Mataperros

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Diego Capusotto en la trama, particularmente nunca termine de entender muy bien cual es el papel que cumple, para muchos será motivo de desconcierto, para otros motivo de ir a ver la película cuanto antes.
Mataperros es una película buena, tanto desde lo absurdo como de lo hiperbólico.
No Todos Los Perros Van al Cielo

Llegó, al fin Mataperros, una ópera prima que ya se había proyectado durante marzo de 2001 en el Festival de Cine de Mar del Plata. Luego de invernar algo más de un año la distribuidora se decidió a ponerla en cartel, con las expectativas naturales que puede provocar el estreno de una película nacional hoy día.
Mataperros muestra diferentes vicios de nuestra sociedad, exagerados al extremo. Una mujer noveladependiente, un ladrón ultraliberal y un viejo que lleva a cabo sus fantasías a fuerza de látigo. El film de Arregui y Díaz plasma una increíble (poco creíble) historia de amor. Todo comienza cuando la protagonista decide huir del orfanato en que se encontraba, todo porque el televisor del lugar se ha descompuesto dejándola privada, con esto, de ver su telenovela favorita. Dicha telenovela, tan irreal como graciosa, constituye el mundo mágico e ideal de la protagonista. Curiosamente el programa estaba protagonizado por enanos… (sí, sí un romance entre enanos), pero eso no es todo, también contaba con la participación de la famosísima Berta Legrand.
Durante la fuga ella es atropellada. El conductor (galán y ladrón al mismo tiempo) la levanta para llevarla hasta algún hospital cercano, pero cuando advierte que salió ilesa del golpe la invita a tomar algo. Ignorando los peligros que la sociedad de hoy ofrece, más a una mujer joven, sin familia y sin lugar donde pasar la noche, queda atrapada bajo el encanto de las palabras: “Será esta noche una noche cualquiera, o será como una primavera” (estribillo de la canción Antojo, registrada en el año ‘ 92 por Los Visitantes en su primer trabajo musical Salud Universal); además, cree ciegamente en todas las promesas idílicas que un ladrón pueda proferir. Ella la ingenuidad, él la viveza criolla.
Así comienza la travesía llena de conflictos, contratiempos, delitos (ni siquiera los enanos se salvan de un asalto express) y desengaños amorosos. Esto último repercute muchísimo en la historia. Entre el alcohol y las drogas la cruda realidad va desangelizando paulatinamente a la protagonista. Sin duda, más allá de la trama amorosa, esto es una importante unidad de acción; la metamorfosis, los cambios en la forma de ser, de pensar y de actuar conforman la mayor crítica que se puede hacer a nuestra sociedad, por acostumbrarse a las cosas negativas que nos rodean y atacan. De esta manera se va preparando el escenario final para la gran decisión que ella debe tomar: seguir con este estilo de vida, o dar una vez más un giro de ciento ochenta grados sobre su persona. El fin transcurre en las afueras de la ciudad, con el sol fuerte y enorme. Tengo entendido, si mi memoria no es indigna conmigo, que los descenlaces no se relatan en este tipo de notas. Por consecuencia directa tampoco podré nombrar el título de la canción que da cierre a la película. Sólo diré a aquellos fanáticos de Los Visitantes que el tema es el track número cinco del citado Salud Universal. Además con respecto a la banda de sonido digo a los fieles oyentes de El Otro Yo que tendrán una muy grata sorpresa.
Un último dato, a modo de curiosidad, es la mística y fugaz aparición de Diego Capusotto en la trama, particularmente nunca termine de entender muy bien cual es el papel que cumple, para muchos será motivo de desconcierto, para otros motivo de ir a ver la película cuanto antes.
Mataperros es una película buena, tanto desde lo absurdo como de lo hiperbólico.

Juan A. Farías
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Estreno del: 06 de Junio de 2002