La suma de todos los miedos

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La suma de todos los miedos es la novela de Tom Clancy de la que todos los noticieros hablaron durante los atentados de las torres gemelas del ya histórico 11 de septiembre.
Somos Todos Paranoicos

La suma de todos los miedos es la novela de Tom Clancy de la que todos los noticieros hablaron durante los atentados de las torres gemelas del ya histórico 11 de septiembre. Resulta que la misma fue escrita por el rey Midas de la literatura (una especie de Stephen King del espionaje, ya que todo lo que escribe se vende como pan caliente y se transforma en película) en 1991, o sea una década antes de que alguien mencionara siquiera a Bin Laden. La nombrada tenía como mérito mayor plasmar en la ficción uno de los miedos más grandes del pueblo norteamericano: que uno de sus tantos enemigos se anime a realizar un atentado de magnitudes gigantescas dentro de su amado y seguro país. De esa especie de paranoia instalada habla la película dirigida por Phil Alden Robinson (El campo de los sueños y Héroes por azar) pero con los atentados ya concretados pasa de hacer futurología a pintar una temible actualidad y a remover heridas demasiado latentes, lo que la convierte de a ratos en una escalofriante recreación de los hechos.

La suma de todos los miedos por suerte no baja demasiada línea para justificar los patrioterismos norteamericanos. Al contrario, un par de escenas meten en dedo en la llaga: Una de ellas esta al inicio y no debe contarse para que no pierda el efecto, la otra es más directa cuando el presidente ruso le dice a su colega de los Estados Unidos algo como “ustedes que tiraron las bombas de Nagasaki e Hiroshima me vienen a hablar de responsabilidad en Chechenia”. En esta manía que tienen los norteamericanos (y que remarca su cine) de individualizar enemigos ya están un poco confundidos porque el último tiempo han sufrido atentados de sus propios compatriotas (como el episodio del Unabomber) y de fuerzas creadas por ellos mismos (Los talibanes). En La suma de todos los miedos el factor maldad es la derecha personificada en un empresario pro-nazi capaz de llevar a Rusia y Estados Unidos a una guerra nuclear con tal de que se cumplan sus deseos electorales. Como logrará su objetivo: con una de las tantas cabezas nucleares que andan perdidas por el mundo (en este caso en Israel) que caerá en las manos equivocadas (¿cuáles son las manos correctas para algo así?).

La suma de todos los miedos sirve además (y este es su lado más fructífero) para agregar un capítulo más a la existencia del agente de la CIA, Jack Ryan personaje fetiche de Clancy, que ya fue interpretado por Alec Baldwin en La caza al octubre rojo y por Harrison Ford en Juego de patriotas y Peligro Inminente. En este caso el papel cae en manos del más que correcto Ben Affleck que interpreta
a un novato Ryan. Lo más jugoso de la propuesta pasa por descubrir los inicios de Ryan en la Agencia, su asombro ante el descubrimiento de un mundo nuevo y la relación con algunos de los agentes que lo marcarán en su carrera: su mentor, William Cabot, director de la CIA (un excelente Morgan Freeman) y John Clark (Liev Schereiber) una especie de agente de acción que lo sumerge en las escenas de más adrenalina. También debe destacarse en el reparto la personificación del Presidente Fowler, de los Estados Unidos, por parte del veterano James Cromwell.

La suma de todos los miedos aporta una nueva y decente página al thriller político que mantiene holgadamente la tensión durante poco más de dos horas y que acertadamente (el gran miedo de la mayoría de la platea) da un respiro a tanto producto patriótico-propagandístico que venía incentivado por las recientes bélicas La caída del Halcón negro y Tras las líneas enemigas. Además, entretiene, si es que un verbo de ese tenor puede seguir usándose para películas de está temática.

Por Juan José Dimilta
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Estreno del: 20-06-02