Silvio Caiozzi

0
10

Para su film Coronación, Silvio Caiozzi se decidió por adaptar cinematográficamente la obra homónima de José Donoso, un nombre reconocido internacionalmente como genuino y talentoso representante de la literatura latinoamericana. Lo entrevistó Armando D´AngeloEntrevista a Silvio Caiozzi a propósito de Coronación

Reportaje y fotos de Armando D´Angelo

AD: Silvio, no debe de haber sido sencillo tomar la decisión de elegir una obra literaria tan fuerte y reconocida por el público ¿Sentiste presión ante la responsabilidad de que tu discurso cinematográfico fuera lo más fiel posible a la obra de Donoso?

SC: Mira, antes de tener la suerte de haberlo conocido personalmente y trabajar con él en el guión de mi película anterior; yo leí a Donoso en mi juventud, pese a que no soy un gran lector leía mucho sus obras pues de alguna forma me llegaban . . . las veía hechas películas, esa es la verdad. Yo no sé por qué razón psicológica o todo lo que tu quieras, siempre el mundo de Donoso me resultó muy atrayente; lo entendía y me llegaba muy bien y lo sentía muy bien. Además piensa que tuve la oportunidad de trabajar primero con él en el guión de “La luna en el espejo”, después lamentablemente no pude volver a emprender otros proyectos con él pues enfermó gravemente hasta fallecer.
Una cosa y la otra me llevó a releer Coronación, un texto que figuraba en los programas de estudio de la escuela; a todos mis compañeros les parecía una “lata” pero a mi me alucinaba . . . Te decía . . . entonces la vuelvo a releer y sentí la necesidad de llevarla al cine ; es la primera vez que tomé la tarea de hacer un guión sólo.
Pero me sentí tan a fin con el mundo de Donoso . . . y haberlo conocido . . . y me atreví y me sentí muy bien, era como haber estado trabajando junto a él en realidad.
No sentí por un lado presión como dices tú de que yo tenía que respetar la obra al pie de la letra, sencillamente la respeté porque sentí que eso era, pero por supuesto hice algunas modificaciones; en el film hay un personaje que en la obra es casi inexistente (el amigo médico de Andrés), sencillamente porque ese es el nuevo rico de hoy que en la obra de Donoso escrita en 1958 (y que no existe) y por el mismo motivo modifiqué también un poco las formas psicológicas del protagonista para hacerlas más en presente pero al fin puedo decirte que respeté el resto pues siempre pensé en Coronación como una gran novela que perfectamente podía ser llevada al cine.

AD: Yo no soy un gran lector de la obra de Donoso; ¿ te parece que podría decir que su obra literaria se caracteriza por la construcción de un mundo muy particular rico en atmósferas y en personajes descriptos obsesivamente hasta en su más profunda intimidad y que si aún en la tapa del libro no figurara el autor de todas maneras podría ser reconocible?

SC: Seguro, por eso se habla del mundo Donosiano.

AD: ¿Cómo lo definirías a ese mundo?

SC: Yo diría que es un mundo de decadencia de una burguesía o de fines de sociedades que están en pleno deterioro . . . y se termina eso y comienza algo nuevo y no se sabe muy bien hacia dónde se va . . . es un mundo de decadencia y de finales y el poder siempre está por detrás . . . esos temas a mí siempre me atrayeron muchísimo.
Además de que es una obra, que penetra mucho en los personaje; todos ellos son gigantescos y son modificados por lo que va sucediendo, por la experiencia de lo que les va sucediendo . . . las historias no importan, lo que importa es lo que les va sucediendo adentro . Y luego un mundo en el cual la descripción de las casas, el lugar donde estos personajes están . . . casas que están en pleno deterioro y que alguna vez 30 años atrás fueron maravillosas y ahora se encuentran absolutamente abandonadas, así por ejemplo sucede en Coronación: donde alguna vez hubo un bello, romántico y aristocrático jardín ahora se presenta como un suelo polvoriento poblado de gallinas.

