Terminator 3: La rebelión de

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Todo suma amigos . . . todo suma para construir y difundir el discurso del poder hegemónico.
Siempre hay espacios aparentemente anónimos y neutrales para afirmarse un poco más. ¿Hay alguien que sea capaz de resistir el embrujo y la obnubilación de las imágenes?

Tratan de matarme antes de nacer

por Armando D´Angelo

Comprá el DVD de Terminator 3 en Leedor.com

No dudo les resultará este film especialmente grato a los espectadores que disfrutan viendo monumentales escenas de acción , violencia y heroísmo. En Terminator 3 ellas desbordan la pantalla, están muy bien compaginadas y producidas técnicamente con brillantes y el ritmo es infernal. Pero además el humor irrumpe ; algunos gags los harán estallar en carcajadas, es que es tal la desproporcionalidad de las fuerzas puestas en juego y lo inesperado de la resolución de los acontecimientos que al fin resultan efectivos y graciosos.
Es así como la tragedia y los guiños cómplices de Schwarzenegger riéndose de su mismísimo personaje se asocian en la construcción de un producto pensado fundamentalmente para divertir.

Sin embargo creo que queda un resto, una perspectiva de visión o todo el interés también para los que ponen el ojo frente a los temas de la política o los misterios senderos del futuro existencial de la civilización humana.

Jonathan Mosthow actualiza desde la ciencia ficción una profecía bíblica que persigue al hombre desde siempre, la destrucción del mundo y la experiencia posterior de un juicio final en el que cada uno deberá rendir cuentas de sus actos. Parece que por más voluntad que se ponga es tal el grado de necedad que el destino aparece como inmodificable. Nos ubica como testigos presenciales del instante mismo en el que la suerte del porvenir del hombre se juega por el poder de decisión de uno sólo.

Con todos estos elementos puestos en movimiento el círculo del éxito de la película está cerrado. Tiene la capacidad de transformarse en algo así como un relato que le agrega inquietud al protegido rol de los espectadores y más cuando la idea que se cuenta puede ocurrir en su propia realidad y en un tiempo tan próximo a su vida cotidiana.
Y me incluyo en el sobresalto.
La inspiración del escritor y director James Cameron que allá por 1984 imaginó la posibilidad de que las máquinas tomaran conciencia de su existencia y que sin escrúpulos y con odio decidieran a partir de allí destruir a los que las crearon, llega ahora en el episodio del 2003 como una masa de imágenes desbordantes, persistentes y aparentemente incontenibles en un deseo: ¡Exterminar en el presente a los que en el futuro les ofrezcan resistencia a su deseo de independencia!.

El volumen de los objetos que se estrella contra los buenos de la película y la angustia que deben soportar es sencillamente conmovedor.
Casi podría pensarse como una pesadilla, como el sueño recurrente de un personaje humano con nombre y apellido, John Connor; que a pesar de estar atónito y sorprendido ante las exigencias de su vida tiene algo en claro:”Tratan de matarme antes de nacer y ahora sé por qué lo intentan hacer; el destino me puso como el líder de la resistencia de la civilización humana frente a rebelión de las máquinas”.

Para él la paranoia resulta una estrategia y un estado de ánimo válido para su sobrevivencia.
Desde la producción no tienen ningún prurito para decirnos desde la voz de los personajes y las situaciones a las que se ven enfrentados que la sociedad norteamericana que en nuestros
días busca recuperar su autoafirmación creando conflictos bélicos con los países más débiles del planeta se hará cargo de la situación: “Nosotros provocamos el problema y lo resolveremos, dicen”.

Debo advertirles y es obvio que semejante esfuerzo viene acompañado por un interés político propagandístico que está relacionado con una ambición geopolítica de nuestro tiempo.
Todo suma amigos . . . todo suma para construir y difundir el discurso del poder hegemónico.
Siempre encuentran espacios aparentemente anónimos y neutrales para afirmarse un poco más.
Me parece injusto que los criterios creativos de tan buen gusto artístico puestos en juego en el film se vean involucrados con una ideología tan deplorable.
Personalmente me resisto a situar a los E.E.U.U .de Norteamérica y a su cultura como los salvadores de la humanidad por más que insistan desde la ficción y la capacidad técnica de Hollywood en hacerlo creíble.
Desde Terminator 3 se impuso y con mucha fuerza otra vez esa posibilidad.
Y me pregunto: ¿Quién será capaz de resistir el embrujo y la obnubilación de las imágenes?

La visión futurista de un guerrero humano triunfante alzando la bandera norteamericana en un mundo en ruinas como paisaje de fondo me resultó un trago amargo difícil de digerir. Pero va a funcionar y los espectadores por millones en todo el mundo pagando su ticket para verlo subvencionarán el proyecto y contribuirán a su enriquecimiento.

Publicado en Leedor el 8-7-2003