Aranmanoth

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Aranmanoth, hijo de un conde y un hada de agua, lucha por encontrar su sitio dentro de un mundo que no le pertenece y acaba viviendo una vida en la que el lector se da cuenta de que sólo se puede aspirar a la felicidad fugaz; aunque, eso sí, en el fabuloso mundo de los bosques y las hadas.
Aranmanoth de Ana María Matute

por Carmen Domingo

Ana María Matute, Premio Nadal en dos ocasiones, 1958 y 1948, tras el éxito de Olvidado rey Gudú, vuelve a introducirnos en el Edad Media con Aranmanoth. Aranmanoth, hijo de un conde y un hada de agua, lucha por encontrar su sitio dentro de un mundo que no le pertenece y acaba viviendo una vida en la que el lector se da cuenta de que sólo se puede aspirar a la felicidad fugaz; aunque, eso sí, en el fabuloso mundo de los bosques y las hadas.
Orso, único hijo del señor de Lines, vive un romance con Windumanoth, pero el señor no ve con buenos ojos esta relación y obliga a los amantes a casarse. Orso, armado caballero, tiene que partir a la guerra dejando a su esposa, de tan solo nueve años, al cuidado de su hijo Aranmanoth, fruto de una unión anterior de Orso y un hada del agua. El niño tiene una doble naturaleza, mágica y humana a la vez. Poco a poco nacerá la amistad entre los dos niños, a fuerza de juegos y conversaciones y entre la joven madrastra y el muchacho surgirá el amor. Decidirá, entonces, huir al sur en busca de la felicidad. Sin embargo, pronto la mala suerte cae sobre ellos y sobre ese amor imposible y el destino jugará sabiamente sus bazas hasta el desastroso final del que nos va previniendo continuamente el narrador: «Protegeos de vuestros deseos», «El sur no existe», «Deja de buscar imposibles». Cuando el padre vuelve de la guerra se encuentra sin familia, ambos han muerto. Orso decide levantar una ermita en honor a ambos donde se encerrará para siempre acompañado de los recuerdos.
La trama de Aranmanoth (que significa mes de las espigas en el calendario de Carlomagno) está construida como un cuento para adultos y la historia se mueve a partir de la idea de la búsqueda del amor eterno. Una novela por donde entre las estelas de hadas, dioses y gnomos se cuela mucha, mucha magia.
La cuidada prosa de Ana María Matute logra hacernos recordar que nos encontramos ante una de las grandes escritoras españolas, con más de cincuenta años de literatura a sus espaldas.