KAMCHATKA

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Presiento como necesario mencionar un par de sensaciones humanas que Piñeyro resalta en su relato y que de ninguna manera pueden estar ausentes luego de la visión de su film y lo digo desde el afecto, la conciencia y desde la memoria de un simple ciudadano de la Argentina y despojándome de la mirada de crítico cinematográfico.
UN ABRAZO A LA VIDA

Presiento como necesario mencionar un par de sensaciones humanas que Piñeyro resalta en su relato y que de ninguna manera pueden estar ausentes luego de la visión de su film y lo digo desde el afecto, la conciencia y desde la memoria de un simple ciudadano de la Argentina y despojándome de la mirada de crítico cinematográfico.
Me refiero en primer lugar a la indiferencia de un pueblo que a mediados de la década del 70´; miró hacia otro lado cuando sus compatriotas estaban siendo exterminados por una estrategia empleada desde el poder de turno que entendía que para solucionar conflictos sociales y políticos era necesario priorizar los fines por sobre los medios; la vida no valía nada de uno y otro lado de las ideologías enfrentadas.
Y en segundo lugar a la soledad personal que experimentaron los románticos e idealistas .
La película de Piñeyro nos habla de la intimidad de una familia argentina que debe optar por conductas clandestinas y cuasi paranoicas para sobrevivir luego del golpe militar de 1976.
Imaginen lo que ello representó para ellos. Lo inmediato y desde el sentido común fue no poder continuar con los lazos afectivos y de amistad y evitarlos pues entrar en contacto con sus amigos representaba un riesgo de vida. Los pondrían frente a la mira y la obsesiva política de caza de aquellos que consideraban como un objetivo apetecible a los que aunque mínimamente estuvieran emparentados con los que se oponían al régimen dictatorial. Y sin distinguir el grado de pertenencia a su oposición los consideraban como enemigos posibles como para construir una operación ilegal y a partir de allí convertirlos en potenciales desaparecidos de la historia.
Les estoy relatando esa íntima y desgarradora sensación de desarraigo y éxodo interno que miles de nuestros compatriotas debieron experimentar por casi una década por el simple hecho de profesar una ideología contraria al régimen dictatorial.
La película de Piñeyro transita por estas sendas, desde esa profundidad afectiva nos hace recordar una negra década de violencia y es desde la mirada de un niño de diez años que de repente se ve sorprendido por la conducta desesperada de sus padres que urgidos por las circunstancias intentan dejarle a sus hijos un legado; es como una dolorosa despedida y la apertura de una ventana luminosa para los que más quieren.
Saben que les queda poco tiempo y lo aprovechan.
Les diría que la síntesis de la película seguramente la encontrarán en algo tan simple como en el abrazo de un padre con su hijo.

Armando D´Angelo
©Todos los derechos reservados. Prohibida su reproducción.

Estreno del 17 de octubre de 2002

Nota relacionada: Los chicos nos miran: acerca de Kamchatka e Ilusión de movimiento

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