Caja Negra

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En su ópera prima, Luis Ortega nos habla de personajes anónimos absolutamente frágiles a punto de quebrarse frente a su propia historia pero que sobreviven gracias al amor y la consideración que se dispensan mutuamente.Las regiones descuidadas de las relaciones humanas

Por Armando D´Angelo

Dentro del panorama del nuevo cine argentino, esta ópera prima del joven director Luis Ortega contribuye con una mirada fresca, original, espontánea y afectiva a la descripción de aquellas regiones descuidadas de las relaciones humanas que nos hablan de personajes anónimos absolutamente frágiles a punto de quebrarse frente a su propia historia pero que sobreviven gracias al amor y la consideración que se dispensan mutuamente.

Lo llamativo es que más allá de sus circunstancias personales y del sitio que habitan lo que propone en su film Ortega ocurre desde la casi adolescencia aniñada de una generación presentada históricamente por los medios como superficial y escapista, pero personificada aquí por la ternura y humanidad de una mujer. El dulce y esperanzado futuro de un padre y una abuela es posible gracias al compromiso de una joven con la realidad.
La piedad, la atenta observación y la extrema consideración con ellos es lo que reflejan fundamentalmente las imágenes.

Más que las ideas que nos hablan sobre el saber para construir un discurso cinematográfico accesible a la comprensión de los espectadores, lo que predomina es la voz del corazón de su director, sus actores y equipo técnico; su extrema sensibilidad es lo que llega desde la pantalla.

Ascética en el empleo de la palabra como recurso expresivo y desbordante en la sutileza de gestos, movimientos y miradas; la forma de decir de cada uno de los personajes llega sin intermediarios hasta los sentimientos más íntimos de los espectadores.

Notas relacionadas:
Reportaje a Luis Ortega y Dolores Fonzi
Monobloc.

Publicada el 15-8-2002