Bonanza

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La estética es absolutamente realista y sus pinceladas creadas desde la fotografía y el tiempo de narración que los conectarán con las fuerzas que establecen el equilibrio con la naturaleza. UNA FIGURA EJEMPLAR SE ERIGE FRENTE A TANTO DESASOSIEGO

Haber sido capaz de encontrar un personaje como Bonanza Muchinsci, su historia anterior, su familia y sus circunstancias de vida y decidir que valían la pena de ser documentadas implican de por sí un mérito; más allá que el descubrimiento se hubiera producido gracias a la fortuna pero más aún si fue gracias a la sagacidad de una mirada atenta.
Sea por una u otra causa el resultado final fue maravilloso y dejará atónito a más de uno. La estética es absolutamente realista y con pinceladas creadas desde la fotografía y el tiempo de narración que los conectarán con las fuerzas que establecen el equilibrio con la naturaleza.
El romanticismo y la urgencia por sobrevivir no se contraponen más bien son coherentes con el espíritu de un cazador y no un depredador que toma de la vida sólo lo necesario e imprescindible.
Personaje y director creo que se sienten más que identificados frente a su actitud frente al destino.Situarse como realizador y pensar al mismo tiempo un tema y una estructuración del discurso del documental que despertará interés en la sociedad que los abarca a unos y otros no es poca cosa.
Sea por lo que sea, Ulises Rosell, se topó con este ser extraordinario que es capaz de mantener semejante armonía y paz con su devenir y las criaturas y las circunstancias que a su paso encuentra para sobrevivir y a través de ellas se conforma ante
el espectador una ética y el interés desde el relato mismo. La película que se construye desde allí y la

edición puesta en juego siempre mantiene el clima de la historia relatada.

Notas relacionadas:
Reportaje a Bonanza Muchinsci / Reportaje a Ulises Rosell
Bonanza. Crítica de Sebastián Russo

Armando D´Angelo
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