La epopeya trunca

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La portada de “Artistas Argentinos Asociados: La epopeya trunca“, de César Maranghello tiene la antorcha encendida con que comenzaban los legendarios films de esta productora independiente de cine argentino.Artistas Argentinos Asociados: La epopeya trunca

César Maranghello
Ediciones del Jilguero

CompráArtistas Argentinos Asociados: La epopeya trunca en Leedor.com

Emociona volver a ver, desde la portada de “Artistas Argentinos Asociados: La epopeya trunca“, de César Maranghello la antorcha encendida con que comenzaban los legendarios films de esta productora independiente argentina. El libro de Maranghello obtuvo el tercer premio del concurso de Fomento a la Actividad Editorial del Fondo Nacional de las Artes, correspondiente a 2001.
Aunque Asociados no fue la primera productora en la historia del cine argentino, la animó desde el principio un objetivo definido: hacer buenas películas con temas nacionales, pero que además fuesen comerciales. Y, siguiendo el modelo de la Artistas Unidos estadounidense, estuvo integrada por seis grandes personalidades: las dos mayores figuras del teatro nacional, Elías Alippi -que falleció en seguida- y Enrique Muiño; y dos grandes actores jóvenes: Francisco Petrone y Angel Magaña. Además, el consagrado Lucas Demare y un excelente productor ejecutivo, Enrique Faustín. Y como colaboradores, aunque no socios, a dos guionistas de lujo: Homero Manzi -uno de los fundadores de FORJA- y Ulyses Petit de Murat.

Maranghello comenzó su trabajo de investigación a comienzos de la década de 1980, luego de ingresar en el Centro de Investigación de la Historia del Cine Argentino, que dependía de la Cinemateca Argentina. Realizó entonces varios reportajes (a Angel Magaña, Hugo Fregonese, René Mugica, Rubén Cavallotti, Ralph Pappier, Juan Carlos Landini, Emilio Zolezzi, Nélida Bilbao, etc.), pero el proyecto quedó pospuesto durante varios años. El autor lo reactivó luego del éxito de crítica de “Fanny Navarro o Un melodrama argentino“, que había escrito con Andrés Insaurralde. Entrevistó a otras figuras (Norma Castillo, Dora Ferreiro, Patricia Castell) y recolectó nuevos datos, y durante 2001 se dedicó a redactar el texto.

Pese a tratarse de una productora independiente, Asociados guarda pocas similitudes con las propuestas actuales. Es que, en mitad del rodaje de La guerra gaucha, su segundo film, se quedaron sin presupuesto, y Zolezzi los acercó al magnate de la época, Miguel Machinandiarena, propietario de Estudios San Miguel, quien les permitió terminar la película, pero a cambio de ingresar como socio mayoritario. Con él -y su dinero- los Asociados hicieron otras grandes producciones, hasta que entraron a tallar los exhibidores Lautaret y Cavallo, que terminaron contratándolos en exclusividad. Y allí comenzó la debacle, que no fue solamente económica. Pese a ello, en lo artístico tuvieron siempre un control total de sus materiales. Y una gran claridad ideológica, que nacía de un nacionalismo democrático que todos compartían por igual. Esa militancia los diferencia de los jóvenes realizadores actuales, que, lamentablemente, no reconocen paternidades artísticas, no se sabe si por desinterés o ignorancia. Solamente Adrián Caetano reconoce ser un espectador asiduo del cine argentino clásico.

En cuanto al título del ensayo, lo épico tuvo que ver, fundamentalmente, con el enorme esfuerzo que debieron realizar para concretar sus primeras películas, El viejo hucha y La guerra gaucha; y con el caudal de convicción, talento y entrega que desarrollaron en los demás proyectos. Ese caudal, posteriormente, se vio desperdigado por luchas de egos, distintos proyectos en pugna, el contexto político de la década de 1940, que los terminó enfrentando, el agotamiento autoral, la ingerencia de los capitalistas, etc. Cada uno de esos datos está desarrollado en el libro. Al terminar la lectura, parece legendario que, en nuestro país haya podido existir alguna vez un emprendimiento tan admirable. Y que, quizás, quién sabe, no vaya a ser el último…

Publicado el 5-12-2002