos huérfanos de Raymundo,
entrevista a Ernesto Ardito

Por Armando D´Angelo

No me da vergüenza decirles que salí llorando luego de la proyección. Y con ello quizás comprendan que este extraordinario documental sobre la vida de Raymundo Gleyzer incluye no sólo testimonios que nos acercan a sus circunstancias históricas como un hombre comprometido con la política sino también a un ser humano y sus situaciones íntimas referidas a los afectos.
Pero el trabajo de los documentalistas fue más allá de la persona de Raymundo y su coherencia; aprovecharon la oportunidad para contarnos una etapa de la historia político social casi desconocida para las nuevas generaciones de la Argentina.

Entrevista a Ernesto Ardito: “Sobre la historia no contada”

AD: Este documental ha sido construido de comienzo a fin con mucho amor y lo realizaste junto a tu mujer.

EA: Sí, desde la investigación hasta que la terminamos de todo nos ocupamos; inclusive al ser una película de montaje también buscamos la independencia para poder trabajar bien y optamos por editarla en nuestra casa e inclusive nos encargamos de realizar la masterización del sonido.

AD: Raymundo es un documental que habla sobre un hombre extraordinario que no conocía tan a fondo y que gracias a ustedes tuve la oportunidad de hacerlo.
Raymundo Gleyzer un estudiante de cine en la Universidad de la Plata que allá por los comienzos de la década del 60´ debido a sus urgencias personales decidió abandonar esa formación pedagógica institucional y se lanzó desde su intuición y compromiso a filmar la realidad social.
Y digamos algo que se muestra desde el documental: Raymundo Gleyzer fue un artista, un tipo con mucho coraje y uno de los argentinos más coherentes en cuanto a su actitud de vida y frente a la política que he conocido.
EA: Sí, sí . . . bueno casi lo dijiste todo vos. Pero digamos también que lo impresionante de su vida es que desde tan joven a los veinte o veintiún años se fue a filmar al Noreste de Brasil.

AD: Y con el apoyo de la Cancillería Brasileña.
EA: Claro, fue en el período de apertura política pero luego casi inmediatamente vino el golpe militar mientras estaba filmando.
Y a partir de ahí toda la vorágine de él con tan poca edad por ir a regiones tan ilógicas para una persona común, por ejemplo, ser el primer camarógrafo en ir a filmar a las Islas Malvinas, a los veinticuatro años, y después toda su producción; tené en cuenta que lo secuestraron y desaparecieron a los treinta y cuatro años; para la corta edad de producción que tuvo, es muy muy grande la cantidad de obra que nos dejó y filmadas desde lugares tan lejanos y diversos; desde México hasta Las Malvinas.

AD: Lo pensaron como un homenaje a Gleyzer. Pero además lo que veo es que también hicieron un pantallazo histórico más que completo de lo que pasó en la Argentina cuando su pueblo fue reprimido casi desde la década del 60´.

EA: Sí, lo que pasa es que cuando encaramos el proyecto de investigación sobre Raymundo Gleyzer también encaramos lo que pasaba en cuanto a lo social y político, lo que ocurría en simultáneo a su historia personal. Y nos dimos cuenta de algo: a las nuevas generaciones nunca se les contó nada sobre lo que ocurrió del 76´ para atrás.
Siempre se habló sobre los desaparecidos pero no de lo que pasó antes.
Es muy raro encontrar ese material visual en una película.
Y sentimos la necesidad de informarle a nuestra generación de un proceso como el Cordobazo, por ejemplo. Para que una persona de nuestra generación a la que nunca se le informó en la escuela, tuviera noticia de este acontecimiento social.
Y fue muy complicado poner en el guión, y en casi dos horas de película, todos estos temas por más que él no estuviera presente en este acontecimiento con su cámara.
Y que a pesar de ello todo funcionara sin romper el relato.

AD: ¿La construcción del guión fue posterior a la investigación?

EA: No sé si fue un proceso normal. Primero empezamos con un primer guión que surgió desde los testimonios y el relato oral.

AD: Sí, tienen testimonios muy fuertes. Testigos presenciales de la época y amigos del alma de Raymundo tanto en la
Argentina como en los Estados Unidos.

EA: Pero el proceso de entrevistas no fue tan simple. No estructuramos la película desde ellas. En realidad la fuimos estructurando desde bloques que respondían a una unidad temática.Cuando llegábamos hasta un hecho como por ejemplo “La masacre de Trelew”; no nos contentamos con mostrar que Raymundo había realizado una película sobre lo ocurrido sino que también nos preocupamos por documentar las circunstancias desde lo que se publicó en la prensa sobre lo ocurrido.
Es decir, hicimos una investigación sobre la investigación y a partir de allí construimos la historia no contada.
Pero también el problema que teníamos es que el material debía ser visual. Era una película lo que encaramos. Y por suerte encontramos registros fílmicos en archivos no oficiales, a veces en lugares que los tenían arrumbados y había que clasificarlos y verlos.

AD: Y les llevó cinco años de trabajo.

EA: Sí, cinco años de trabajo. Pero lo importante es que estamos muy satisfechos con el resultado final. Si esta película la hubiéramos hecho en seis meses o un año, no hubiera tenido la fuerza documental y dramática a la que llegamos.
” . . . También nosotros somos huérfanos de Raymundo . . .”

AD: Ernesto, es muy interesante ver también en el documental cómo reconstruyeron el mundo de los afectos de Raymundo.

EA: Para comprender íntegramente a una persona tanto desde sus actitudes políticas o cinematográficas debíamos lograr comprenderlo humanamente y todo va de la mano pues inclusive una decisión política puede estar influida por una cuestión emocional muy fuerte, quizás no tan racional. Y es muy conmovedora la relación afectiva que describimos con su hijo Diego, un poco inconscientemente nos sentimos representados en él y podría arriesgarme y decir que toda nuestra generación podría verse a sí misma identificada con esa angustiante desolación ante un padre desaparecido. De alguna manera nosotros somos también huérfanos de Raymundo.
Así lo sentimos inconscientemente primero, conscientemente cuando lo comprendimos y cuando lo comprendió la gente de nuestra generación.

Si Raymundo hubiera sido maestro en nuestra escuela de cine, las cosas hubieran sido diferentes allí y nosotros quizás otras personas. Y bueno esto es un poco a donde quisimos acercarnos describiendo la relación afectiva entre Raymundo y su hijo.

Visitá la página oficial de la película web:

Nota publicada el 18-11-2003