Cravan vs. Cravan

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Isaki Lacuesta fue capaz de reconstruir la historia de vida de un hombre que construyó su destino recurriendo al arte como estrategia de supervivencia. Para él la lucidez del descubrimiento de un concepto no era incompatible con el cuerpo puesto en acción y con los puños en guardia prestos a iniciar un combate de boxIsaki Lacuesta, director del film Cravan vs. Cravan ( crónica de un poeta)

Isaki Lacuesta fue capaz de reconstruir la historia de vida de un hombre que construyó su destino recurriendo al arte como estrategia de supervivencia. Para él la lucidez del descubrimiento de un concepto no era incompatible con el cuerpo puesto en acción y con los puños en guardia prestos a iniciar un combate de box, ya sea en un cuadrilátero regido por normas caballerescas o en las insospechadas circunstancias del acontecer diario donde todo vale. Arthur Cravan enfrentó su destino con creatividad y sagacidad. Para los más ilustrados, sus hechos y naturaleza brindaron la posibilidad del surgimiento del misterio y del mito.

AD: Vaya con la infancia que experimentó Arthur!; su padre lo abandonó muy de pequeñito y lo bautizaron con otro apellido. Le tocó en suerte pertenecer a una familia que quería ocultarle a él o a la sociedad su verdadera identidad, su verdadero origen o con quién el estaba emparentado.

IL: Sí, lo que pasó es que después del proceso judicial en el que se condena penalmente a Oscar Wilde por ser homosexual; la familia intenta proteger a sus hijos y los envían a Suiza con los Cravan. Arthur crece con los hijos de Wilde. Y sucede una cosa extraña, los hijos de Wilde intentan disimular su apellido y lo cambian por el de Cravan mientras que Arthur reivindica a Wilde y anuncia públicamente que es su sobrino. Lo que pasa es que nadie le cree; es que mentía tanto . . . nadie le creía. . . Ocurrió como en el cuento del pastorcillo cuando dijo la verdad y nadie le creyó.

AD: ¿Y quizás lo hizo por carecer de una figura paterna y toma a Oscar Wilde como el padre que hubiera deseado tener?

IL: Claro . . . mira, hay un texto en la revista “Maintenant” que se llama “Oscar Wilde está vivo” (Tengan en cuenta que Arthur Cravan la edita y escribe, aún bajo seudónimos, algunas notas como para aparecer frente a los lectores con un proyecto fuerte y substancial) en el que decía que Oscar Wilde no había muerto y que su tumba estaba vacía y que un día estaba seguro que su tío iría a visitarlo en la noche . Y además insinúa también en esa nota que en realidad es su hijo y no su sobrino. Así es como desarrolla un segundo juego de espejos pues más o menos por esa misma época el mismo Cravan anuncia que se va hacer pasar por muerto y cuando Cravan realmente desaparece y quizás muere podemos llegar a pensar que de la misma forma en que supuestamente Wilde se hizo pasar por muerto él estaba haciendo lo mismo.

AD: Es tal el grado de identificación que tiene con Wilde que a lo largo de su vida elige como estrategia propagandística de su propia persona también los escándalos, la provocación, lo conmocionante y la confrontación e irreverencia frente a los límites culturales y morales de la época; circunstancias por cierto tan habituales en el destino que Wilde construye para sí mismo.

IL: Sí, sí . . . pero además podemos ver esto que tu dices en las frases más breves, los más ingeniosos aforismos de Cravan que son también un poco la característica de Wilde: “Tiene más mérito descubrir el misterio a plena luz más que en la sombra” u otro que dice “Que se sepa de una vez por todas, no quiero civilizarme” o “Posiblemente soy el rey de los fracasados porque seguramente soy el rey de algo”. . .
. . . Cuando llegó a New York pensaban que era homosexual pero cuando se dieron cuenta que trataba de meter mano a cuanta mujer se le cruzaba se dieron cuenta que no.

AD: Digamos algo; tu proyecto estuvo desde el comienzo signado por una atmósfera nutrida por cosas que pertenecen a la dimensión de las premoniciones y las anécdotas; antes de que comenzaras la filmación, tu productor buscando fondos para el proyecto del film tuvo un encuentro inesperado. Se situó cara a cara con Frank Nicotra; un campeón de peso super medio europeo de boxeo de origen siciliano que tiene una particularidad: comparte dos pasiones, el boxeo y la vocación por escribir. Con ambas intenta trascender en la historia y despojarse de la gris mediocridad.
Incluso podría considerarlo y arriesgándome en la perspectiva casi como decir que es la encarnación del fantasma de Cravan o su actualización Y será el que luego aparecerá ante los ojos de los espectadores como protagonista y como un versus aparentemente irreconciliable pero que la realidad demuestra como posible:
“El arte para expresar el decir en palabras y la capacidad física y la predisposición de ánimo como para defender si es necesario la argumentación si alguien se siente ofendido y actúa en consecuencia con los puños “. O dicho vulgarmente: “Cravan no fue un cagón”. Estuvo dispuesto a arriesgar su físico en pos de la imagen que intentó construir de sí mimo para la historia.
Y no dudo que esa visión de trascendencia rondaba por su imaginación como fuerza impulsora de todos y cada uno de sus actos; tal el grado de constancia y coherencia de cada paso que dio.
Imagino el futuro de su vida absolutamente calculado y a él como el arquitecto preocupado permanentemente en edificarlo con coherencia.

