Todos somos Uno

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Cuando las luces se apagan y se calman las voces, en esa milésima de segundo antes de que estallen definitivamente, la luz focaliza el humo que sale del escenario, y una voz empieza: “Uno es todo y todos somos uno” y repite “Uno es todo y todos somos uno”. El estadio se suma. Los Piojos: Cuando uno somos todos

Por Alejandra Portela

Recital en La Plata
20 de abril 2002

Da comienzo la liturgia: en ella queda claro que somos todos uno. A esa comunidad ritualizada convocan Los Piojos, tal vez la banda argentina que en los últimos tiempos consiguió más repercusión. A esta altura breve del comienzo, ya no interesan los kilómetros que muchos de ellos viajaron para asistir a la última serie de recitales en La Plata, antes de la gira que desde este viernes 26 de abril despunta en el Club New York de Nueva York, el domingo 28 sigue en el Festival Argentino en Miami, en el Bayfront Park y el martes 30 en Los Angeles, el miércoles 1º de mayo en San Diego y el jueves 2 en Anaheim.

Durante un poco más de dos horas, Los Piojos sabrán aprovechar a esa multitud (sumaron 25.000 personas en las cinco presentaciones de La Plata), jóvenes entre 16 y 20 años que seguramente compran los cds truchos, (de los que a la banda no le queda un solo peso de derechos) pero que los siguen fielmente en todas las apariciones en vivo (multiplicar 12 o 15 $ por esas cantidades de entradas). “Nadie de acá tiene discos truchos ¿no?- pregunta Ciro desde el escenario. Miente la gente con un gran Noooooo!!!. Esa misma gente que invita a saltar a los que nos son “ni inglés”, ni militar, ni yuta, ni cheto. (Cuando estamos entrando al estadio se siente: Duchter, Duchter, Duchter, alusión al jugador argentino que lesionó al inglés y lo deja afuera del próximo Mundial).

Los Piojos definen su música como “Rocanrol con influencias rioplatenses y elementos latinos del funk” Cuelan algo de tango, algo de folklore, algo de los cantitos de la cancha, mucho Sumo, y candombe, claro. Toda esa mezcla, que se convierte en inevitable y se produce de un modo visceral aparece mágicamente sin forzamientos, sin manierismos una música que se sopecha como eminentemente argentina. La redacción de las letras generalmente es la sacrificada porque siempre está primero el buen sonar. Ando ganas en lugar de ando con ganas. También con ese buen sonar tiene que ver lo martinfierresco de la rima de San Jaureche:

Qué les voy a hablar de amores
y relaciones carnales
todos sabemos los males
que hay donde estamos parados
por culpa de unos tapados
y unos cuantos criminales.

Después vendrá la ternura de “Despacito”, la poesía de “Angelito” o la percusión tribal de “Los Mocosos”. Nada de eso se contradice con el espíritu futbolero incluido el tema Maradó, Gente sensible la piojosa.

Dicen que el título de la banda se debe al dicho del truco por el Río Paraná iba navegando un piojo con un hachazo en el ojo y una flor en el ojal. Un hachazo en el ojo y una flor en el ojal fue uno de los temas de nuestro primer disco. Navegando por internet encontramos la siguiente cita a propósito del nombre de otra banda argentina de culto “Padre de los piojos, Abuelos de la Nada” (Leopoldo Marechal, del “Banquete de Severo Arcángel”). Justa asociación.

Las banderas consignan que “La Plata es un ritual sin calma” o que “Mi corazón se partirá cuando todo haya acabado” o que “Todo lo demás no es nada”. Algunas de ellas tienen metros de largo y se despliegan en un enorme esfuerzo de varias personas tan solo en una canción, es el caso de la bandera argentina en el tema que reúne a las distintas provincias del interior. Al final del recital todas y cada una de las banderas tendrán su lectura, adhesión, aplauso por parte de Ciro Martínez, voz y líder del grupo. Es el final del rito. Afuera se venden remeras a $5, toda una reliquia.

Nota relacionada: Los Piojos en La Plata

Publicada el 25-4-2002

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