Las cuatro plumas

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Uno. Los valores sostienen sociedades. Las normatizan, las estructuran. Cada época tiene su cúmulo particular de
valores, que van determinándose en el fluir cotidiano de relaciones sociales. Así la religiosidad y el respeto a la familia y al rey, caracterizaron al medioevo.
Pocas plumas para un buen colchón-que se pretende de plumas

Uno. Los valores sostienen sociedades. Las normatizan, las estructuran. Cada época tiene su cúmulo particular de
valores, que van determinándose en el fluir cotidiano de relaciones sociales. Así la religiosidad y el respeto a la familia y al rey, caracterizaron al medioevo. El raciocinio, el honor y la obediencia a los designios patrióticos, tienen más que ver con la modernidad (siglo diecinueve). Y llegamos a la posmodernidad, con el cuidado individual y la lucha descarnada por el capital (la guita) como valores que guían la vida. El proponer normas de conducta desfasadas a la época en la que se vive, puede verse como un acto de estupidez arcaísta, o como forma reaccionaria de modificar pautas de comportamiento. Morir por la patria hoy, no solo sería un hecho de enorme imbecilidad, sino de absoluto desconocimiento de la realidad. Patrias, ya no hay más. Y así podemos continuar con el hereje acto de nombrar las instituciones que ya no existen (que ya no importan, que ya no influyen, o están en proceso de…) Monarquía, iglesia católica, familia. En cambio nadie podría meterse con el principado del Gym (y sus dominios: el Step, el Tae Bo, y más), y decir que nadie lo considera fundante de una vida plena augurante de éxitos en todos los ámbitos vivibles.

Dos. Esta introducción tiene su razón de ser. O no, veremos. Simplemente quedé sorprendido, una vez más (y la sorpresa cotidiana, se sabe, no tarda en volverse costumbre, y así perdiendo su poder cuestionador), nuevamente quedé sorprendido decía, por una película que se centra en consideraciones valorativas, creía, sepultadas. Y la introducción tenía su razón de ser (o, no, no sé) por el malestar que me produjo la segunda mitad de la película a la cuál hago alusión (Las cuatro plumas) Con una primera mitad de interesantes planteos, develando lo oscuro de un comportamiento social, disciplinador, agobiante, estanco y estrechamente estructurante; propio de la sociedad inglesa de fines del siglo XIX, y en pleno momento de repartición de territorios africanos por parte de las potencias europeas. Mecanismos sociales que coartaban casi de forma absoluta las posibilidades de elección de las personas (no pasaba sólo en Inglaterra, claro, pero tampoco estaría mal verlo en esa sociedad como paradigmático del comportamiento occidental de la época), y que asumía un rol beligerante, conquistador, imperial, sometiendo a las distintas sociedades no europeas que se le oponían, y que eran consideradas, sin vueltas, como inferiores, como salvajes. Todo este planteo queda expuesto de forma brillante en la primera parte de esta excelentemente filmada película, que con tomas de una grandiosidad escénica impactante, y un trabajo de imágenes delicioso, parece embarcarnos en una experiencia inolvidable, por su despliegue cinematográfico, pero también, por lo agudo de una crítica, que se percibe corrosiva, inteligente.

Tres. Esta percepción no tarda en derrumbarse. Como una mezcla entre la enésima versión del conde de Montecristo, y la patética El Rey Escorpión, la segunda mitad de Las cuatro plumas es exagerada, fantasiosa, y hasta perniciosa en el planteo de cierto temas (como en cierto antropologismo arcaico en la mirada sobre el pueblo de Sudán, como en la figura estrambótica, ayanquizada de un huraño nómade, superpoderoso y de humor occidental, y sobre todo en la resolución de la película, obvia, de excelsa y empalagosa felicidad, en el que absolutamente todo se resuelve de buena forma, amistades, relaciones amorosas, relaciones parentales, aunque sin hacer demasiada alusión a la derrota humillante de los ingleses, por parte de una tribu sudanesa, derrota extraída de sucesos reales) Lo pernicioso de esta segunda parte, tiene que ver con
esta mirada antropológica occidental del otro cultural como incivilizado, también con lo abulia cerebral que este tipo de finales propone, y sobre todo, tiene que ver con ésta evidente y sugestiva vuelta a valores que tienen que ver con el patriotismo, la lealtad, el honor, por parte de más de una película de origen norteamericano de los últimos tiempos. No lo olvidemos, estamos en un mundo en guerra, y la tropa no tiene que descarriarse.

Cuatro. Datos informativos: Segunda remake de un clásico filmado a fines de los años 20 por la dupla Cooper-Schoedsack que luego se haría famosa por su monumental King Kong, cuya primer remake fue realizada en 1939 y estuvo nominada al Oscar, Las cuatro plumas 2002 fue filmada por el director hindú Shekhar Kapur, autor de la premiada Elizabeth y de La reina de los bandidos. En el reparto cuenta con Heath Ledger (El patriota), Wes Bentley (Belleza americana) y Kate Hudson, cuya interpretación en Casi famosos le supuso una nominación al Globo de Oro y al Oscar.

Sebastián Russo
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Estrenada el 14 de noviembre del 2002