Vera Rosemberg

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Construida en el siglo XVIII como base militar en honor a Santa Teresa a 60 kilómetros Theresienstadt fue campo de concentración y estación de paso para los judíos occidentales en camino a Auschwitz. Vera Rosenberg dejó registro con su cámara.
Pequeña fortaleza de Terezin: fotos de una permanencia

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A mediados del siglo XVIII, fue construida una base militar en honor a Santa Teresa a 60 kilómetros de Praga. Doscientos años más tarde, entre 1941 y 1945, la Pequeña Fortaleza de Terezin, más conocida por su nombre Alemán, Theresienstadt, se convirtió en ghetto, campo de concentración y estación de paso para los judíos occidentales en camino a Auschwitz.

Allí, también se perpetuó uno de los engaños más perversos y mejor elaborados por los nazis: publicitada como un asentamiento judío modelo, Theresienstadt sirvió para fomentar la siniestra propaganda del Tercer Reich. Una recordada película de esos años reflejaba lo bien que se vivía en el interior de la fortaleza. Decenas de miles de personas, entre ellos algunos de los más prominentes artistas, escritores, juristas, diplomáticos, músicos y catedráticos checos, austríacos y alemanes, pasaron por Terezin; lo cierto es que sólo unos cientos de ellos sobrevivieron a la guerra.

Vera Rosemberg expone rastros de lo ocurrido en los campos de concentración y de las personas que allí estuvieron. A través de una mirada intimista, que no intenta hacer una búsqueda documental, sino recoger ciertos momentos, contrastes y detalles, las fotos de Vera Rosemberg logran captar una permanencia en el tiempo y en el imaginario, que la desierta “Pequeña Fortaleza de Terezin”, como otros espacios del nazismo, ha alcanzado.

Vera Rosenberg, currículum dialogado

…Estudié Letras, en la UBA, durante unos años y luego Filosofía. Además, hace cuatro años que toco el violoncello.
…Comencé a estudiar fotografía cuando tenía 16 años. Mi interés surgió a partir de ver mucho cine, me llamaba la atención la iluminación.
…Empecé en la escuela de Andy Goldstein, que fue el primero del que me hablaron. Allí hice laboratorio, toma, sistema zonal, y algunos otros talleres. Cuando terminé el secundario, seguí haciendo fotos, armé un laboratorio en mi casa y me la pasé probando y aprendiendo de una manera más autodidacta. …Durante esa época me interesé en el retrato, por encima de cualquier otro aspecto. Ahora me doy cuenta que buscaba en los rostros de las personas algo sobre la soledad…
…Estas fotos corresponden a un tiempo en el que mi relación con la fotografía fue muy intensa. Estaba todo el tiempo con la cámara, como si fuera una parte de mi cuerpo. En ese momento viajaba mucho y lo hacía sobre todo para sacar fotos, no podía imaginarme viajar si no era fotografiando. Me la pasaba buscando imágenes, y me costaba mucho encontrarlas en Buenos Aires…
…Ya no me intereso tanto por los rostros. Ahora me llaman ciertos lugares, que aún vacíos me hablan de las personas que los habitaron.

Publicada en Leedor el 21-5-2002

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