Confesiones de una mente

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Pese a ciertas limitaciones, nuestro crédito para George Clooney en sus primeros pasos en la realización.Crónica de lo que no fue, y pudo haber sido

Uno. Chuck Barris existió. De él trata esta película. Lo que se sabe abiertamente de su vida, es que fue productor de programas de televisión en los sesenta. Programas que los conservadores e intelectuales de la época denostaban, unos por creer que pervertían normas morales, y otros por sostener que las normas corroídas eran las de la estética, y por la falta de apelación a la inteligencia y la cultura (entendida de forma elitista) en la que los programas de Barris incurrían. Fue prolífico, creando sucesos a nivel de audiencia, y formatos que luego se repetirían a mansalva en distintos países (un ejemplo es el programa Cúpido, actualmente en MuchMusic, en donde personas asisten a buscar pareja) Con una mezcla de grotesco, decadencia, humor banal y liviano, y realidades ficcionalizadas hasta el absurdo, las creaciones de Chuck Barris fundaron un tipo de televisión que rompe a su manera con moldes establecidos, siempre en función de la masividad.

Dos. Pero la película de George Clooney, apunta a mostrar otra faceta de este excéntrico productor televisivo. Circulando por el incierto límite entre lo real y lo ficcional (esta tensión queda materializada desde el hecho que es el genial y extravagante Charlie Kaufman -Being John Malkovich y Adaptation- el que adapta el libro del mismo Chuck Barris), se plantea la colaboración de Barris con la CIA. Participación que aparentemente nada tuvo de pasiva (incluso, y en broma -aunque todo parece ser broma-, se habla del instinto irrefrenable de Barris por matar) Así, entre programa y programa, debía encarar “trabajitos” para la CIA, provocándole los desbarajustes psico-emocionales del caso.

Tres. Pero este es el argumento, o un atisbo de? Y en realidad poco habla de Confesiones de una mente peligrosa. Protagonizada por un incansable y brillante Sam Rockwell, Confesiones? es una pomposa sátira, que da cuenta de la vida del extravagante y perturbado de Chuck Barris. Apuntando como elementos a satirizar, no sólo el mundo del espectáculo, con sus hipócritas y miserables actitudes, sino a la misma CIA, llegando hasta el pensamiento dicotómico (demonizante) de las autoridades de EEUU hoy día. Desde una muy cuidada imagen (una fotografía audaz, con saturación de colores -evidenciándose la influencia de la estética de Soderbergh (Traffic), productor del film-), y diálogos ácidos e inteligentes, Confesiones? parece encaramarse en los primeros cuarenta y cinco minutos, en una obra genial, por su osadía visual, su vertiginosa dinámica, y su lúcida ironía. Pero estas características empiezan a desvanecerse inesperadamente con el correr de los minutos. La historia empieza a ser explicada, a ser contada de forma convencional, y el interés decae. Curiosamente tampoco se mantiene la audacia visual. Sobrevienen baches argumentativos, y adrenalínicos (y la nostalgia por la impetuosa primera parte se hace sentir) Ni la lluvia de estrellas que Clooney pudo reunir (Julia Roberts, Matt Damon, Brad Pitt, Drew Barrymore) logró sacar al film del impensado letargo de la última hora. Como si exigencias formales hubieran obligado al director a racionalizar el relato, y su estética, el film cambia, y hasta comienza a aburrir. Exigencias que quizás tienen que ver con creer que con una historia algo más convencional más espectadores irán a verla. Una verdadera lástima. De todas formas, el crédito a George Clooney en sus primeros pasos como director, queda abierto. El muchacho sabe elegir a los amigos.

Sebastián Russo
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Estrenada el 22 de mayo del 2003

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