Luca Vive

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Las cosas cambian
Las cosas pasan y nada fue hecho para durar(Luca Prodan, Fin de agosto, del disco Time fate love)
ya nadie va a escuchar tu remera.

Las cosas cambian
Las cosas pasan y nada fue hecho para durar(Luca Prodan, Fin de agosto, del disco Time fate love)

Un torrrrrrrrrrrrnado. Eso fue, con la erre así de marcada, Sumo para la escena del rock local, y Luca era el maestro hechicero que despertaba a ese torrrrrnado. Luca fue un representante cabal de los ochenta, esos ochenta que en nuestro país empezaron en el ochenta y tres y terminaron en el ochenta y ocho cuando la primavera Alfonsinista fue arrasada por otros tornados: el de la crisis económica y los planteos carapintadas con su secuela de puntos finales y obediencias debidas. Luca llego a nuestro país huyendo de la adicción a la heroína a comienzos de 1980 tras una internación para desintoxicarse y murió en 1988. Hoy Luca es una remera más.

Jorge Coscia, fascinado por la actuación desbordada de Daniel Ritto en la obra de teatro sobre Luca Prodan, convocó al actor y a Carlos Polimeni, el autor, para hacer una versión cinematográfica.
En Luca vive, Luca toma ginebra, grita, bromea, se tira por la baranda de la escalera mecánica del subte, charla con los borrachos de los bares de Hurlingham y de
San Telmo, se droga y coge con todas las groupies que deambulan alrededor de la banda y es en esta forma artificial y exterior de reflejar al personaje donde Luca vive, muere.
Esos enfoques raros y la cámara en permanente movimiento tratan de transmitir el vértigo de los últimos días de una estrella de rock y apenas si logran marear al espectador.
Los aciertos de la película se encuentran en la participación de algunos personajes representativos de la época como Tom Lupo y Omar Chaban, pero sobre todo en Daniel Ritto que es el responsable de que Luca viva ante los ojos de todos.
Ritto personifica a Luca Prodan de manera contundente, por momentos parece que Prodan hubiera vuelto del más allá para volver a sonar como un torrrrrnado.
Pero no alcanza. Y no alcanza porque la verdad es que la pretensión de contar las últimas horas de vida del líder de Sumo es una ambición menor y el resultado de esa ambición menor es una obra menor.
Al fin y al cabo, las cosas se dan como él hubiera querido: las estatuas y los homenajes del sistema al que pertenecía a su pesar habrían sido tomados con desdén por el pelado, que se reía de la frase el disco es cultura que aparecía en la parte de atrás de los vinilos.

Jorge Bernárdez
Gentileza de Cinenacional.com
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Estreno del: 10 de Octubre de 2002.