chevocachai

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” . . . El que quiere nacer tiene que romper un mundo . . .”
” Las fuerzas por vivir y ser aplastan al fin lo tenebroso de lo tanático”.Che vo Cachai: (Argentina – 2003)

Dirección y guión: Laura Bondarevsky.

Categoría leedor. com: EL RECLAMO POR JUSTICIA PODRÍA UNIR A LATINOAMÉRICA (E.R.P.J.P.U.A.L)

” . . . El que quiere nacer tiene que romper un mundo . . .”

Esta frase que encabeza las notas de prensa de la película sintetiza el espíritu que Laura Bondarevsky me parece quiso imprimir en las imágenes de su film: ” Las fuerzas por vivir y ser aplastan al fin lo tenebroso de lo tanático”. Y yo digo también: “Viva la vida” y me saco el sombrero frente a quien se sobrepuso desde lo artístico y con valor ante semejante masa de terror.
Pero también da respuestas a las preguntas que provienen de las incógnitas que desde una pesadilla recurrente nos interroga sobre nuestro origen como sociedad. Me parece más que correcto y oportuno el estilo empleado. Responde desde una posición traslúcida a la verdad oculta hipócritamente por la consciencia de una sociedad culposa.
Desde estas palabras iniciales podrían adivinar entonces cuál es el horizonte feliz al que se refiere la directora y podrían también abrir sus ojos ante un tiempo controvertido aún por dilucidar sobre nuestra historia reciente.
Pero el trayecto para llegar a ella no fue y aún no es del todo satisfactorio. Se avanza lentamente en ese sentido . . .
Parece que les estuviera hablando de un film de ficción y de una epopeya heroica.
Pero les aclaro que se trata de un documental que pone la mirada en los años más pesados que debió soportar toda Latinoamérica en cuanto a la violación de los derechos humanos de sus ciudadanos y de cómo un proyecto que tenía como objetivo silenciar las voces más progresistas del continente años después se encuentra con una sorpresa: la respuesta espontánea, persistente y renovadora de madres, abuelas e hijos que no tenían pensado estructurar su vida quizás en pos de un ideal político; pero ocurrió que sintieron la necesidad imperiosa y el llamado de los lazos de sangre en pos de la búsqueda de sus seres queridos y casi inmediatamente tomaron conciencia que su lucha personal adquiría otra dimensión.
Laura centra su atención en la actitud que más que algunos hijos de desaparecidos decidieron adoptar frente al destino que les tocó vivir.
Nos habla de la agrupación H.I.J.O.S. que como respuesta espontánea surgió en diferentes países de América Latina ante el desprecio por sus derechos sobre su identidad y como documentalista tomó una decisión; circunscribir el campo de observación. Su mirada incluye Argentina, Uruguay y Chile.
Recurriendo a la construcción de imágenes poéticas muy bien fotografiadas, a fragmentos de archivo muy bien seleccionados y a una edición dinámica, no dudo que “Che vo cahai” resultará más que interesante para la reflexión de más de una generación involucrada en los acontecimientos que tienen sus orígenes en una década pesada.
Desde lo más luminoso de una joven generación que busca respuestas sobre su identidad y que aguarda entre las tensiones de un estado de ánimo contenido por la paciencia pero sin quedarse cruzados de brazos esperando la justicia divina y la impaciencia exigiendo desde la acción misma la justicia terrena frente a hechos horrorosos que ofenden a su íntimo sentir y al sentido más bello de la humanidad; creo advertir que en “Che vo cachai” se expresa un deseo más que auténtico y con derechos adquiridos de sobra para reclamar y exigir respuestas que nunca llegan sobre aquellos años de impunidad y oscuridad .
Uno tras otro los fotogramas contienen el fuego de la pasión y una convicción inquebrantable pero también se advierte en sus protagonistas la fuerza de la indignación y claras sus conciencias.
Saben a quién pedirle respuestas: Es a un Estado históricamente pacato y cómplice de los horrores cometidos frente a toda la humanidad.
Hoy en tiempos de cambios democráticos y desde la coherencia de su propia forma de encarar la vida expuesta en sus actitudes políticas civiles militantes; H.I.J.O.S. de Latinoamérica toda, buscan que se haga posible satisfacer sus exigencias y reconocer sus derechos.
Intentan que los que hoy representan la nueva institucionalidad democrática reestablecida a comienzos de la década del 80´ que por vaivenes políticos y alianzas de turno se dejaron torcer el brazo por los resabios de una dictadura; aquella que condenara a sus padres a la muerte sin derecho a juicio, cambie su rumbo claudicante.
Y Laura Bondarevsky reconstruye un proceso histórico que excede las fronteras de nuestro país y les presenta a los chicos que no fueron testigos presenciales, los acontecimientos.
Mientras escribo la crónica de “Che vo cachai” vienen a mi memoria las palabras de Norberto Lublin uno de los directores de “Sol de Noche”; también un extraordinario documental estrenado a fines de agosto de este año en Buenos Aires.
Ambos trabajos cinematográficos tienen más de un punto en común en cuanto a sus intenciones: refrescar la memoria un tanto atrofiada de una sociedad amedrentada y bombardeada infernalmente por la desinformación y un doble homenaje: por un lado para aquellos que soñaban con un futuro mejor para nuestro país y que perdieron la vida en el intento y para los familiares que sobrevivieron al exterminio. Y algo notable, la descripción de cómo ciudadanos comunes que no tenían en sus perspectivas actividad política alguna se vieron sorprendidos por la realidad y desde el llamado del corazón se unieron en el pedido de justicia.
” . . .Es un trabajo que no tendríamos que esperar surja de los culpables sino que es una tarea que nosotros deberíamos encarar como sociedad. . .” así me dijo Norberto en un momento de la charla. (1)

