Bossa Nova

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Bossa Nova, el largometraje nº 14 de Bruno Barreto, está dedicado
a Antonio Carlos Jobim y François Truffaut. Transcurre en Rio de Janeiro, en la actualidad, y trata de corazones rotos y amores a primera vista.(…Dale Alegria a mi Corazón…)

El film comienza con Mary Ann conversando con una voz masculina que proviene del fondo del mar. Momentos después, mientras mira el mar, se cruza con Pedro Paulo, que camina desconsolado por la playa al amanecer. Ninguno de los dos repara en la solitaria presencia del otro. Al ritmo de las melodias de Tom Jobim, comienzan los enredos: Tania ha abandonado a Pedro Paulo por su instructor de Tai chi chuan y él está desconsolado. Pese a todo, debe pelear en los tribunales para salvar la sastreria de su padre, Juan, que casualmente está ubicada en el mismo edificio que el instituto de inglés donde enseña Mary Ann. Alli la ve por primera vez desde el ascensor, y decide tomar clases con ella. A esa sastrería irá Sharon (pasante en el estudio de Pedro Paulo) y conocerá a Roberto (medio hermano de aquel) que quedará prendado de ella. Mary Ann, por su parte tiene dos alumnos particulares: Acácio (la super estrella del futbol) y Nadine, una soñadora que mantiene un romance por internet con Gary, un artista que vive en el Soho. Acacio y Pedro Paulo se conocen en casa de Mary Ann y como el primero necesitaba consejos legales, acude a la oficina del segundo, donde conoce a Sharon. Y de pronto, aunque no lo crea, todo se complica.

Como buena película brasileña, es exuberante. Quien haya estado en Brasil sabe que allí, todo puede suceder y que la gente es tan colorida y vital como los paisajes. Y como era de esperarse, los equívocos culturales y lingüísticos están a la orden del dia. “¿Usted prefiere arriba o abajo?” pregunta Pedro Paulo a una desconcertada Mary Ann. Cuando ella exige explicaciones sobre semejante pregunta el aclara “¿prefiere que me pare para leer o puedo hacerlo sentado?” Ni que hablar de las clases de inglés de Acácio. A pocos dias de su pase al Manchester, necesita aprender “inglés de cancha”, asi que quienes hablan inglés, comprenderán un intercambio de puteadas de alto vuelo. Quienes no lo hablan, en realidad, también lo entenderán. No se muy bien por qué, pero parece haber expresiones que se entienden en todos los idiomas.

El film habla de los pormenores de la transculturalización de esta era global. Está hablado en tres idiomas: español, inglés y portugués. Juan (el sastre) habla con sus hijos (Pedro Paulo y Roberto) en español; todos hablan en portugués y en inglés, salvo Trevor que sólo habla inglés y se desespera por saber qué dice Nadine cuando le cuenta a Mary Ann, en portugués, que Gary (es decir, Trevor) es bárbaro en la cama. Brasileños, argentinos y yankees conviven en una voluptuosa Rio intercambiando idiomas y costumbres. Juntos pero no mezclados. “Ya estuve antes en latinoamerica, visite Colombia y Venezuela” comenta un sofocado Trevor a Pedro Paulo que lo recibe en el aeropuerto de Rio de Janeiro. “Brasil no es Colombia y Venezuela”- contesta Pedro Paulo- “Ellos hablan español, nosotros portugués, ellos tienen la salsa, nosotros la bossa nova…”.

Y aún no hablé de los paisajes, esas entrañables vistas de las playas de Rio, con el sol acariciando el agua como un amante delicado; con la silueta de los morros cual “mujer desnuda y en lo oscuro”. Si, los paisajes son eróticos. Tal vez por eso Acacio se asombra cuando le dicen que en Londres no hay departamentos con vista al mar. “Bueno, al lago, entonces o a la laguna…¿qué, tampoco tienen? Bueno, entonces al rio. ¿Cómo es posible que Londres no tenga vista al mar?” pregunta desconcertado.

En cuanto a la música, vaya tomando nota: Tom Jobim, Edith Piaf, melodias de tango, bueh, que más le puedo decir. Un placer.

La soledad, el desamor, la muerte, el amor, los sueños, la vida se dan cita en esta comedia romántica que le alegrará el corazón y lo sacará del cine cantando.

Socorro Villa