IL: Sí, Nicostra es lo más parecido que he encontrado hoy en día con respecto a Cravan y a su actitud frente a la vida; es un dandy también . . . se constituyó como una aparición espectacular. Se presenta también frente al mundo como un boxeador y un artista. . .

AD: Vamos a ubicar un poco históricamente a los lectores en cuanto a las fechas de ocurrencia de los acontecimientos; Cravan adscribía y se sentía muy cómodo con los movimientos contestatarios; podríamos situarlo como perteneciente con el surrealismo, el dadaísmo o con el futurismo. En fin, era un artista de su época. Y desde allí, a fines de la década del 10 del 1900 rompió los moldes de lo apacible para la sociedad.
Y recurrió a estrategias de conmoción creo yo para contribuir a acelerar la posibilidad de cambio en la historia social desde una perspectiva que los revolucionarios de hoy podrían ubicar y menospreciar simplemente como un divertimento burgués.

IL: Cravan fue un precursor del movimiento Dada; fue un transgresor y sobre todo recurrió al humor como herramienta para cambiar el orden cultural y político instituido como norma de su contemporaneidad.

AD: Fue un individuo absolutamente independiente que buscó desde el arte la forma de subsistir sin recurrir a los condicionamientos de ningún mecenas. Nunca necesitó de productor alguno; fue el creador de las ideas y se las ingenió desde su falta de recursos materiales para difundirlas y concretarlas en hechos que le dieran de comer.
Y por ello sólo me saco el sombrero y lo saludo desde el futuro y desde otra década de penurias. Pienso además que al hablar sobre Cravan encuentras la excusa para referirte a toda su época: El comienzo del siglo, la primera gran guerra, los movimientos artísticos contestatarios, su llegada a América y su relación con Trosky, la mención de la actitud que tuvieron los ciudadanos más progresistas frente a la guerra y esa controversia que se desató entre aquellos poetas que preferían morir en el campo de batalla frente a la visión de los anarquistas que decían: “Bueno, si me quieren considerar un desertor pueden hacerlo pero yo de esto no participo”. Esta todo eso, el tiempo trágico de la guerra pero también uno de los tiempos más vitales y movilizadores en cuanto al arte.
Una época en que los artistas de vanguardia no desaprovechaban la oportunidad para regenerarla e intentar hacerla mejor desde los pequeños actos cotidianos de cada día.

IL: Sí yo creo que el arte contemporáneo se ha nutrido de ese tiempo y que ellos pensaban y conservaban la ilusión de que se podía hacer algo de verdad pero lamentablemente eso se fue perdiendo . . . . . . Estoy seguro que Cravan hoy se hubiera opuesto a la guerra contra Irak.

AD: Te pido algo Isaki y para cerrar nuestra charla, piensa si nos quedó algo importante por decir.

IL: Te diría una frase de Cravan: “La primera condición para ser artista es saber nadar”. Y Cravan tenía toda la intención de llegar a Buenos Aires y 85 años después de su desaparición llega mi film con su imagen y naturaleza. Para que arribe y vuelva a desaparecer.

AD: Si, parece que siempre se da en la historia que se posesiona en el alma de otro artista para que lo reivindique.

IL: Se ha pensado por décadas que es simplemente un invento pero en realidad se ha constituido para los artistas que supieron descubrirlo como una potencia inspiradora insólita.

AD: Se me ocurre una última pregunta. ¿Si como investigador hubieras encontrado elementos contundentes que dieran cuenta sobre el verdadero final que tuvo la vida de Cravan, los hubieras dado a conocer o los mantendrías ocultos en pos de la subsistencia del mito?

IL : Tomé la historia de Cravan pues sabía y me interesaba que fuera un misterio imposible de resolver; me interesó el personaje por eso pues permitía múltiples interpretaciones inagotables, como todos los mitos. . . Y allí radica la potencia del relato. Nunca sabremos en realidad lo que ocurrió con él y el espectador seguirá especulando. Me fascina mucho más eso, tener varias versiones. No saber si Cravan sigue viviendo en Perú dando clases de boxeo o si pereció ahogado en un naufragio o si se hizo pasar por muerto. Al fin es como una especie de Elvis Presley; nunca sabremos que es lo que ocurrió con él.
Yo por suerte no he podido resolverlo y si alguien lo hiciera la verdad es que me fastidiaría.
Es mejor que no se sepa.

Reportaje de Armando D´Angelo

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