AD: Precisamente sobre esas imágenes te voy a pedir que aclares algunas zonas grises en cuanto al comportamiento de uno de los personajes y me refiero a Andrés, el nieto cincuentón y amoroso que se preocupa por que su abuela sea atendida las 24 horas; él tiene un buen pasar económico y en nada afectaría su patrimonio también contratar a un jardinero que mantega en condiciones ese jardín placentero que hoy sólo sobrevive y conocemos gracias a la memoria de esa anciana que todos toman por loca y delirante pero que posee sus sentidos tan alerta como para presentir y hacer públicos los secretos deseos y el real estado psicológico, emocional y existencial de su nieto. Pero además sueña y es feliz con los recuerdos de esa, esa casa que parece ser el lugar donde nació, vivió y desea morir.
¿Por qué te parece que ese jardín dejó de ser un “paraíso” y se convirtió en un terreno árido poblado de gallinas? ¿ y más si los medios económicos estaban a disposición para continuar la imagen soñada que no pudo sobrevivir en la realidad?
SC: Bueno, claramente ese paraíso a que te refieres tú entre comillas era

mantenido por esa anciana y representa el final de una era de poder . . . Era ella la que debería sostener eso y su nieto del que todos esperaban naturalmente que mantuviera esos sueños pertenece a una generación castrada y que no es capaz de liberarse, amar o sentir o intentar un sentido de la vida que vaya más allá de la virtualidad que los libros le ofrecen para acercarse al mundo y sólo lo conoce a partir del resguardo de las palabras que otros escribieron; de la literatura , de la poesía.

AD: Vaya; a su manera intentó recrear sus espacios de libertad; en privado y sin cuestionarle a nadie sus frustraciones.

SC: Sí, me estoy refiriendo a un personaje y en él representada una cultura europea y de ella me alejé un poco y la acentué sobre todo en los rastros castradores que aún perduran en la contemporaneidad social y política de latinoamericana, me refiero a esa oscura imagen de la inquisición española . . .
El gran drama de la película surge cuando ante Andrés ese personaje aristocrático venido a menos; se le presenta esa figura femenina, esa niñita absolutamente espontánea y estimulante sexualmente y que proviene del campo. Es lo extremo opuesto de la intelectualidad. Y él no puede sentir ese despertar de poder más allá de su edad y del sexo . . . está casi al final de su vida y experimenta lo viril.
Y este es el despertar viril y la decadencia de una casta, no . . .?

AD: Un aspecto fantástico de tu film es la forma que elegiste para presentar la casa de la abuela, el lugar donde ocurren la mayoría de los acontecimientos; casi como un sitio perdido en el universo y en el tiempo, fuera de la tierra.
Es muy impactante cuando Andrés atraviesa el portón y se sube a su auto europeo, un Volvo para tomar contacto nuevamente con el mundo contemporáneo y el vértigo de la ciudad. Es como si pusiera un pie a tierra, un pie en un mundo de soledad interior.

SC: Sí, pero cuidado ¡eh ! . . . Andrés se mete en su Volvo, un modelo un poco anticuado ya pero un auto que fue muy caro en un momento ; pero cierra los vidrios y va escuchando música clásica aislándose de un mundo que lo agrede a bocinazos y con ese tráfico moderno saturado de ruidos y el se encierra en el interior de su propio auto. Y cuando llega a su departamento antiguo, decorado muy clásicamente y lleno de colecciones . . . el es coleccionista ; de nuevo encerrado y sin ventanas, cierra puertas . . . es decir a pesar de que sale sigue encerrado en su propio mundo ¿no?.

AD: Sí es eso, yo aquí marqué cuando vi el film que sentí una atmósfera de mucha depresión, de asfixia . . . un espacio casi imposible de atravesar y romper.

