Coronación

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Coronación viene a ser la culminación de una relación más que fructífera entre el escritor José Donoso y el director Silvio Caiozzi. Hubo un tiempo en que fue hermoso

Por Juan José Dimilta

El fallecido escritor José Donoso y el director chileno Silvio Caiozzi ya habían trabajado juntos antes de Coronación, Caiozzi había adaptado a video Historia de un roble solo y escribieron en sociedad el guión de La luna en el espejo. Coronación viene a ser la culminación de una relación más que fructífera en donde se mantiene el espíritu del libro y se le suma un tinte propio del director de la multipremiada Julio comienza en julio (1979) para dar como resultado quizá la mejor adaptación de una novela clásica latinoamericana desde por lo menos El coronel no tiene quien le escriba de Arturo Ripstein sobre la novela de Gabriel García Márquez.

Coronación es una historia de pasiones sórdidas, es un reflejo de la lucha de clases y es la cuenta regresiva de una familia burguesa cayendo al abismo. Casi siempre en una asfixiante y lóbrega oscuridad propia de una mansión de piedra rodeada de amenazadores árboles se desarrollan los hechos. Allí es donde se va condensando el drama que desencadenará unas cuantas confesiones. Doña Elisa de Ábalos (María Cánepa) la dueña de casa, parece ser la portadora de muchos secretos, pero postrada en su cama, silenciada por los medicamentos y una senilidad avanzada solo reacciona de a ratos pero los destellos son suficientes para que tiemble su nieto y futuro heredero Andrés Ábalos (Julio Jung), un burgués solterón, ensimismado en la lectura y sumido en una especie luto por una vida no vivida. Así podría seguir hasta el resto de sus días pero la aparición de una joven campesina de 17 años llamada Estela (Adela Secall) encargada de cuidar a su abuela, despierta en el heredero una pasión nunca antes vivenciada. Si se tiene en cuenta que la muchacha tiene fuera de la casa un novio con relaciones más que peligrosas que se relamen ante las riquezas ocultas de la mansión Ábalos tenemos todos los elementos para un drama que casi se convierte en policial. Aquí es también donde la película de Caiozzi muestra con perfección como la tristeza adquiere distintas formas en la pobreza o en la riqueza pero siempre está presente (para este último tipo prestar atención a la escena en la opulenta y moderna casa del cirujano Carlos Gross).

Coronación dura más de 140 minutos y lo elogioso del caso es que en cada uno de ellos la actuación y los climas están cuidados hasta el detalle como en una clase magistral. A estos logros lo acompaña una preciosa música ejecutada por Luis Aduis para terminar de cerrar una perfecta combinación de literatura y cine. Aquí es dónde uno se pregunta a sabiendas que la película chilena
fue elegida para representar a su país en los Oscar (y sin quitar méritos al excelente trabajo de Juan Campanella por El hijo de la novia) cuál es el criterio de la Academia para elegir las películas extranjeras.

Publicado en Leedor el 17-5-2002