Bowling for Columbine

0
9

La ácida mirada de Michael Moore sobre la locura norteamericana por las armas en un documental imprescindible.Los monstruos que construimos

Por Armando D´Angelo

“. . . ¿ Acaso somos una nación de personas locas por las armas que poseemos o simplemente estamos locos?. . .”
Esta es la pregunta que intenta responder con su film Michael Moore.
Tras el atentado a las torres gemelas, se incrementó en forma asombrosa la venta de armas y municiones y ellas estuvieron al alcance de cualquier ciudadano . . . de cualquier consumidor de hipermercados.
Y está comprobado que gracias a esta política de marketing se facilitó la concreción de actos criminales en escuelas norteamericanas. Y que los protagonistas fueron niños.

A todo esto Michael Moore le dice ¡No!.

Pero para entender la mentalidad belicosa, brutal e insaciablemente expansiva a través de la historia de un Estado Nacional, “Los Estados Unidos de Norteamérica”, es imprescindible que vean también Pandillas de Nueva York.
Al menos la nominación al Oscar en lo que respecta a de Bowling for Columbine como mejor documental y el haber obtenido la ansiada estatuilla nos habla muy bien del criterio de selección y de los que votaron por esta producción y de los vientos de cambio social que intentan refrescar las ideas de una sociedad muy conservadora frente a la novedad . . . Les cuesta desprenderse del lastre de su fundación.

Debo reconocer que el discurso de Martín Scorsese en sus Pandillas de New York (*) realmente responde a la pregunta de fondo que Moore intentó plantear y resolver desde su film y que no logró con absoluta claridad y que Martín fue demasiado para ellos y que fue ignorado olímpicamente en la premiación.

Tengan en cuenta como atenuantes, los tiempos de guerra que vive el país y que puede haber incidido en la libertad para hacer referencia a la verdad.

En realidad es Scorsese el que muestra la génesis de la formación de la ética y el ánimo belicoso y despiadado de un estado nacional naciente que luego reproduciría en el futuro y que el resto de la humanidad debimos y debemos soportar desde el atropello de nuestros derechos.

Es entonces que sólo a medias, tuvieron su mente abierta frente al tema tratado; sólo sostuvieron el discurso realista. A la particular visión ficcional de la fundación de la nación la desconocieron; le dieron vuelta la cara. A pesar de seguir en competición; la descalificaron ideológicamente.

Es evidente que los conmovió.

Para tranquilizar sus consciencias, aceptaron como genial el estilo ácido, esclarecedor y de confrontación que caracteriza a Moore y que transita entre la tragedia y el humor que surge cuando lo patético del sistema confronta con el sentido común de los que permanecen libres de la alienación.
�l sabe que hay cosas que están mal en su comunidad y desde su profesión como director cinematográfico y conductor de un programa de televisión visto por millones de personas en el mundo (gracias a la difusión de las empresas de cable), intenta cambiarlas.

Intenta despertar a sus compatriotas del sopor y la confusión producidas por las grandes cadenas de noticias que bombardean minuto tras minuto a sus televidentes para lograr construir una sensación de miedo.
Desde una mirada humilde que sólo busca referirse a la cotideanidad de su comunidad; abofetea la mentalidad patriótica e intenta recordarles ciertas cosas básicas relacionadas con la humanidad.

Publicada en Leedor el 27-3-2003