SC: Es que ese es el drama de Andrés. Pero entrar en contacto con esa adolescente hace que él empiece a tomar distintos pasos y su amigo ese nuevo rico . . . el doctor que es el extremo opuesto, ese personaje que basa toda su existencia en poseer cosas, cosas modernas pero igualmente sólo . . . tan sólo como Andrés.

AD: Su hijo adolescente lo observa en sus delirios de consumo y queda absorto, no lo puede creer.

SC: Sí . . . entonces ya cuando progresa en el personaje de Andrés la decadencia interna y la desesperación por esa empleada aún niña, se produce entonces finalmente la verdadera escapatoria . . . es cuando acepta la invitación de su amigo para conocer su mansión ultramoderna y ultrasofisticada y es allí cuando da el primer paso para salir de su encierro personal y su obsesivo respeto por la formalidad . . . es así como se emborracha por primera vez y hace público su inconfesable deseo y pasión.
Es muy bonita toda esa escena con su amigo, si bien como te dije antes el personaje del nuevo rico no existe en la novela lo que sí está totalmente insinuado y desarrollado es ese tránsito de Andrés desde el encierro, la asfixia y la decadencia absoluta hacia “la locura” que podríamos considerar como una toma de conciencia de poder liberarse y meterse por primera vez en el mundo real para empezar a tomar las cosas tal cual son.
Está rompiendo con todo, el quiere autodestruirse y empezar algo nuevo en su vida.

AÚN SEGUIMOS EXPERIMENTANDO LOS EFECTOS DE LA CONQUISTA . . .

AD: En el film quedan bien diferenciadas dos clases sociales una aristocracia en decadencia y la que las sirven y por cierto que son humillados y denigrados hasta el punto de mencionarse en una de las escenas que tienen las manos sucias cuando en realidad se trataba del color oscuro de la piel .

SC: Sí por supuesto, está todo el racismo metido allí. . . que viene de esa España que decía que los indios son sucios, que son ladrones, etc., etc. . . la paranoia metida allí también, que todo el mundo me quiere robar . . . Están todos esos elementos que son parte en el fondo de nuestro pasado cultural; es esa mezcla tremenda y explosiva entre un pueblo nativo o autóctono con toda su mentalidad muy distinta por cierto de la que viene de España, que llega acá y provoca lo que hoy día vivimos . . . para bien o para mal, pero que es explosivo sin ninguna duda; es extremo, totalmente extremo. Y eso es lo que relata la novela y muestra la película.

AD: Y aún siguen los efectos de la conquista en nuestro continente, cambiaron los nombres pero la sangría de nuestros recursos permanece constante a través de los siglos. Queda muy poco acá de las utilidades producidas y la mayoría de ellas es invertida en los países centrales.

SC: Sí, pero lo peor es que no logramos asentar una aceptación de ser latinoamericanos; sigue existiendo esa actitud de transculturización: queremos ser como los norteamericanos, rubios de ojos azules . . . y este aspecto también está presente en el film, especialmente en una escena brutal en la que Doña Elisa se refiere a su personal de servicio como indios sucios, ladrones y cochinos y que en el fondo encubre esa vieja estrategia de la conquista: producir en el ánimo del conquistado un claro sentimiento de inferioridad.
Y ese conflicto de inferioridad lo seguimos teniendo pues los cambios en los programas culturales tardan años en producirse.
Lo que seguimos sintiendo en Chile es que somos una especie de parias; eso está metido muy profundamente en el inconsciente . . . ¡nos metieron eso! . . . pero por suerte creo que ese sentimiento se va debilitando de a poco y va surgiendo un pensamiento latinoamericanista con todas las mezclas que tu quieras que empieza a tener su propia vida y que empieza a sentir esa sensación de ser distinto al resto y no una mala copia de otro.

