LA ERA DE HIELO

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La industria del CGI – en lenguaje mortal animación por computadora – hizo su aparición con los monumentales dinosaurios de Steven Spielberg y el T-1000 de James Cameron a principios de la década del ’90. Años mas tarde, nos deslumbró con juguetes, insectos parlantes y dinosaurios criados por primates, que hicieron la delicia de miles de infantes.
De cuando los hombres eran bestias y los animales humanos

La industria del CGI – en lenguaje mortal animación por computadora – hizo su aparición con los monumentales dinosaurios de Steven Spielberg y el T-1000 de James Cameron a principios de la década del ’90. Años mas tarde, nos deslumbró con juguetes, insectos parlantes y dinosaurios criados por primates, que hicieron la delicia de miles de infantes. Ya en el nuevo milenio, nos desayunamos a un ogro desfachatado, humanos luchando por sus almas y un mundo nuevo detrás de cada puerta de armario. Es por todo esto – mas cientos de millones de dólares -, que la meca informática logró su espacio y reconocimiento, llegando hasta una categoría dentro de los premios Oscar, abriendo un futuro inmenso.

Pero para el futuro todavía falta mucho y por eso, mejor contar cosas que ya ocurrieron o mejor dicho, pudieron haber pasado. Así es que no encontramos con La Era de Hielo o como la catalogó alguno de sus creadores “tres mamíferos prehistóricos y un bebe” – parafraseando aquella recordada producción con Tom Selleck, Tres hombres y un bebe -.

A decir verdad la historia puede sonar trillada y poco original: tres personajes bien estereotipados, con personalidades enfrentadas, sin disfrutar de su mutua compañía, en pos de una aventura no deseada, terminan siendo una “familia disfuncional” luego de finalizar la tarea auto encomendada. En resumen, lo mencionado sería un buen resumen para esta cinta, pero no sería del todo justa.

Para se ecuánime, hay que pensar al film como un producto destinado para a un publico en su mayoría “bajito”, aunque cualquier adulto – y me incluyo – puede disfrutarla sin ponerse colorado, como un infante más o por ponerlo en otras palabras, deberíamos decir que es una película para toda la familia. Conviene aclarar que el cinéfilo no va a encontrar una obra majestuosa como Shreck o Monster Inc., que disimulada entre creaciones infantiles, disparaba critica a diestra y siniestra. Esto es mas sencillo, tratando de exponer un mensaje de amistad y solidaridad entre animales de distinta raza, que por supuesto son más parecidos a lo actualmente conocemos como raza humana, y que deja una campana resonante en los oídos de los espectadores, que mañana serán adultos… algo para no dejar escapar.

Mas allá de la industria – de la cual no puede objetarse absolutamente nada – y exclusivamente para los mas grandes, la productora incluyó en esta producción las voces de algunos de los comediantes más reconocidos del momento y que por la actualidad circundante – en Sudamérica, obvio – no podremos disfrutar. Por esto, para escuchar el humor de Ray Romano, John Leguizamo y Jack Black, habrá que tener cable, o alquilar algún cassette en su video club amigo.

Aunque ya se ha mencionado que la temática no es de lo mas novedosa, el trabajo de guión deja algunos guiños muy interesantes – recordar la teoría de cadenas evolutivas y supervivencia del más apto de Charles Darwin – para aquellos despiertos, con parlamentos muy bien adaptados a una época que ninguno de los presentes conoció.

Finalmente, la opinión ha sido benévola aunque no podrá objetarse falta de mérito y aunque para algunos el estilo de creación pueda parecer fría, la historia vuelve a demostrarnos que la tecnología bien utilizada, puede rendir buenos frutos.

Sebastián Montagna
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Estreno del 11 de julio de 2002.