(1)A continuación transcribo un fragmento del reportaje que mantuve con Norberto Lublin que junto a Pablo Milstein dirigieron el documental “Sol de Noche” ” (Pueden leerlo aún en toda su extensión en www.leedor.com) y que desde una visión coincidente con la de Laura Bondaresvky encaran el tema de la metodología política sádica y sangrienta ejercitada por los que usurparon el poder del pueblo para resolver las disputas políticas y económicas de una época y sobre la respuesta militante más lúcida y deseable para hacerles frente y desenmascararlos.

AD: Especulando, ¿Por qué razón estos hombres que se sentían tan valientes y supuestamente con la verdad a su lado para autorizarlos a actuar como lo hicieron siempre argumentando el bien de la patria, mantienen silencio sobre la suerte corrida por miles de detenidos? ¿Por qué niegan la posibilidad a los familiares de honrar a sus muertos?

NL: Creo que violan inclusive las normas y la ética castrense. Ni siquiera en una guerra los militares hacen eso con sus enemigos.
No poder enterrar a tus seres queridos es un dolor permanente, es un dolor eterno. Es imposible poder superar ese dolor. . . Yo creo que lo hacen adrede, no me suena como casual. Durante la dictadura la metodología fue la de la desaparición pues sabían que iba a generar terror en la población; no encuentro otra explicación lógica, me cuesta interpretar lo que esta gente tiene en la cabeza.
Pero además me parece un acto de cobardía total; mantener silencio aún hoy sobre el destino final de los desaparecidos significa al fin transformar en perdurable un símbolo de terror.
Me parece difícil que la demanda de los familiares encuentre una respuesta humana por parte de esta gente. Pero igualmente me parece que lo que está pasando actualmente en nuestra sociedad apunta como un signo positivo al querer por fin conocer nuestra real historia y superarla a través de la justicia y no del olvido. Está claro que todos los intentos por tapar lo ocurrido y olvidar han fracasado y que siempre la podredumbre de nuestra historia por algún lado sale y es evidente que la única forma de superarlo es con justicia. Yo creo que la justicia tendría que juzgar y condenar a los responsables en nuestro propio país y por otro lado lograr dilucidar el destino de los desaparecidos.
Es un trabajo que no tendríamos que esperar surja de los culpables sino que es una tarea que nosotros deberíamos encarar como sociedad.

Armando D´Angelo
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Estreno del 25 de septiembre de 2003

Nota relacionada: Reportaje a Laura Bondarevsky