Todopoderoso

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Desde las muecas ya clásicas del gesto actoral de Jim Carrey y un estilo satírico y ácido, el director Tom Shadyac lanza un mensaje ético estilo hollywood.Detrás de un hombre exitoso siempre hay una mujer que reza por él

Por Armando D´Angelo

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La publicidad del film sitúa sintética y lúcidamente el tema central : ” . . . Si pudieras ser Dios por una semana . . . ¿qué harías? . . .”.

Bruce, movilero de una cadena televisiva cree apasionada y agustiosamente que merece un destino mejor en su vida; siente que su talento no es apreciado, está cansado de actuar como payaso ante las cámaras para construir notas de color y su deseo máximo es llegar a convertirse en locutor y conducir desde el estudio de la emisora el noticiero. Si lo logra llegaría desde su perspectiva a la cima de su profesión; esa sería su mayor felicidad.

Desde las muecas ya clásicas del gesto actoral de Jim Carrey y un estilo satírico y ácido, el director Tom Shadyac aprovecha la oportunidad para referirse al mundo de relaciones competitivas que existen en el medio.
Bruce se compadece de su suerte, se percibe a sí mismo como un mártir que no recibe recompensa alguna por sus buenas acciones y talento; al mismo tiempo Dios que lo observa y que pierde la paciencia frente a quién lo desafía le anuncia de mil formas posibles “La vida es justa”.
Cegado por su necedad, Bruce no toma en cuenta la dicha de tener a su lado a una mujer hermosa, comprensiva y más que enamorada de él.
Desde la ficción al fin el encuentro con el creador se da y un verdadero viaje iniciático emprende nuestro caricaturesco periodista. Aprenderá que los verdaderos milagros los pueden realizar los humanos mirando hacia su interior y no tanto hacia arriba. Y que respetar el libre albedrío del otro con tanto poder a disposición como para torcerlo y no hacerlo representa un auténtico acto de amor despojado de todo egoísmo.
Como verán si hay algo que no le falta a la película es un claro discurso ético frente a nuestra propia vida y las conductas que adoptamos frente a los demás.
“. . . ¡Todos para uno! . . .” es el mensaje final.

Publicada en Leedor el 14 de agosto de 2003.