SOBRE LOS PRIMEROS PASOS DE CAIOZZI EN LA CINEMATOGRAFÍA Y SU RELACIÓN CON EL TIEMPO POLÍTICO DE ESE TIEMPO O DEL TRÁNSITO DEL ÍMPETU JUVENIL HACIA LA CONCIENCIA POLÍTICA

AD: En 1967 te graduaste como Bachiller en Artes de la Comunicación con especialización en Cine y Televisión en el Columbia College de Chicago, U.S.A y la pregunta que sigue tiene que ver con lo que me estabas contando sobre ese sentimiento de inferioridad frente a las culturas colonizadoras de los países del hemisferio norte.
A fines de la década del 60 el mundo estaba convulsionado; fue la época en la que estuvo en pleno apogeo un fuerte movimiento social progresista y revolucionario, en América especialmente pero en Europa también; recordemos por cierto “El mayo francés”.
Y en esa época estuviste primero tímidamente en Argentina y luego casi inmediatamente en Chile, en el tiempo y espacio ensoñador del gobierno socialista de Salvador Allende. Y frente a esas circunstancias fuiste un testigo presencial que tuvo la oportunidad de documentar en fílmico circunstancias dramáticas.

SC: . . . Me tocaron presenciar unos eventos históricos impresionantes; me tocaron filmar situaciones en las calles en las que el silbido de las piedras y las balas pasaban muy cerca de mis orejas mientras tenía la cámara en mis manos. . . y sobre ese tiempo tendría mil horas para contar.

AD: Y sobre una situación semejante en cuanto a tu vocación, te quería preguntar pero ya pasada la frontera del año 2000 y visto en perspectiva . . . Ahora estamos más allá de treinta años en el futuro de tus primeros pasos profesionales. Comparto contigo la postura ética de otro cineasta que posee una mirada semejante a la tuya en cuanto al análisis de la relación de poder establecida entre el Norte y el Sur. En el ámbito del IV Festival de Cine Independiente de Buenos Aires; Vincenzo Marra el director triunfador con su película: “Tornando a casa”, me confesaba luego de preguntarle si no le interesaba quedarse en la Argentina para registrar los acontecimientos de cambio histórico que están por suceder: “. . . Jamás filmaría la desgracia ajena, me resulta imposible estar frente a una cámara que registre la ejecución de un ciudadano . . .”.
. . . Y no valieron de nada mis argumentos en cuanto a la posibilidad de incorporar a través de la ficción o la más cruda realidad una mirada crítica de los acontecimientos o también que podía constituir un testimonio muy valioso contra la impunidad que goza la represión o un testimonio valioso para la propia memoria de un pueblo Creo que lo que cuestiona Marra es el versus que se establece entre el deseo de atesorar la imagen y la instintiva reacción para impedir que esa nefasta historia tenga lugar.
¿Qué opinas sobre esto Silvio?

SC: Mira, yo creo que es importante dejar un testimonio de las cosas. Si bien yo nunca he sido un reportero de los acontecimientos históricos, cuando te relaté mis comienzos como cameraman de un proyecto de la televisión chilena en el que me vi involucrado personalmente y por casualidad en situaciones verdaderamente riesgosas siempre estuvo en mi mente una mentalidad de cineasta más que reporteril, alucinaba con la posibilidad de hacer cine.
Ahora si yo miro para atrás y recuerdo en los lugares en los que me metí con la cámara te confieso que lo pensaría dos veces antes de volverlo a hacer; porque por Dios . . . cuando uno es joven se mete en cualquier cosa . . . ahora bien hace unos años atrás se produjo una situación que yo no la había planificado; una amiga de nuestra familia llevaba ya más de veinticinco años con el drama de la angustia de la ausencia de su marido, él era un detenido desaparecido de la dictadura . . . cuando el Instituto Médico Legal certificó que los restos encontrados eran de su marido; por ley debía certificar las causas de su muerte.
Debía explicarle a la viuda por qué muere. Entonces ella me pidió a mí que grabara ese momento y me pareció tan importante, tan poderoso ese momento que lo hice . . . de hecho yo no pensaba que se iba a transformar en un documental, pensaba que sólo era un testimonio pero adquirió sin proponérmelo otra dimensión y se transformó en una obra brutal y premiada internacionalmente: ” Fernando ha vuelto” . . . Esa experiencia ha sido verdaderamente tremenda para mí.
Ahí tienes por ejemplo que yo me he encontrado con una situación que he considerado indispensable transformarlo en un documento para la historia y que pasara lo que pasara había que hacerlo. Y ahora me pasó conscientemente ya no por el ímpetu juvenil, ahora me pasó porque quería dejar un testimonio para la historia . . . Es curioso lo que pasa, con todos los peligros que esto puede significar.

