Puras mentiras

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En la vida, toda búsqueda de alivio tiene un precio…Puras Mentiras, Novela de Juan Forn
Soledad y dolor en un pueblo imaginario de la costa.

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Por Pedro Grosso

En la vida, toda búsqueda de alivio tiene un precio. Escapar del propio pasado, que se obstina en acorralar, y salir ileso no siempre es sencillo. Zabala llega a Pampa del Mar, un pueblo perdido de la costa, como pudo haber llegado a cualquier parte. Desorientado y sin una aparente salida empieza una morosa permanencia en ese lugar. De su vinculación fortuita con otras personas va surgiendo el nuevo rumbo de sus pasos. Ya no elige conscientemente sino que es arrastrado por los otros. Ciertos objetivos que tenía ya no importan y el personaje se sumerge en un abandonismo límite. A su vez la playa, el mar y el paisaje solitario actúan hipnóticamente sobre él. Una casilla prestada y setecientos pesos (fruto del auto que le venden) es lo único que le queda a partir del momento en que recala en el pueblo; también la ayuda y compañía de dos personas muy particulares que tienen un papel fundamental a lo largo de la novela y tratan de rescatarlo de la soledad en que se ve atrapado: Nieves, una chica de trece años con un pasado confuso que se mueve por el pueblo con una autosuficiencia que causa recelo entre los habitantes del lugar y Alcidez, ex luchador de catch, dueño de un hotel y especie de padre protector de la adolescente. Entre Zabala y estos dos personajes se van desatando la cantidad de historias. La versión de los pasos de Zabala durante su estadía en el pueblo es contada por Nieves y aunque él tiene su propia historia, ésta no coincide exactamente con la que cuenta ella. En realidad, en Pampa del Mar, cada persona tiene su propio modo de ver a los demás y por eso nada parece ser cierto o del todo confiable; siempre se instala la duda y la desconfianza hacia los otros.

Hay una constante en la línea argumental que es la presencia de seres que huyen de su pasado: algunos buscan variar el camino, otros, como Zabala, parecen no esperar ya demasiado; sólo dejarse llevar por las circunstancias nuevas con que se cruza. El pueblo, al que llega temporalmente, de a poco se va convirtiendo en un lugar difícil de abandonar y las vivencias a las que se ve enfrentado lo hacen reflexionar sobre su doloroso pasado reciente, a pesar de que se resista todo el tiempo a escarbar en las celdillas de la memoria. El protagonista atraviesa un estado de soledad olímpica y su desgracia parece por momentos incurable. Esta tristeza que se le adivina a Zabala hace que Nieves le insista constantemente sobre lo que le ha ocurrido, pero no es nada fácil liberar toda esa angustia y por eso rehuye de la adolescente hasta que no le queda otra alternativa que enfrentarse con su historia e indagar en lo más profundo de sus recuerdos, aunque esto implique sufrimiento. Por cómo avanza la novela pareciera que la adolescente y el protagonista terminarán involucrándose en una historia sentimental pero el autor le escapa a este trillado argumento y las páginas se diversifican por otros senderos, donde aparecen personajes con historias muy particulares y no menos penosos que el de Zabala.

La novela está dividida en siete capítulos. Los primeros tres narran los hechos anteriores de la llegada al pueblo, el cuarto, el más largo de todos y donde se condensa la historia principal, su relación con la gente que habita el lugar y el viaje con nieves en busca de la madre que esta dice haber perdido. Zabala acompaña a Nieves porque quiere conocer a la madre. ¨Yo quería mirar a los ojos a esa mujer y aprender cómo se dejaba atrás lo que ella había dejado atrás. Quería saber qué clase de alivio se podía lograr y que precio se pagaba por eso¨dice en un momento dejando ver el paralelismo con su historia. Los últimos capítulos detallan este viaje y nos exhiben la desolación del protagonista. La prosa es directa y despojada, de lectura rápida y amena. Hay un tono existencial, una especie de nostalgia doliente que recorre el libro, sobre todo en el recuerdo del último capítulo, cuando se relata la historia con su mujer. Este segmento es el mejor logrado del libro, sobre todo la manera de narrar las reminiscencias. Zabala se descarga narrando toda su relación con la mujer que marcó los últimos quince años de su vida con un sentimiento que surge con veracidad desde el fondo de su alma, contando las intimidades y el dolor que significó la relación con ella.

Publicada el 2-5-2002