Lugares Comunes

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Cinco años pasaron desde el estreno de la película anterior de Adolfo Aristarain.la lección del maestro.

Cinco años pasaron desde el estreno de la película anterior de Adolfo Aristarain. Pasaron sólo cinco años, pero tantas películas. El panorama del cine argentino ha cambiado radicalmente y una nueva camada de cineastas tomó la escena por asalto. Y así las cosas, no es casual que Federico Luppi encarne a un profesor que se jubila por obligación.
Si bien Luppi tiene siete años más que Aristarain, queda claro que funciona en todas sus películas como su alter ego (exceptuando Últimos días de la víctima, casi podríamos decir que siempre hace el mismo personaje). Rebelde hasta las últimas consecuencias en Tiempo de revancha, ya más resignado pero no por eso menos protestón en las últimas, Luppi encarna al típico progre argentino. Claro que, dentro del panorama actual del cine autóctono, el “típico progre argentino” solo puede formar parte de una película que se llame Lugares comunes.
Aristarain es el director de cine más inteligente que hay en la Argentina, pero quizás ya no sea el mejor. Es imposible no pescar en Lugares comunes cierta rebeldía demodé. No porque se hayan muerto las ideologías, sino todo lo contrario: es una rebeldía demodé porque el neoliberalismo (palabra peligrosa que usamos aquí para expresar todo lo que Aristarain odia) está muriéndose. El mundo post 11 de septiembre y la Argentina post 19/20 de diciembre ya están preparados para escuchar discursos alejados del maniqueísmo de los de Fernando (Luppi). De hecho, Tulsaco ya no es más una entelequia de todo lo malo del capitalismo: ahora es una antipática inmobiliaria.
Lo cierto es que Lugares comunes forma parte del viejo cine argentino y Aristarain lo sabe. Por algo se llama de esa forma la película. Pero, a la vez, es la primera película estrenada comercialmente en mostrar imágenes del 19 y 20 de diciembre. Claro, son imágenes que Aristarain le hace ver a Fernando por televisión. Y resulta raro que Fernando, que añora viejas revoluciones, no mueva un pelo frente a lo que ve, que no haga al menos ningún comentario. Es como si Aristarain (tan inteligente y consciente de lo que pasa) quisiera demostrar que sabe que pasó el tiempo, pero que a él no le importa, que él quiere seguir haciendo películas viejas.

Y no censuramos acá su decisión, porque Lugares comunes es una película brillante cuando no se pone politiquera. Cuando el guión le da bola a esa maravillosa historia de amor entre Fernando y Lili (Mercedes Sampietro), Lugares comunes levanta vuelo y se ilumina.
Se podría decir también que la película está narrada de una forma brillante, que cada escena
está hábil y sutilmente trabajada, que es fordiana… pero sería desmerecer a Aristarain. Ya sabemos que él es un buen narrador, que tiene oficio, y eso no se olvida. Maradona podrá no correr como a los veinte años, pero si patea la pelota la pone donde quiere. Y del mismo modo que todo futbolero que se precie desearía ver jugar a Maradona por más gordo y viejo que esté, todo cinéfilo que se precie desea ver filmar a Aristarain muchas películas más.

Diego Papic
Gentileza Cinenacional.com
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Nota relacionada: Lugares Comunes II

Estreno del: 12 de Septiembre de 2002.