Buscando a Nemo

0
11

La nueva tendencia de animación made in Disney: narraciones con cierta complejidad argumentativa, moralidades no tan unilineales, y humor inteligente, irónico y deslumbrante en imágenes.Pececitos irónicos, subversivos y solidarios

Por Sebastián Russo

Comprá el DVD de Buscando a Nemo en Leedor.com

Uno. Buscando a Nemo es la nueva película de la factoría Disney, y perteneciente a esa nueva camada de filmes animados, virtualmente inaugurada por Toy Story, y continuada por la sorprendente Lilo & Stitch, caracterizada por narraciones con cierta complejidad argumentativa, moralidades no tan unilineales, y humor inteligente, irónico (demostrando que finalmente los niños no son tan boludos como cree, por ejemplo, la gente que realiza Dibu y sus secuelas -y también dando cuenta que tampoco se trata de una cuestión de presupuesto: las buenas ideas son comparativamente de bajo costo económico-).

Dos. Ese viraje hacia temáticas no estereotipadamente infantiles, puede verse entre otras cosas, en las contadas alusiones al psicoanálisis, construyendo desde allí humor. El padre de Nemo, parece emular al neurótico obsesivo prototípico, personificado por Woody Allen. Y es comiquísima la pseudo terapia de grupo, a la que una pandilla de tiburones se fuerza en asistir para dejar de comer peces, y comenzar a verlos como amigos (símil reuniones anti-tabaquismo, anti-obesidad, y afines). Y la tecnología no falta, claro, está la Walt Disney detrás (es decir, recursos económicos, experiencia, prestigio, etc), y la animación lograda resalta en su energía y plasticidad. Produciendo dibujos animados que no intentan emular la realidad, y que de hecho se plantan en su carácter icónico, como queda demostrado en el final mismo del filme, en un interesante juego de representaciones (ficciones de ficciones) que se produce entre los dibujos y los clásicos títulos finales (ingenuidad que no es tal, desnaturalizando, desacralizando esa procesión de sujetos creadores, productores, artistas).

Tres. En cuanto a los valores enaltecidos, están la familia y la comunidad (remanido -casi arcaico- uno, inesperado -provocativo, casi insurrecto- el otro) Producto heredero de la moral Disney, la familia no puede no estar presente en el imaginario propuesto. Pero la familia de Nemo, desmembrada (y aquí continúan las ligazones con Lilo & Stitch, a través de aquel atípico grupo familiar posible, compuesto -y no descompuesto- por padres ausentes), encuentra en los lazos comunitarios un engrandecimiento en la contención afectiva y la capacidad de acción. Y es ahí donde la comunidad aparece como concepto corrosivo (digo, para el poder, o sea, para Bush) En el enfrentar a sujetos con supremacía circunstancial (relativa -haciendo interesante la idea de punto de vista, de particular contexto, de la construcción relativa del poder, de la noción social y variable de poder-) Y haciéndolo, digo, enfrentándolos, de manera conjunta, solidaria, el débil (los débiles, los que separados tienen menos poder) vencen, dando entender incluso que es ésta la única forma de actuar efectivamente contra los poderosos (la escena en que todos los peces atrapados por una red de pescadores nadan hacia abajo, logrando romper la red, es, para espíritus sociales sensibles, por lo menos, emotiva) Son asimismo curiosas las alusiones al pretendido imperialismo norteamericano, en frases como “Â?quieren dominarlo todoÂ? se creen todo poderosos, deben ser (norte)americanosÂ?” Aunque creo no habría que leerlas necesariamente en clave crítica, ya que no se haría más que naturalizar la relación de poder propuesta (impuesta), incorporando (suavizando) el discurso anti-norteamericanista crítico (y ya típico).

Cuatro. Tierna, cómica, sorpresivamente corrosiva, de agudeza no menos desconcertante, deslumbrante en imágenes, Buscando a Nemo, da un paso más hacia el pedido de absolución del (presunto macartista) Pato Donald.

Publicada en Leedor el 3 de julio del 2003