La Maldición del Perla Negra

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De piratas fantasmagóricos. De fantasmas conflictuados. De conflictos amorosos. De amores imposibles. De imposibilidades sociales. De sociedades conservadoras. De conservación de códigos pirateriles. De piratas, siempre indómitos. De lo indomable del espíritu y el deseo. De un poco de todo esto trata La Maldición del Perla Negra.De piratas traumados y otros excesos

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Por Sebastián Russo

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Uno. De aventuras, de acción, de piratas. En el mismo código humorístico de esa renovada forma de películas infantiles con guiños para adultos, que imprimieron como sello propio la gente de Pixar (Toy Story, Buscando a Nemo) hace rato (de hecho este film, como aquellos, está producido por la Walt Disney), y con una producción monstruosa, excesiva, casi saturando la pantalla, y a la historia misma.

Estas características promueven a La maldición del Perla Negra como inexorable film de “vacación invernal” (uno de esos extraños momentos del año en que los padres de clase media van con sus hijos al cine, y luego a comer, y a los fichines), asimismo, no deja de contener los demás y no menos indispensables ingredientes para cumplir con su función amenizadora: diversión, atracción visual esplendorosa, tratamiento de temáticas pertinente a todo el grupo familiar, lindos muchachos, bonitas damas, y música a tono.

Dos. Pero estas particularidades, bondadosas en su faz comercial, tropiezan con un grave problema: la película es excesivamente larga.

Además, cada minuto que luego de la primer hora alarga el relato, sólo sirve para complejizar más y más la historia, dando por resultado una obra densa en cuanto a duración, y en cuanto a su inteligibilidad, en claro desmedro de su interés. Desilusionando; ya que la primera mitad es muy atractiva, donde el personaje de Johnny Depp deslumbra (en su cómico histrionismo, y su presencia arrolladora), y la historia se presenta seductora desde una síntesis argumentativa eficaz.

Tres. La interpretación de Jonnhy Deep merece un comentario aparte. Interesante, arriesgada, al límite de la sobreactuación debido a las exigencias de su personaje, el cuál circula por los márgenes de la historia misma, y hasta del propio género pirateril.

Deep recrea un pirata delirante, absurdo, extravagante, mezcla de Charles Chaplin y Jim Morrison, que sólo es coherente en sí mismo, casi injustificado para el relato, pero eficaz a pesar de su caótica presencia, que incluso pareciera no actuar más que para los espectadores, más allá de la historia que lo tiene como protagonista. Y el bueno de Deep lo aborda con relajada firmeza, con el sobrado talento que ha dispersado ya por allí.

Cuatro. De indómitos piratas. De piratas fantasmagóricos. De fantasmas conflictuados. De conflictos amorosos. De amores imposibles. De imposibilidades sociales. De sociedades conservadoras. De conservación de códigos pirateriles. De piratas, siempre indómitos. De lo indomable del espíritu y el deseo. De un poco de todo esto trata La Maldición del Perla Negra.

Publicada el 17-7-2003