Matrix Revoluciones

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Series como Witchblade y el clip de U2 Elevation así lo confirman. Hasta la publicidad vernácula ha sido capaz de plasmar el efecto cuando una señorita muestra sus pechos para evitar que un tipo con cara de nada se coma el último caramelo de un paquete y ni hablar de la mancha voladora -¡cuidado con ella!- de ketchup. Hermanos Wachowski :¿quieren ser George Lucas?

Matrix para el sci fi actual y para los efectos especiales hoy más ordinarios es algo así como la llegada del hombre a la luna en el ?69. Y antes de que alguien tilde la comparación de extremadamente exagerada,
por favor tome en cuenta que la telefonía celular, el microondas y la comida congelada entre otros, hoy de una cotidianeidad prácticamente imprescindible, poseen vigencia gracias a los avances científicos de aquella misión. En lo referido al celuloide, tomando uno entre varios ejemplos, el Spiderman de Sam Raimi puede pasearse por New York con el adjetivo de asombroso que se le indilga en el título del cómic gracias a que antes Neo hizo de las suyas en la pantalla grande. Siguiendo con la versión en carne y hueso del Hombre Araña protagonizado por Tobey Maguire, pero pensando ya en su secuela, ¿alguien duda que el Dr. Octopus no va a mover sus brazos como los mecánicos centinelas de la matrix? Y en otro orden de cosas ¿Cuantas películas parodiaron el tiempo bala? Con la perspectiva más simplona Scary Movie, con precisión para el gag Shrek y con alocado timming Alex de La Iglesia, excepcional, en La Comunidad y sobre todo Takashi Miike en The City of the Lost Souls. Y siguen las firmas. Series como Witchblade y el clip de U2 Elevation así lo confirman. Hasta la publicidad vernácula ha sido capaz de plasmar el efecto cuando una señorita muestra sus pechos para evitar que un tipo con cara de nada se coma el último caramelo de un paquete y ni hablar de la mancha voladora -¡cuidado con ella!- de ketchup. No así Baby Etchecopar en su lamentable como accidentalmente irrisorio Contrafuego. Pero esa es otra historia. La de los párrafos a continuación, tiene que ver con lo que siempre le pasa a un producto que pierde la eficacia y la frescura de su propuesta cuando las secuelas pedidas a gritos por sus fans, son generadas por los estudios que poseen sus derechos con una única intención: el vil metal.
El cierre de la primer trilogía de Matrix ?porque sería pecar de ingenuo querer creer que acá ha concluido toda esta vaina- lo deja a uno con la boca abierta. Literalmente. Muchos creerán que ante esta afirmación estamos en presencia del digno broche de oro de una de las nuevas religiones que ha generado el séptimo arte. Todo lo contrario. Quién abajo firma, lo asegura muy ?pero muy- a su pesar. Sí, están como de costumbre en lo referente a su look marca registrada los dos anchos bravos que son los fx y las coreografías de artes marciales.
Pero ¿y de su identidad? ¿y de sus postulados? Poco ha quedado del brillante paradigma de la línea cyberpunk que fue el original en el ?99, que en el advenimiento de un nuevo milenio marcó tendencia a sus congéneres.
En lo que sería una salida fácil, económica y rápida, Revoluciones traiciona a la experiencia de la primer entrega ?aquello que el boca a boca abanderó debido a encontrarse el espectador con algo que nunca se había visto- fabricando un gólem con partes birladas con total impunidad de Aliens (James Cameron, 1996) y Blade Runner (Ridley Scott, 1982), desde la fotografía al diseño de mechas, a lo que se agrega la idea de la guerra con las máquinas emparentándola a la propuesta por la saga de Terminator cuando en un principio la idea siempre estuvo en la fagotización del enemigo para usarlo como fuente de energía. El ser humano convertido en pila. Porque todo Zion festejará su victoria y la paz alcanzada, ¿pero los que siguen dormidos? ¿qué será de esa inmensa mayoría? Ahhh, ¡la industria lo hizo de nuevo! Y que conste que esa solo es una de las infinitas puntas que tiene este negocio donde Matrix entre tantas preguntas tranquilamente puede colar la de ¿quién nació primero? ¿el huevo o la gallina?
Si en Recargado todo se volvía un gran entretenimiento, cosa que degrada la filosofía principal de la serie pero que en definitiva es aceptable para la masa, en Revoluciones el tedio y hastío en el que culminan extensas escenas de acción plagadas de clisés en imágenes y diálogos la vuelven patética, francamente. Si a esto le sumamos absurdos en la trama,
