El Arca Rusa

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Una obra de arte por donde se la mire es esta Arca rusa del ruso SokurovCuando La belleza sobrepasa a la política

Fantástica en el manejo del tiempo de narración y monumental en su despliegue técnico.

Tengan en cuenta que Sokurov fue capaz de filmar estos 90 minutos en una sola toma. Con esto me estoy refiriendo a que no fue pensada la necesidad de un trabajo de edición posterior; lo que verán corresponde al tiempo real de las imágenes que tomó Tilman Buettner con su steadycam y de como un surfista cinematográfico avezado se dejó llevar por la corriente de las atmósferas y las presencias históricas fantasmagóricas del laberíntico espacio que contiene desde siempre y para siempre el Museo Hermitage de San Petesburgo.
Y para lograr esto no quiero ni imaginar el nivel de obsesión que debieron poner en juego en la planificación previa.
No dudo que una hoja de ruta revisada hasta el cansancio para el movimiento de unos y otros debieron haber realizado considerando el espacio de filmación y los cientos de extras dispuestos para las escenas.

Los encuadres y las perspectivas de cámara no demuestran en ningún momento tensión; parecen corresponder a los de un profesional acostumbrado a registrar la coreografía de un ballet, la monumentabilidad escénica de una ópera contemporánea o lo imprevisible de las pasiones de una manifestación política popular contestaria

Desde un exquisito buen gusto y la nostalgia por un tiempo perdido de una Rusia que buscó siempre identificarse con Europa y paradójicamente diferenciarse de ella, el relato se construye y una mirada cinematográfica guiada de un museo y de un tiempo que convulsionó al mundo entero quedan registradas.
” . . . Los zares fueron rusófilos pero admiraban a Italia y su arte; por eso levantaron “El Hermitage”. Así se declama desde una voz en off. Y son casi 250 años de Rusia los que se representan en la pantalla con un poder de síntesis admirable y destinado a ser comprensible desde la fuerza emotiva de las imágenes aún para el que no tuviera noticias de todo lo ocurrido.

Quizás fue por la genialidad en parte del arquitecto del museo , Stassov; que siempre tuvo como premisa la disciplina pero al mismo tiempo la posibilidad de que la gente experimentara la posibilidad de respirar. Quizás se debió en parte a él que el museo sobreviviera junto a sus obras; incólume hasta el presente luego de guerras mundiales y una revolución popular cargada de bronca y siendo consciente sobre el sacrificio de quién fue posible construir semejante opulencia y esplendor.

Sokurov parece decirnos al fin a todos que el arte es eterno y que nos sobrevivirá a todos más allá de las convulsiones políticas y de ira que deba soportar.
Lo que ocurre es que la fuente de todo, parece constituirse a partir del placer y lo que trasmite es tan grande que sería impensado que dejara de existir.
Desde su visión poética y desde el último resquicio del sentido común de los líderes europeos de la época; el Museo Hermitage fue considerado algo así como un Arca Bíblica y nadie se atrevió a destruirla.
Y la energía de ese espíritu romántico y onírico que posee fue capaz de mantener a flote hasta nuestros días una idea esperanzadora: ” . . . Al fin podría suponerse que la humanidad está destinada a vivir siempre navegando con una mirada curiosa y teniendo como mascarón perpetuo de la nave al arte y sus circunstancias. . .”

Armando D´Angelo.
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