Las Chicas Superpoderosas

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Ante la obligatoria salida que supone ir al cine en las vacaciones de invierno acompañando a los más chicos, desde hace doce años los adultos que contraen esta obligación -porque no hace falta ser padre para cargar con la responsabilidad de esta magna tarea- han logrado el comodín que sirve de apuesta segura corporizado en entradas para la infaltable película de Disney de la temporada.
Perdón para los cinéfilos a ultranza, pero me pongo de pie ante las Trillizas de Oro del Cartoon Network

Ante la obligatoria salida que supone ir al cine en las vacaciones de invierno acompañando a los más chicos, desde hace doce años los adultos que contraen esta obligación -porque no hace falta ser padre para cargar con la responsabilidad de esta magna tarea- han logrado el comodín que sirve de apuesta segura corporizado en entradas para la infaltable película de Disney de la temporada. Más allá de acaloradas polémicas sobre establecimiento de agenda, manipulación de sentimientos, apelaciones a golpes bajos y demás cosas que evidentemente son marca registrada de la distribuidora del ratón; generalmente estos films son -y quien escribe estas líneas apela a la cita más trillada de los críticos para ser luego levantadas en las publicidades de los diarios- para chicos de 0 a 99 años. Todos terminamos contentos. Los chicos primero. Y los grandes, algunas veces más, y otras menos. Ok. La última década demostró ser termómetro de un fenómeno que es la explosión en la taquilla con un aumento geométrico de los espectadores durante esos quince días que hacen insoportable el tránsito pausado que habitualmente posee un cine y sus cercanías. Por eso es que se decidió que las colas interminables no sean solo para Mickey y sus amigos. Alguien se avivó. Y ahora una torta tan grande se reparte mucho mejor. La competencia -o sea, los otros estudios- de a poco se fueron perfeccionando hasta animarse a pulsearle de igual a igual al imperio de don Walt. Actitud merecedora de un aplauso por su sinceridad. En cambio, muchos oportunistas aprovecharon para hacer varios billetes con productos populares televisivos cuyo desembarco en la pantalla grande poseían resultados cinematográficos nulos. Sin contar la tortura a la que era sometido el acompañante ignorante de lo que el niño iba a festejar.

Animés hipnóticos de millares de fieles bajitos eran adquiridos para exhibirse en la sala más cercana buscando repetir el boom que estos lograban en la pantalla más caliente de un canal, sea este de aire o cable. Así fue como Ovas de menos de una hora, totalmente descolgados de lo que se veía en la tele rotaban más de siete veces por día en una sala donde Dragon Ball o Los Caballeros del Zodíaco supieron ser tan famosos como el león Simba o el cangrejo Sebastián. Y hasta los films verdaderos basados en populares personajes televisivos como Rugrats dejaban una sensación de perderse algo de la fiesta a los que tenemos más de dos dedos de frente. Y ojo que Tommy Pickles y su pandilla estuvieron muy bien en sus dos transposiciones. El estreno de Las Chicas Superpoderosas -La Película, con lo que se supone son el ancho de espadas del Cartoon Network (la señal de cable más vista por los niños de este lado del hemisferio) evidentemente ha generado desconfianza en más de uno, motivando a salir con los tapones de punta ante la propuesta. Y ese es el primer error. Porque de entrada nomás ellos -que pusieron toda la carne en el asador- nos clavan la pelota en el ángulo y ya nada se puede hacer por revertir el resultado.

Se apaga la luz, y en la oscuridad de la sala cinematográfica, uno queda rendido ante un tal Dexter que posee un laboratorio y que podrá ser super inteligente para su escasa edad, pero mucho no puede hacer ante una enfermedad infecto contagiosa desconocida para él: la varicela. En solo cuatro minutos, la genial creación de Genndy Tartakovsky, divierte, da consejos de profilaxis pese a los insistentes intentos de rascarse por parte del niño, para desembocar en un desenlace de corte fantástico como absurdo que nos permite establecer el rapport con una propuesta que en verdad todavía no se ha dado a conocer. Picazón de Pollo, tal el nombre del corto de este simpático personaje bajito, pelirrojo y anteojudo de hermana insoportable e inventos desopilantes que se da el lujo de hasta hacer referencia a Hannibal Lecter, se puedo solo comparar con una victoria en un partido de truco durante el primer mano a mano del pica-pica con 33 bravas obligando a uno a volver a empezar. Un chico lo tiene cualquiera usted pensará con todo derecho. A ver si el bueno lo ganan ellas, reflexionará con justa razón. ¿Y puede creer que lo ganan nomás? Y que encima duerme afuera. Pero eso sí, esta vez el mayor no se pierde la fiesta que significa para su acompañante menor este film.

Especie de precuela a lo Star Wars -consultando expertos sobre el tema (el Sr. Juanjo Dimilta y la ahijada de la mujer de quien abajo firma) para utilizar con propiedad el término acuñado por la saga de George Lucas- este film muestra lo que nunca se pudo presenciar en ningún episodio: el nacimiento del power trío. Tras un accidente en el laboratorio del profesor Utonio -científico devenido en padre primerizo- en que se mezcla la misteriosa fórmula x con azúcar, flores y muchos colores, aparecen Burbuja, Bombón y Bellota, niñas de jardín de infantes poseedoras de diversos poderes que les acarrearán numerosos problemas antes de convertirse en las necesarias paladines de la justicia que andaba necesitando Saltadilla, ciudad de nuestras heroínas, a las que por si no le sobraran amenazas, se les debe de sumar la del Mojo Jojo, el travieso mono del profesor que también ha sido beneficiado por el contacto con la citada substancia química, villano
de turno que pretende apoderarse del mundo liberando a los restantes simios del zoológico a los que altera su mente convirtiéndolos en mutantes similares a su estado actual.

La creación de Craig McCracken logra resultados muy positivos en el trazado de sus personajes que, si bien estereotipados, consiguen una definición única en el cartoon. Al igual que en El Laboratorio de Dexter, los dibujos de McCracken comparten con el del realizador del hermano de Dee Dee -que en esta película oficia de director de arte- esa simpleza de trazos que oculta una complejidad muchas veces desapercibida. El uso de sombras está tan logrado como las apariciones nocturnas del encapotado de Ciudad Gótica en el Batman animado por Paul Dini, aunque lo escatológico y los sonidos figuren como firma de estos creativos que codo a codo han logrado un producto que calificarlo de decente seria menospreciarlo. Porque en los momentos justos estos chicos han coqueteado con la CGI logrando escenas en las que dibujos de dos dimensiones comparten planos con elementos generados por computadora que poseen volumen. Porque arrancan genuinas risas y emociones tanto a grandes como a chicos; obligando a los que no somos iniciados en la saga de estos personajes a informarnos más sobre ellos ahora que los hemos conocidos (si usted siente lo mismo, para ello dirigirse a la sección de televisión de nuestro portal). Porque aunque usted nunca lea en el diario, sobre el afiche de esta película, que Leo A. Oyola dijo que era para todas las edades; uno debe confesarse y pedir perdón a los cinéfilos a ultranza, pero hay que ponerse de pie ante las Trillizas de Oro del Cartoon Network.

Leo A. Oyola
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Estreno del: 25 de Julio de 2002

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