AD: Y volviendo años atrás, a esa década del 70´en Chile; tan feliz por momentos y tan trágica en su resolución, cruzaste el océano y fuiste el camarógrafo de ese proyecto antológico de Costa Gavras: “Estado de Sitio”.

SC: En realidad “Estado de Sitio” se filmó en Santiago de Chile y reflejaba lo que contemporáneamente estaba ocurriendo en Uruguay. . . era la época de los Tupamaros . . .
AD: Ah!!! Claro; todavía se vivía en el gobierno democrático de Salvador Allende . . .

SC: Exacto. Me tocó hacer una segunda unidad de cámara . . . era una superproducción . . . entonces yo tuve la oportunidad de ser una segunda cámara bastante independiente y autónoma . . . tuve una libertad absoluta, con todo el celuloide del mundo que yo quisiera, cosa que para nosotros era inaudita y filmar las puestas en escena que eran gigantescas; con miles de extras . . .

AD: En esos movimientos de cámaras, en esas puestas en escenas reproducías lo que era la mirada de un reportero en medio de la represión

SC: Exactamente; un poco eso . . .

AD: Son sensaciones que habías experimentado ya no en la ficción sino en la realidad . . .

SC: Si bien no había tanto peligro, la situación política era tan tensa en nuestro país entre los que estaban a favor de Salvador y los que se oponían a él; que llegó un momento en el que no se pudo seguir filmando en Santiago.
Las agresiones eran constantes y lo curioso era que se producían por ambos bandos . . . yo recuerdo que el partido comunista, no sé por qué razón se oponía también a esta película. Todo esto era muy loco; filmábamos en la calle y de repente los autos que pasaban se detenían y alguien se asomaba, nos insultaba y nos acusaba de comunistas desgraciados . . . acto seguido pasaba un auto en sentido contrario y su conductor nos acusaba de fachistas . . . era una locura, no se podía filmar en ninguna parte . . . terminamos filmando en Viña del Mar y allí ya fue más tranquila la cosa. Hubo que trasladar el rodaje desde Santiago.

AD: Bueno y ahora con más años encima y una vida más tranquila pero no por tranquila deja de ser esclarecedora para tu conciencia y la de los espectadores que ven tu obra; al menos en Coronación veo que seguís aclarando lo que fue y es la realidad histórica de tu país y buena parte de Latinoamérica. ¿Eso es un poco Coronación o el sentido de haberla filmado? ¿Contribuir a la construcción de la memoria de lo que es la historia de las clases sociales en Chile?

SC: Entendernos más . . . entenderme más . . . porque la verdad es que tu lo planteas como que uno trabajara o eligiera los temas para dar un contenido y a mí me pasa algo bien diferente.
A mí me alucina algo y esa identificación con el tema es lo que estoy sintiendo muy adentro y esto es muy interesante, pues si yo tengo que partir al revés desde un punto cualquiera para dar tal mensaje lo más probable es que haga un panfleto.
Entonces te mentiría si digo: Elegí “Coronación” para poder trasmitir . . . ¡no! . . .En realidad elegí Coronación porque me alucinaron los personajes, porque empecé a identificarme dentro de esa obra y porque indirectamente en el fondo resulta una radiografía de nuestra sociedad, de nuestros problemas, de dónde venimos, hacia dónde vamos . . . el proceso es inverso.

Publicado en leedor el 17-5-2002

Compartir
Artículo anteriorCoronación
Artículo siguienteAnzo