Erase una vez en México

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Película violenta, de aventuras, de acción (o una burla de todos estos géneros) Erase una vez en México transita exageraciones varias, excesos múltiples, inverosimilitudes de a montones, que si son captados sarcásticamente puede resultar para el espectador una experiencia cinematográfica adrenalínica muy divertida.Desprejuiciado western chicano

por Sebastián Russo

El Mariachi 3
o Desesperado 2 o Erase una vez en México (1), de Robert Rodríguez, continúa la historia y el tono de western chicano, de su primer film, el sorprendente (entre otras cosas por los pocos recursos usados, y los muchos dólares ganados) El Mariachi.

Ahora con características de superproducción hollywoodense, Rodriguez sin embargo, consigue seguir otorgándole a su nuevo film esa espontaneidad desprejuiciada de sátira violenta, de absurdo sanguinoliento, aunque quizás aquí con mayor énfasis (tanto de lo satírico, como de lo sanguinario). Ya desde el reparto de actores la burla parece fluir: un Mickey Rourke encarnando un personaje patéticamente trágico, un Enrique Iglesias bajando humos y acomodándose como un secundón bandolero amoral, y un Rubén Blades, y un William Dafoe con personajes no menos risibles.

Película violenta, de aventuras, de acción (o una burla de todos estos géneros) Erase una vez en México transita exageraciones varias, excesos múltiples, inverosimilitudes de a montones, que si son captados sarcásticamente (es realmente difícil no entenderlos de esta forma) puede resultar para el espectador una experiencia cinematográfica adrenalínica y muy divertida, si no, una nueva estupidez hoolywoodeana.

No hice aún mención alguna de los protagonistas del film (aunque en el fondo no sea otro que el mismo Rodríguez). El director vuelve a contar con el “desesperado” de Antonio Banderas, al cual ninguna de las miles de balas que le sacuden logran dañarlo, y mucho menos hacerle perder la estirpe de bandolero solitario, seductor, arbitrario, ético y con sensibilidad social, que terminan engendrando un desteñido héroe de épica segmentada. Vuelve a contar con la estereotipada belleza latina de Salma Hayek, que sólo corre, muestra algo de su (bello, claro) cuerpo, y produce algún que otro gesto erotizante.

Con quien no vuelve a contar (ya que es la primera vez que cuenta con él), es con Johnny Deep, que mantiene el tono excéntrico que se le vio en la piratesca La maldición del Perla Negra, en donde su personaje parece ir a contramano de la época, del estilo, del relato mismo. Grotescos, estrafalarios, atravesando transversalmente las historias que circulan, los últimos personajes de Deep parecen semejarse demasiado entre ellos, y a su vez al Deep fuera de los
sets de filmación, al Deep civil. Filmada con la displicencia que le otorgan a su director una temática revisitada, los dólares bien ganados en sus anteriores producciones, y la confirmada confianza superproductora, Erase una vez en México (1) o Desesperado 2 o El Mariachi 3, es un nuevo eslabón (aunque no mucho más) en la obra de un creador original, caprichoso y poco prejuicioso.

Publicada en Leedor el 25-9-2003