fuimos soldados

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Nos sitúa a mediados de la década del sesenta. Los Estados Unidos de Norteamérica toman una decisión geopolítica de importancia. Reemplazan militar y políticamente a la decadente presencia del imperio colonial francés en Vietnam..
Y una sangrienta batalla nos proponen para atestiguar el acontecimiento.

Fuimos soldados ( We were soldiers)
(USA – 2002)

Dirigida y escrita por: Randall Wallace
Protagonizada por: Mel Gibson, Madeleine Stowe, Sam Elliott, Greg Kinnear, Barry Pepper y otros.
Distribuida por: Nu Visión Argentina.
Duración: 138 minutos.

Categoría Leedor: S.L.N.D.L.G (Sobre la necedad de la guerra)

Nos sitúa a mediados de la década del sesenta. Los Estados Unidos de Norteamérica toman una decisión geopolítica de importancia. Reemplazan militar y políticamente a la decadente presencia del imperio colonial francés en Vietnam..
Y una sangrienta batalla nos proponen para atestiguar el acontecimiento. En realidad es un duelo personal y sangriento entre estrategas del arte de la guerra.
Las imágenes expuestas parecen no tener en cuenta los límites de la sensibilidad del espectador. Muestran de la manera más cruda que se puedan imaginar; los miedos personales instintivos y todo tipo de desgarramientos y mutilaciones corporales productos del horror que los hombres son capaces de producirse para dirimir conflictos.
Y para peor ella representa sólo un cruel e inicial experimento que se lleva consigo a cerca de dos mil vidas que los brillantes señores de la guerra de uno y otro bando consideran necesarios como para conocerse, tantear sus fuerzas y afinar su puntería.

Claro que al comandante norteamericano lo presentan como un noble y heroico guerrero, católico practicante que desea el infierno para sus enemigos y que anuncia y cumple ante sus tropas una promesa: ” . . . Seré el primero en avanzar y el último en retirarme del campo de batalla . . . ” y al comandante vietnamita como un reconcentrado estratega que no se mueve de su bunker
subterráneo y que como un lúcido e inescrupuloso jugador de ajedrez experimenta con sus hombres el poder real su enemigo. Pero también lo muestran como un hombre que ve más allá y seguro de sí mismo.
Su discurso final frente a una montaña de cadáveres prolijamente dispuestos por los norteamericanos es conmovedor y profético: ” . . .Qué pena; van a pensar que fue una victoria para ellos . . .”
Presentada como una especie de metáfora que actualiza la crónica de muertes o masacres anunciadas que podrían haber sido evitadas por el sentido común pero que se llegaron a concretar por el respeto a un espíritu exacerbado de patriotismo; así y sólo así es posible explicar que estas acciones transcurran y se repitan en la historia de la humanidad.
Si me detuviera aquí en el comentario ustedes podrían llevarse la imagen de que es un film irónico y antibélico y que utiliza las imágenes del horror y la violencia para presentarnos descarnadamente lo que se esconde detrás del discurso patriótico tan convincente para reclutar ciudadanos sean del país que sean para defender su bandera.

Pero lo cierto es que en el espíritu de sus imágenes se vuelven a actualizar las estrategias de seducción hacia los espectadores ensayadas en aquellos filmes que los británicos tan bien supieron producir en la década del 40 para presentar a sus fuerzas de ocupación colonial en la India como víctimas a salvar frente al ataque de una multitud de harapientos y sucios guerreros
que ocasionalmente los sorprendían y los ponían en desventaja o desde lo que la industria Hollywood supo también muy bien producir cuando encaró a su manera la historia oficial de la conquista territorial del oeste. Siempre los buenos de la película y haciendo abstracción de su proyecto político o ideológico terminan siendo los que en desventaja numérica se encuentran. Por más que sean unos reverendos cretinos naifes que defienden el proyecto de dominación de estados nacionales imperiales.
A pesar de todo debo reconocer el talento del director para situarnos en la década del 60´. Con un poder de síntesis asombroso y recurriendo simplemente al vestuario o peinados femeninos y a la puesta en escena de un par de autos clásicos de la época resolvió el tema de la ambientación.
Además es valioso que aborde las angustias que viven las familias y las esposas que esperan noticias sobre sus hijos u hombres. Y la brutalidad de una clase política que les comunicaba la muerte de sus seres queridos contratando a una compañía de taxis para entregar los telegramas.
En su vida cotidiana cada uno de los soldados puede ser tierno y afectivo con su familia y vaya desgarramiento que se produce cuando van al combate pero lamentablemente siguen aceptando la voz del amo.
Una seria advertencia para los espectadores extremadamente sensibles; a ellos les recomiendo se abstengan de verla. Hay secuencias sumamente impiadosas, sangrientas y crueles.

Armando D´Angelo
©Todos los derechos reservados.Prohibida su reproducción

Estreno del 3 de octubre de 2002