Assasination tango

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Un killer veterano divide su atención entre el rol de un profesional que hace bien su trabajo y la necesidad incumplida de constituir una familia.Podría ser un buen padre, pero soy un asesino

Bajo el signo de un asesino a sueldo que divide su atención entre el rol de un profesional que hace bien su trabajo y la necesidad incumplida de constituir una familia; su propia familia . Un killer veterano un tanto cansado que no se resigna a aceptar el fin de su vocación como verdugo, experimenta cierta angustia al tomar consciencia que está cometiendo transgresiones a su paranoica conducta cotidiana de sobrevivencia; sabe que se está descuidando y se siente como un estúpido por ello.
Pero interiormente presiente que también es capaz de gozar del amor de una mujer y ser un buen padre y ello lo tranquiliza. La imagen esperanzadora de retornar al ” hogar dulce hogar” le da fuerzas frente al peligro que se agiganta en sus momentos de duda o debilidad.
Es una situación nueva para él. Los años se le vienen encima pero se resiste al oscuro cuadro de decadencia física y mental. El contacto con niños y bellas y jóvenes mujeres lo rejuvenecen. Sabe como entablar una comunicación íntima de igual a igual en la que la diferencia de edad deja de percibirse como obstáculo.
Y mientras se abre un tiempo de espera para cumplir su contrato descubre una cultura que lo fascina.

Valoro y mucho el gesto de Robert Duvall por difundir internacionalmente a la Argentina desde lo apasionante del tango, sus sones y danza.
Sé de su preocupación y honestidad por construir historias desde los guiones cinematográficos que estén fuertemente ligados a la realidad y es por ello que precisamente me

desconcierta que por más que en la conferencia de prensa declarara que su intención no fue hacer un film político, difunda también por el mundo aunque sea desde la ficción la posibilidad de que familiares de desaparecidos contraten a un mercenario para hacer justicia por mano propia; nada más alejado de nuestra realidad social y política.
Durante más de veinticinco años en la Argentina lo que exigieron y exigen “Las madres y las abuelas de Plaza de Mayo” es juicio y castigo para los culpables de torturas y desapariciones. Y pensaron esta lúcida y civilizada consigna desde la responsabilidad y la respuesta que un Estado Nacional ahora desde un tiempo democrático les debe frente a las atrocidades que cometió en el pasado. Identifiquemos a quienes usurparon ilegalmente el poder político y dieron las órdenes de exterminio.
Sólo pensar en que se va a difundir internacionalmente la imagen y la actitud de familiares de desaparecidos durante la última dictadura militar de nuestro país recurriendo a un asesino a sueldo para satisfacer su sed de venganza me indigna.
Durante años han demostrado una persistente e incansable voluntad de justicia pero siempre exigiéndole al sistema democrático naciente una solución dentro de la ley.
Los directores y productores de cine deberían ser un poco más cuidadosos y respetuosos cuando aunque sea desde la ficción aborden o rocen temas tan delicados como la violación de los derechos humanos y la reacción que imaginan desde una sociedad tan lejana a su sentir.

Desde la Argentina y durante más de un cuarto de siglo, me arriesgo a suponer que es el espíritu de los militantes de izquierda y los ciudadanos progresistas que murieron y que fueron demonizados (por la dictadura militar y cierta moral social cómplice de la época) él que desde siempre parece haberle pedido o mostrado a los sobrevivientes que el recuerdo más

afectuoso que pudieran tener hacia su memoria estuviera emparentado con un camino que ilumine las consciencias. Es una respuesta legal la que se exige y merecen. Y en este film se tergiversa este deseo.
Es una pena que Duvall estuviera tan mal asesorado respecto a nuestra historia y nuestro pasado aún no resuelto.
Haciendo abstracción de este aspecto del film que me incomodó, me irritó y me pareció importante resaltar ; reconozco también instantes más que felices en la interpretación y en la construcción de personajes.
El encuentro amoroso o de conocimiento mutuo dispuesto en la conversación que él mantiene con Luciana Pedraza ( su mujer en la vida real) en un bar de un barrio de Buenos Aires desborda en naturalidad y sensualidad. Es un placer presenciar ese íntimo diálogo entre un extranjero solitario y una mujer desconocida que sabe como jugar frente a un hombre que la desea.
Su femineidad desborda.
Además es muy interesante como desde la ficción se abre una puerta a lo documental, sobre todo cuando aparecen en la pantalla figuras mitológicas del tango que por suerte desde sus testimonios apasionados exceden lo que podría simplemente considerarse una imagen turística.
Para los argentinos que realmente conocen de que se habla, “Assassination Tango” presenta situaciones incomprensibles y ridículas que otros espectadores del mundo seguramente no registrarán y hará más apacible su visión .
La siento como una película con demasiados altibajos y hecha a medida para que se lucieran Duvall y sobre todo Luciana Pedraza; ella realmente está fantástica, brilla en su trabajo. En su mirada , silencios y pausas.
Para los fans de Robert Duvall la oportunidad de disfrutarlo en la composición de un personaje que mantiene dramáticamente airoso todo el tiempo y también el descubrimiento de una actriz extremadamente sensible y sutil , Luciana Pedraza; la mujer que eligió como su compañera en la vida real.
Al fin presiento a “Assassination Tango” como un homenaje y esfuerzo de producción ante sus dos pasiones: la mujer que ama y el tango.

Armando D´Angelo
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