Flores de septiembre

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Flores de septiembre se centra en tres estudiantes secundarios desparecidos durante la última dictadura militar. Construye el relato a partir de una multiplicidad de voces, heterogéneas, desiguales, que constituyen un valioso registro oral, un inédito documento verbal. Un racconto emotivo de tono contenido, sin especulaciones dramáticas. Mirada parcial, subjetiva, pero comedida, templada (esta conjunción engendra su potencial emotivo y político)

Flores de septiembre (Argentina, 2003)

Dirigida por: Pablo Osores, Roberto Testa y Nicolás Wainszelbaum
Escrita por: Roberto Testa
Música: Luis Alberto Spinetta y Rafael Arcaute
Duración: 109`
Categoría leedor: RE (Rescate emotivo)

Esta decisión evidenciada de parcialidad, de mirada subjetiva, resulta claramente favorable en la potencialidad discursiva de incidir, de aportar a la reconstrucción de la historia. Cuando hablan los que fueron autoridades del Colegio Carlos Pellegrini durante la dictadura, se los muestra en toda su contradicción, en todo su cinismo, en toda su violencia tácita (la escasez de pudor del ex rector al exhibir toda su ideología reaccionaria y autoritaria, seguramente fomentada por una senilidad que evidentemente baja su nivel de represión, otorgándole una liviandad insultante -aunque significativa, por su infrecuencia- al hablar de desaparecidos, persecuciones y desordenes varios)

Historia de amistades, de amores. Lejos de la militancia adusta y fetichizada, con un grado realista de inocencia e inconciencia. El relato de quienes no estaban involucrados directamente, se ve felizmente plagado de términos, conceptos, no estereotipados, que humanizan la historia, una historia hecha por hombres y mujeres, y no (solo) de facciones fanáticas. La declaración de los padres (mesurada, despolitizada,
resignada, desde el dolor de la pérdida del hijo) aporta tensión y credibilididad. Deja ver, además, da voz, a gente que sin tener militancia activa, ni compromiso directo (o sea, la mayoría) participó, vivió, sufrió, las consecuencias del genocidio (en especial los compañeros de los chicos desaparecidos, que no militaban, y que eran de hecho menospreciados por los que sí lo hacían) Voces angustiadas, vacilantes, lánguidas, que permiten, desde su aparente desapasionamiento, desde su supuesta neutralidad valorativa, relatar, contar una historia, mil veces contada, pero a partir de un despojamiento corporativo que desnuda y ata cabos, que exhibe en su coloquialidad una latencia dolorosa, única e inadvertida, poco visitada, no arquetípica, útil, generosa.

La película pierde eficacia por su desmedida extensión. Y pierde solvencia narrativa (y emotividad, y claridad conceptual) con la última alusión a la actualidad del Colegio Pellegrini y el intento algo forzado de analogar la actual lucha con aquellas luchas.

Flores de septiembre fortalece, centraliza, el valor de la palabra, del discurso, del argumento. Alocuciones que bien compaginadas, nunca ponen en riesgo el interés del relato. Pocas son las imágenes, poca la música (fácilmente podría haberse recurrido a ellas para intentar generar mayor emotividad, mayor signos significativos) que estructuran la tensión dramática del film, generando eficaz, fecundamente, una suerte de rescate emotivo de la palabra, de la memoria, de la historia.

Sebastián Russo
Estrenada el 21 de septiembre del 2003, en la Nave de los Sueños.

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