Amigas para siempre

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Amigas para siempre, marca el ingreso al mundo cinematográfico de la súper, mega, inmensa popstar Brytney Spears; lo que a esta altura no es novedad. Solo esto le faltaba para entrar al selecto grupo – últimamente no tanto – de estrellas musicales que han hecho armas frente a una cámara, para tratar de dar lo mejor de si a su público – prontito Eminem tendrá su oportunidad -. Chicas al borde de un ataque de nervios

Cuando el escritor se dispone a comenzar su obra, surge el primer temor al enfrentarse con el inmenso universo límpido de la hoja en blanco. Miles de motivos, nativos o inmigrantes, pueden afectar su conducta, pero seguramente la mayor parte del frío que corre por sus venas, no sea provocado por incertidumbre de saber si lo que emana de su intelecto será agradable para el lector. Contrariamente a lo que muchos piensan, la falta de un tema, justificación u objetivo en su escritura, puede desvelar prolongadas jornadas y ser responsable de innumerables dolores de cabeza.

Este no es el caso…

Amigas para siempre, marca el ingreso al mundo cinematográfico de la súper, mega, inmensa popstar Brytney Spears; lo que a esta altura no es novedad. Solo esto le faltaba para entrar al selecto grupo – últimamente no tanto – de estrellas musicales que han hecho armas frente a una cámara, para tratar de dar lo mejor de si a su público – prontito Eminem tendrá su oportunidad -. Lo que sinceramente esperamos, por el bien del cinéfilo, esté conforme con su performance y no lo haga nunca más. Sin ser un tema personal – como artista musical convence, es innegable – se piden disculpas infinitas para aquellos que sientan herida su susceptibilidad al leer estas líneas, y si tienen la valentía suficiente para seguir adelante, comprobarán que por lo menos este cronista tiene razones suficientes para apoyar su opinión o por lo menos así lo cree.

Al comienzo, la estructura narrativa propone una suerte de profecía que da un hálito de esperanza al espectador – aseguro que hubo la mejor buena voluntad -, pero las contingencias de la trama hacen que ese presagio se transforme en maldición. Cuando desde el principio uno se sienta sabiendo como va a terminar la película, lo que espera es que la trama posea elementos mínimos y suficientes que den sustento a 90 minutos de oscuridad y varios pesos; con una mano en el corazón, es sumamente complicado encontrar atributos que hagan de la producción un producto atrayente. Las situaciones derivan en una cronología inconsistente y de una manera que hace poco creíble la consecución. Un solo ejemplo:el auto sufre una avería; la reparación del vehículo ronda los U$S 350 y sus bolsillos están vacios; gracias a un concurso de karaoke – el público contribuye si los que cantan les gustan – no solo logran pagar el arreglo, sino que aparte les sobra para pagar todo el viaje durmiendo en hoteles de primera categoría. Por si fuera poco, la que comienza a cantar no es Brytney y solo lo hace como una consecuencia del infortunio de una compañera… andá…

Desde otro aspecto, la figura de la juvenil diva, se encuentra siempre enaltecida: por supuesto es la mejor alumna, la hija mas confiable y educada, la encargada del discurso de graduación, siempre viste de rosa, posee una narrativa destacada y descontado está, que jamás a defraudado a su padre, quien solo ve el mundo a través de sus ojos; además es virgen. Con esto, no se discute los atributos que poseen los buenos ejemplos, pero la verdad es que tanta dulzura empalaga y ridiculiza a juventud que cualquier ciudadano ve en el día a día. Por otro lado, la figura de Brytney, se contrapone tajantemente con la femme fatal propuesta en sus últimos videos. Olvidaba comentar: que la película llegue recién a esta altura del año es pura casualidad del destino – o no – ya que data del año pasado; de ser como en el país del norte, incluso tendría mayor justificación, sirviendo como lo que en marketing se llama anclaje de un producto. Por si no se entiende, el film es un grosero mecanismo de promoción discográfico.

La impronta que podría haber aportado su directora, se ve opacada por una historia vacua y que – como diría un conocido – gotea constantemente. Las obviedades no permiten tomar seriamente a la trama, ya que desde un principio se propone lo que en Norteamérica se llama un road tripping; una historia de ruta que enfrentará a tres juveniles señoritas con su destino: una quiere fama, otra quiere ver a su prometido y Brytney quiere ver a su madre, que como es de suponer, la abandonó junto a su padre cuando solo era una pequeña infante. En tal sentido, preferible fue la visión de un viejo Richard Dreyffus narrando la ya clásica historia Cuenta conmigo (Stand by me,1986. Rob Reiner, U.S.A).
Otra gota que derrama el baso constantemente, es la frialdad con la que cada uno de los interpretes desdeña al personaje que le ha tocado en suerte. Se hace complicado encontrar escenas que influyan en el espectador o trasmitan los mismos sentimientos que los personajes experimentan durante la proyección. Desde ya es incomprensible la participación de Dan Aykroyd – a quien encarecidamente le pedimos se ponga las pilas y resucite al policía de Dragnet – y Kim Cattrall, quienes han sabido participar de productos interesantes en el pasado y que seguramente les pesará, la mancha que se les agrega en su expediente.

A esta altura se plantea la contraposición: es conveniente escribir tanto sobre una cinta que, en esta humilde opinión, merece tan pocos elogios. Creo que si: no porque mucha opinión signifique una buena opinión. Es que para poder hablar, hace falta mas que palabras, hace falta justificación y parte de ellas han sido tratadas de expresar por el cronista.

Por demás está rabiar cuando las recaudaciones muestren que, sin embargo, el producto rindió sus frutos para la distribuidora, pero igualmente es imposible negar que las jovencitas embelesadas por su estrella favorita inundarán las salas y que padres, tíos, padrinos o abuelos – viejos lobos de mar – no tendrán más remedio que acompañarlas… ¿no?

Sebastián Montagna
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Estreno 22 de agosto de 2002