Chinese box

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El director Wayne Wang opta por la cámara en movimiento y los ángulos contrapicados para remarcar la sensación de vértigo e inestabilidad del momento histórico en el que se desarrolla la vida de estos personajes .
Tan Buena Como Dura El director Wayne Wang opta por la cámara en movimiento y los ángulos contrapicados para remarcar la sensación de vértigo e inestabilidad del momento histórico en el que se desarrolla la vida de estos personajes que en realidad es sólo la excusa para contar otra cosa: la historia de Hong Kong, la de su gente, China y Gran Bretaña. El imperialismo no es prerrogativa de los gobiernos, sino que está dentro de cada individuo y en eso ahonda el director. Aquí, cada uno trata de conquistar a otro. Por diferentes razones, con diferentes estrategias, todos son conquistadores. Y al igual que una caja china (imagen con la que comienza la película) las puertas se van abriendo dejando al descubierto crudas verdades y sueños destrozados contra el muro de la realidad que ocultaron durante largo tiempo.
Diciembre de 1996: último festejo de año nuevo antes de la devolución de la isla de Hong Kong al gobierno Chino. John está enamorado de Vivian. Y Jim está preocupado porque, como reportero gráfico, su estabilidad laboral peligra a partir del momento en que se produzca el traspaso. John es periodista económico, hace reportes de bolsa, su trabajo es efímero. No se ha sentido bien últimamente. Esta débil, se marea, se cae. Le diagnostican leucemia. La metástasis llega al cerebro. Le quedan tres meses, tal vez seis. Y Vivian sigue rechazándolo.
Entonces comienza su viaje sin retorno. Obsesionado por develar verdades, por descubrir historias reales que duren mas que un día, recorre la ciudad, cámara en mano, filmando todo, recreándose en aquello que llama su atención, dejándose tentar por personajes y lugares que antes hubieran pasado desapercibidos. De esa forma conoce a Jean, una joven extraña que obviamente oculta una historia densa y real, que le ha dejado cicatrices en el rostro. No obstante, no puede olvidar a Vivian, pese a que ella continua obstinada en esperar que Chang, después de tantos años, le proponga matrimonio. Y Chang ¿Qué espera? ¿Por qué no se decide a formalizar la unión entre ellos? ¿Qué hay en el pasado de ambos? Muchas preguntas… y muy poco tiempo para responderlas.
La alternancia del punto de vista involucra al espectador. Al principio el espectador observa, espía, la vida de John. Pero a medida que avanza el relato se involucra en ella, particularmente a través de las imágenes que John ve a través de su vídeo cámara, que se alternan rápidamente con las primeras. Es como si el espectador pudiera entrar en su cuerpo, ver lo que él ve, sentir lo que él siente y luego, inmediatamente después, salir de él y ver, desde afuera, cómo reacciona, qué hace, hacia dónde va, en medio de ese remolino de gente y desorientación. Y en el final, paradoja tecnológica, el espectador ocupa ambos puntos de vista simultáneamente: observa a John desde afuera y ve desde John a través del visor de su vídeo cámara, en una suerte de picture in picture decisivo.
Es un excelente film pero no es apto para quienes solo quieren pasar un rato divertido.

Socorro Villa