Huelva 2002

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Al mismo tiempo que se reunían los mandatarios de los países de América Latina, España y Portugal con motivo de la XXII Cumbre Iberoamericana hubo otra reunión de personas de estas procedencias pero no donde arribó Cristobal Colón sino muy cerca desde donde partió hace 510 años. Ese lugar de encuentro era Huelva y más allá de los lazos históricos y de otra índole, la unión procedía de algo tan universal como es el cine.

Huelva 2002
Por Joseba Castaños Izquierdo, desde Madrid

Al mismo tiempo que se reunían los mandatarios de los países de América Latina, España y Portugal con motivo de la XXII Cumbre Iberoamericana hubo otra reunión de personas de estas procedencias pero no donde arribó Cristobal Colón sino muy cerca desde donde partió hace 510 años. Ese lugar de encuentro era Huelva y más allá de los lazos históricos y de otra índole, la unión procedía de algo tan universal como es el cine. Se trató del XXVIII Festival de Cine Iberoamericano.

Volver a Huelva siempre resulta especial y esta vez no fue una excepción. Es una ciudad tranquila pero alegre, normal pero con encanto, sin mar pero como si lo tuviera. Madrid quedaba muy lejano al pasear por sus calles y tratar a la hermosa gente de este rincón lejano de Andalucía. Dicho todo esto, no puedo esconder mi contrariedad al hablar del festival propiamente dicho, el cuál se encuentra en una encrucijada, en un punto de inflexión del que puede resultar perjudicado.

El nuevo director del festival, Salvador Augustin, quiere “radicalizar la idea que da sentido a este festival y evitar la pérdida de su identidad”. Hay mucho en juego pues Huelva es el Festival especializado en Cine Iberoamericano más importante de Europa. Este criterio de reforzar el carácter latinoamericano es bueno en la teoría pero en la práctica parece poco estimulante. La “radicalización” se confunde con empequeñecer el festival. Sorprende ver como el número de salas, proyecciones, homenajes y secciones paralelas se han minimizado en demasía. Esta nueva situación disgusta más al ver que el presupuesto no ha sido diezmado y el apoyo de instituciones importantes sigue siendo ejemplar, es más, creo que ha sido mejorado, pues el nuevo patrocinio que significa la televisión pública española es un acierto en el centro de la diana.

Un ejemplo de lo que significa y puede significar Huelva es el joven realizador porteño Diego Sabanés. Le conocí en la edición de 1997 cuando concursó con su logrado cortometraje “¡Ratas!”. En aquella época había también competición de Cortometrajes. Eran otros tiempos. Cinco años más tarde, Diego volvió al festival para participar en el Foro Iberoamericano de Productores. Su proyecto de largometraje se titula: “Mentiras Piadosas” y las entrevistas mantenidas con productores han sido numerosas y ahora está por ver que sean fecundas. Ojalá que sí y que en alguna de las próximas ediciones del festival pueda competir por el codiciado Colón de oro, al igual que cualquiera de los otros 9 proyectos de Argentina que participaron en el mencionado Foro.

Entrando a valorar directamente las películas a concurso, obviamente, la parte más importante de todo festival de cine, quiero destacar positivamente la diversidad de la selección, un concurso ecléctico y sugerente que no deja de tener mérito por el carácter de estreno en España que deben tener todos los títulos, reto nada fácil al encontrarse Huelva en el final del calendario tras festivales españoles de la talla de San Sebastián o Valladolid.

Las mejores películas de la Sección Oficial

Madame Sata
de Karim Ainouz.

La gran triunfadora del festival: Colón de Oro a la mejor película, Colón de Plata al mejor actor y Colón de Plata a la mejor fotografía.
Película narrada a flor de piel, carnal, excitante, con momentos rebosantes de energía gracias a la labor del actor protagonista: Lázaro Ramos que logra hacernos creer que él es Madame Sata, el transformista, reina del carnaval, icono descocado de las calles de Lapa, barrio bohemio de Río de Janeiro.

Una vida em segredo
de Suzana Amaral

La otra triunfadora: Colón de Plata al mejor director, Colón de Plata a la mejor actriz y Premio Especial del Jurado. Film humilde, sin alarde alguno, minimalista tanto a nivel argumental como en el aspecto visual que sale beneficiado de la sólida interpretación de la actriz Sabrina Greve en un papel lleno de humanidad, difícil de afrontar por su constante aparición en pantalla. Ella es la película.

Tan de repente
de Diego Lerman

Una de las dos producciones argentinas del concurso. Le fue bien en el reparto de premios: Colón de Plata al mejor guión y Carabela de Plata al mejor Realizador Novel.
Puro cine independiente con ecos de Jim Jarmush o Hal Hartley que ya tuvo reconocimiento en el Festival de Cine Independiente de Buenos Aires al llevarse el Premio del Público. Es una propuesta arriesgada y al mismo tiempo ingenua que seduce al espectador por su espontaneidad y sinceridad a partes iguales. Los personajes son especiales, raros, freaks, pero al mismo tiempo se hacen muy cercanos, muy humanos. El elenco al completo tiene gran culpa de esto.

Nada +
de Juan Carlos Cremata

Sin premio oficial alguno. Premio Llave de la Prisión al mejor Largometraje otorgado por los reclusos de la cárcel de Huelva.
Cuento maravilloso en forma de cómic que narra la historia de una joven cubana que ayuda anónimamente a los demás desde su trabajo en una oficina de correos donde tiene acceso a las cartas, las cuáles, son escritas nuevamente por ella antes de hacerlas llegar a su destino. Opera prima con momentos sorprendentes, llenos de diversión y talento con un manejo extraordinario del montaje formando una narración llena de magia.

Japón
de Carlos Reygadas

Sin premios oficiales ni paralelos. Cine diferente, más abstracto que narrativo que rechaza de plano cualquier atisbo de comercialidad con un tempo contemplativo. Apuesta interesantísima por estar al margen de la industria: no hay decorados, no hay maquillaje, no hay iluminación, … pero en cambio está rodada en formato panorámico logrando imágenes de gran belleza. Los actores no son profesionales, son personas de las aldeas mexicanas donde se rodaron las escenas del film acentuando de esta manera el carácter documental que posee sin que por ello abandone la ficción. No dejó a nadie indiferente.

El bonaerense
de Pablo Trapero

Sin premios oficiales. Premios paralelos: Premio Radio Exterior de España y Premio ASECAN al mejor largometraje.
No cubre las expectativas generadas por su realizador tras su ópera prima. Es una película pensada para impactar, con escenas pretendidamente originales y una trama similar, pero que no lo son. Es un castillo de naipes que al menor soplo de aire se va al suelo. Juega con la denuncia de la corrupción de la policía en Argentina, y eso la hace si cabe más vendible, pero el guión y el desarrollo del filme es confuso por momentos.

Publicado el 28-11-2002

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