y la incomprensible poca presencia en pantalla de la santísima trinidad de personajes emblemáticos (Neo, Trinity y sobre todo Morfeo, absolutamente descartado y degradado al rol de copiloto en una de las historias paralelas) a los que se suman cameos prácticamente del Merovingio, Perséfone (con una Mónica Bellucci solo para el momento Kodack) y el Arquitecto, evidentemente estamos, no ante un producto fallido, sino ante una película innecesaria; donde con dos escenas más cerraban a Reloaded, la segunda entrega, sin incurrir en esta, evitando la putiadísima leyenda de continuará. Pero obviamente una película de poco más de tres horas no reditúa tanto como dos standars de 120 minutos. De ahí el hecho de estirarla, para poseer un público cautivo a la espera de una conclusión que como se dijo no ha sido tal, ya que de ahora en más los Hermanos Wachowski junto al sátrapa del productor Joel Silver tranquilamente pueden imitar a George Lucas con su franquicia de Star Wars y vivir de todo lo que genere Matrix hasta que vean nuevamente la oportunidad de hacer negocio, buscando una precuela donde asistamos a las aventuras de los seis Neo pretéritos al de Keanu, desarrollando la relación de Seraph con el Merovingio, o arrancando con un nuevo elegido, el octavo; al que seguirá el noveno, el décimo… los que hagan falta para seguir robando. Con alguien que sepa escribir y que prácticamente se ponga a realizar un ejercicio literario con asidero en estos tres films, obviamente surgirán nuevos mundos a explorar y explotar.
No parece casual que Revoluciones, tenga prácticamente la misma estructura que El Regreso del Jedi, otro gran fiasco/negocio, fragmentando la acción y la atención en tres frentes diferentes. Cobrarán Millones pero a Reeves como a Carrie-Anne
Moss no se los ve muy entusiasmados en esta cinta y eso se traduce en su actuación sin alma, salvada de la cursilería por las estereotipadas presencias de Zee, la novia de Link, y el insoportable chico ?personaje anónimo de la saga- que tuvo su momento de gloria en el animatrix A Kid Story, realizado en rotoscoping (la innovadora técnica que implementó Richard Linklater en la imperdible Waking Life y que los mexicanos Molotov usaron para su video de Frijolero) dirigido por Shinichiro Watanabe a quién también se le deben esas joyas del animé que son Cowboy Bebop y Macross Plus.Para la anécdota, quedará la visita de los héroes al infierno del Merovingio, los problemas de continuidad de este último jugando con el deja vu como error de la matrix, la estación de subte Mobil ?anagrama de Limbo- y el Capitán Mifune de Nathaniel Lees, evidente homenaje al actor fetiche del realizador y maestro nipón Akira Kurosawa durante su etapa de films chambaras; tan explícito como Neo y Trinity acariciando la Idea de Bien al ver el sol cómo premonición a un arribo al paraíso prometido a los cristianos ?el que no vió el animatrix El Segundo Renacimiento se embroma- la ceguera del elegido para caminar sin que lo gobiernen sus sentidos y el Deus Ex Machina al que llega Neo cargando su cruz para llevar a cabo su destino mesiánico. Son cuatro años desde que tomamos la pastilla roja. La volvemos a necesitar después de Revoluciones. Por favor, consideren todo lo expuesto, sean sinceros y sepan ver más allá del fundamentalismo matrix, ya que no es deseo de quién escribió estas líneas jugarla del prisionero que logra liberarse en la cueva. Revoluciones es una alta traición, que no está al nivel del rumor de que Mr. Anderson se iba a despertar frente al monitor como lo hiciera antes de ver el conejo blanco tatuado; pero es una traición al fin, teniendo en cuenta su dogma. Seguramente, mails en contra de esta crítica se clonaran en cientos como el nihilista Agente Smith. Es lo que menos preocupa ante la demostración de poder que ostenta la distribuidora al lanzar este producto mundialmente, saturando de copias los mercados, estableciendo agenda, obligando a hablar a todo el mundo de esto, y segregando a aquel que no la celebra. Que la disfruten, todo bien. Ahora iconizar Revoluciones… es hora de levantarse mis estimados, que hace mucho tiempo que hemos dormido.

Leo A. Oyola
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